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La dictadura cubana. Represión, temores y consecuencias

Desde mediados del año 2016 a la actualidad, varias organizaciones de la sociedad civil cubana independiente han denunciado que están siendo víctimas de una nueva ola represiva más sofisticada, en sus métodos, que la de la primavera negra del 2003.

El Estado comunista cubano –autor y ejecutor de dicha ola represiva– ha ido perdiendo el control que ejercía sobre el individuo debido a la combinación de dos factores, uno el crecimiento de la actividad económica independiente, aunque en un marco desfavorable y limitado, y otro el aumento del uso y consumo de información.

Los dirigentes de la dictadura cubana se han mostrado muy inseguros de avanzar en un proceso de actualización de su modelo económico que podría desembocar en una Cuba más abierta y plural, y temerosos de que la independencia económica y el libre consumo de información genere deseos de participación política democrática en el pueblo, han decidido neutralizar los factores que podrían catalizar este proceso. En tal sentido, una de sus medidas ha sido la cacería de brujas que está llevando a cabo contra el sector cuentapropista.

Casi desde el momento de su designación, los nuevos dirigentes del Estado han ratificado que no se permitirá la concentración de riquezas en manos privadas. Actualmente, se encuentra vedado el otorgamiento de gran parte de las licencias de actividades económicas independientes que el gobierno permite, bajo la justificación de que la administración se encuentra inmersa en un proceso de revisión y rectificación, y no ha dicho cómo ni cuándo concluirá.

Sobre cómo se manejará el aumento del consumo de información no controlada ni afectada por la censura gubernamental, no se sabe exactamente, pero si se ha filtrado que el asunto tiene muy preocupado al régimen y que las acciones que se tomen en tal sentido estarán encaminadas a censurar.

Ahora bien, existe un tercer factor, al que dedica mucha importancia el Estado, se trata de la oposición que existe en un margen de tolerancia muy estrecho y difuso. La oposición esta constituida por varios movimientos, se encuentra presente en toda la isla, pero mejor estructurada en el oriente del país y en la capital.

La oposición pacífica cuenta con una considerable proyección mediática internacional y posee la capacidad cognitiva y las herramientas para canalizar las aspiraciones del pueblo. Tanto es así que la dictadura cubana le considera su enemigo número uno y gasta anualmente gran cantidad de recursos en mantenerla aislada.

Siempre existen criterios ligeros a la hora de juzgar su trabajo, pero lo cierto es que se enfrentan a unas de las maquinarias de inteligencia más sofisticada que han existido, y el hecho de existir y mantenerse viva la hace meritoria de cuantos elogios se puedan decir. Con aciertos y desaciertos, más que lo que muchos desean que sea y haga, la oposición cubana es lo que puede ser en tan difíciles condiciones.

Solamente contra la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), para reducir a su mínima expresión nuestra membresía y activismo pacífico con el menor costo mediático posible ante la opinión pública internacional, los órganos represivos, dígase el Departamento de la Seguridad del Estado (policía política), Policía Nacional Revolucionaria (PNR), la Fiscalía, los Tribunales y el cuerpo de inspectores, todos al servicio del Partido Comunista, desde finales del año 2016 hasta la fecha, han llevado a cabo más de 700 detenciones, 97 allanamientos, 22 prohibiciones de viaje, 50 casos de agresiones a infantes y 34 encarcelamientos entre otras acciones represivas.

En total nos han sido encarcelados desde 2012 que se fundó la organización 168 activistas por su activismo pacífico. Dos de ellos, Wilman Villar Mendoza y Hamell Santiago Maz Hernández, fallecieron mientras cumplían las injustas condenas que les fueron impuestas. Actualmente se encuentran en prisión 49.

Han sido encarcelados gradualmente y de forma selectiva, enfocándose en aquellos líderes de comunidad menos mediáticos, para limitar así nuestra emergente capacidad de convocatoria. Una buena parte de ellos han sido procesados por negarse a pagar multas que arbitrariamente les han impuesto por ejercer su derecho a la protesta pacífica.

Es lamentable que la dictadura que sigue dirigiendo desde la sombra Raúl Castro, en pleno siglo XXI, continúe sin renunciar a la vieja mentalidad y métodos de la guerra fría para gobernar a su pueblo. Pero es más lamentable aún, que mientras el continente duerme todas las noches, el régimen de La Habana no descansa un segundo en su afán de replicar su sistema en otras naciones. Hoy nos preocupa sobre todo Venezuela, pero mañana puede ser cualquier otro país.

Es esta mentalidad anacrónica la causa de que la nueva administración de EE. UU. haya revertido, en buena medida, el proceso de acercamiento iniciado por Barack Obama. Esta es la causa de que nuestro pueblo carezca de los derechos y libertades que le permitirían superar la profunda crisis en que se encuentra desde la desaparición de la URSS, y es también el principal motivo por el que el Estado cubano continúa saboteando con sus tropas de choque los foros paralelos en las Cumbres de las Américas mientras se niega a volver al concierto de las naciones de este hemisferio, la Organización de Estados Americanos (OEA).

Amel Oliva Torres

Joven líder y fundador del Frente Juvenil de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). Ha representado a su organización en eventos internacionales. El 2016 sostuvo una huelga de hambre por 28 días en protesta al aumento de la represión contra la oposición pacífica.
Correo: pedrozalazar1987@gmail.com

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