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Dagoberto Valdés: Cuba merece que le ofrendemos lo mejor para construir un porvenir libre, próspero y feliz

Dagoberto Valdés Hernández, director del Centro de Estudios Convivencia (CEC), es uno de los intelectuales cubanos más prominentes de las últimas décadas. Es autor de diversos libros y publicaciones, y ha fundado varias revistas. Por su destacada labor como educador y líder laico católico ha sido laureado por prestigiosas instituciones y personalidades de diferentes partes del mundo, y también ha sido y es considerado por el régimen cubano como una amenaza a su sistema ateo, unipartidista y totalitario. Para acercarnos más a la esencia de este ilustre cubano, hoy le brindamos esta entrevista que nos concedió con la amabilidad que le caracteriza.

1. ¿Cómo fue la niñez de Dagoberto Valdés?

Mi niñez se desarrolló, gracias a Dios, en una familia cristiana. Mi abuela paterna fue mi madrina de bautismo en la Catedral de Pinar del Río. Mi padre estudió en las Escuelas Pías de mi ciudad con los padres escolapios. Parte de la familia de mi madre practicaba su fe en la Iglesia Metodista muy cercana a mi casa. Visité esta Iglesia hasta los 9 años y luego hice la Primera Comunión en la Iglesia Católica por decisión propia y desde entonces soy un laico católico comprometido con Cuba y con su Iglesia.

Mis padres eran de clase media baja. Mi padre era contador y tuvo negocios, y mi madre ama de casa. Fui siempre a la escuela del Estado pues todos los colegios privados y religiosos ya estaban intervenidos. Tuve una infancia feliz y de educación esmerada, gracias a la familia y a la Iglesia.

2. ¿Tenía Dagoberto Valdés en su juventud preferencias políticas o sociales? ¿Cuáles eran y donde tuvieron sus raíces?

Desde mi condición de joven católico siempre pude tener la formación ética y cívica que la Iglesia Católica en Pinar del Río me brindó. Crecí junto al Padre Cayetano Martínez, sacerdote durante 63 años en mi pueblo y que fue una institución, al quedar huérfano de padre a los diez años, fue un segundo padre para mí. De esta formación siempre quedó clara mi opción por la libertad, la democracia, la religión y los derechos humanos, creciendo siempre reprimido y perseguido desde la escuela primaria por “ser religioso”.

3. ¿Cuándo se da cuenta que es considerado un disidente por el Estado cubano? ¿Qué sintió cuando le negaron el derecho a estudiar Sociología?

La Iglesia siempre fue perseguida y los que nos mantuvimos fieles a la fe en Cristo y en su Iglesia siempre tuvimos la sensación de ser discriminados, vigilados, reprimidos. Mi primer recuerdo fue en sexto grado de la Primaria cuando me eligieron el mejor alumno de mi escuela, pero tuve que ceder el galardón “por tener problemas religiosos”. Primero fui perseguido por tener fe, luego en Secundaria y Preuniversitario por practicar, difundir la fe y tener responsabilidades dentro de la Iglesia.

No pude estudiar sociología que era mi vocación por ese mismo motivo, ni ser profesor, ni hacer el doctorado… Ahora, siento la misma represión o mayor aún por poner en práctica mi fe y la doctrina social de la Iglesia dando mi visión y propuestas en los ambientes culturales, económicos, sociales y políticos.

4. ¿Qué es para usted el Centro de Estudios Convivencia (CEC)?

El Centro de Estudios Convivencia y su antecesor el Centro de Formación Cívica y Religiosa con su revista Vitral (www.vitral.org) perteneciente a la Diócesis de Pinar del Río, que hacen una continuidad de 25 años, han sido para mí los proyectos para poder servir a Dios, a la Iglesia y a mi Patria con el aporte de la Educación Ética y Cívica para sanar el daño antropológico producido por el totalitarismo. Estos dos proyectos, que veo como uno, han sido al mismo tiempo fragua, escuela y proyecto de vida. Aprender educando y educar aprendiendo ha sido una experiencia cotidiana. Además, sus revistas Vitral y Convivencia que tienen el mismo perfil editorial y contenidos, me han permitido ejercer el periodismo ciudadano, ofrecer a otros espacios para la libertad de expresión y participar en la creación de opinión y animar el debate público.

5. ¿Qué significa para Dagoberto Valdés, al ser un laico católico comprometido, recibir el premio PATMOS 2017?

Recibir el Premio Patmos 2017 al cumplirse los 500 años de la Reforma protestante ha sido para mí un don de Dios para significar la continuidad de mi propia vida cuya niñez transcurrió felizmente en la Iglesia Metodista y el resto de mi vida en la Iglesia Católica. Ha sido la confirmación de mi vocación ecuménica y la oportunidad para dar un sencillo testimonio de unidad de los cristianos en un ambiente hostil para la fe. Creo que mis padres y abuelos desde el cielo, mis familiares de ambas ramas de la familia, los pastores que me enseñaron el nombre de Cristo y el sacerdote que me educó, mirarán desde el cielo que comparten este Premio a su labor educativa y evangelizadora y como tributo a lo que sembraron en este niño, joven y adulto. Por mi parte, ofrezco este Premio como acción de gracias a Dios por todos ellos que son los que verdaderamente lo merecen.

6. ¿Cómo es Dagoberto Valdés padre y educador en circunstancias como las de Cuba?

Tengo 3 hijos, dos varones y una hembra: Daguito, Javier y Ana Isabel; y tres nietos: Brenda, Isabela y Milán. Como padre siempre traté de transmitir a mis hijos la bella y edificante educación ética, cívica y religiosa que recibí de mis padres, abuelos, pastores y curas. Lo hice en medio de las más duras circunstancias que no es lugar para exponer. Dios sabe. Cada noche me acostaba en una de las camas de mis hijos pequeños y siempre era el mismo proceder: Un “cuento inventao”, una breve lectura de la Biblia de los Niños y unas oraciones que casi decían rendidos del sueño. Toda la vida me enfrenté como padre al doble dilema que muchos me presentaban incluso dentro de la familia: Primer dilema: ¿Vas a educar a tus hijos en la fe dentro de un sistema comunista o sería mejor que se adaptaran a las circunstancias para no someterlos a esa represión y que vivan mejor? Segundo dilema: ¿Vas a permanecer con tus hijos en Cuba o te vas a marchar fuera del país para poder darles una vida mejor? Todos los que han sido padres y madres saben el dolor, la angustia y el sentido de culpa que producen estas disyuntivas. Los viví como la mayor cruz de toda mi vida. Ha sido un verdadero desguace del alma.
Ahora mis hijos tienen 34, 32 y 30 años respectivamente y han formado sus propias familias siguiendo el camino de sus padres y abuelos. Todos han sufrido represión por ser mis hijos o nietos. Los eduqué para la libertad y la responsabilidad personal, y para que cada uno fuera capaz de elegir y asumir su propio proyecto de vida. Así ha sido, gracias a Dios, aunque sin no pocas penurias. Ellos, quizá no han notado que casi imperceptiblemente han reconstruido mi alma, han puesto bálsamo sanador a mi conciencia y hoy soy feliz gracias a ellos y a mis nietos que me han permitido vivir en paz con mi conciencia porque, el tiempo, que pone todo en su lugar, nos ha permitido ver la validez de la opción tomada en medio de la incertidumbre y la oscuridad. Hoy ellos han agradecido la educación recibida, han hecho su propio proyecto de vida desde los valores cristianos y dicen sentirse orgullosos de sus padres. Ellos son y serán mi almohada, mi corona y mi fortaleza. Doy gracias a Dios por este regalo insuperable.

7. Sabemos que la represión del Estado cubano ha tocado a la puerta del Centro de Estudios Convivencia con mucha agresividad en los últimos tiempos. ¿Qué cree de esta arremetida y del contexto actual y que mensaje les envía a las nuevas generaciones que están asumiendo gradualmente el poder político en Cuba?

En efecto los últimos tres años el Centro de Estudios Convivencia (puede visitar nuestro sitio web en: www.centroconvivencia.org) ha sufrido un hostigamiento sistemático, cruel y abarcador de todos sus miembros y las familias de sus miembros. Al principio nos preguntábamos el por qué de tal ensañamiento, porque hemos sufrido la persecución desde nuestra niñez. Luego, poco a poco, los amigos, y los mismos represores fueron desvelando la causa profunda: Es que ustedes producen pensamiento y propuestas para el presente y el futuro de Cuba. Es que ustedes han optado por quedarse aquí. Es que de ustedes no ha salido un solo ataque, ni una descalificación, ni una ofensa hacia los que se consideran sus enemigos, ni para otros grupos de la sociedad civil, ni para nadie. Así que parece ser que por pensar Cuba y respetar a los amigos, por proponer un nuevo porvenir y respetar también a los enemigos, producimos tal desproporcionada reacción. Aún no podemos asumirlo tan claramente, más cuando somos un pequeño proyecto, aunque creemos en la fuerza de lo pequeño, “en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud” -como dijera Martí.

Este es nuestro mensaje a tirios y troyanos: Cuba merece que le ofrendemos lo mejor de nuestras vidas para construir entre todos, sin exclusiones ni violencias, un porvenir libre, próspero y feliz en que “la ley primera de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. Muchas gracias.

Katherine Mojena

Miembro de la directiva nacional de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) y editora audiovisual. Es responsable de la atención a los presos políticos en el oriente del país. Medios de prensa como Martí Noticias, TV Martí, Cubanet, América TV, y Diario de Cuba han publicado varios de sus trabajos y videos.

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