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Políticas públicas dirigidas hacia la mujer en Cuba

Las políticas públicas son proyectos o actividades que gestiona un gobierno con fines de satisfacer las necesidades de la población. En Cuba existen políticas públicas dirigidas hacia la mujer pero ni son efectivas, ni inclusivas y mucho menos tienen un enfoque de género. La Constitución cubana que es la ley rectora del país regula en su artículo 44 a grandes rasgos que tanto la mujer como el hombre gozan de iguales derechos en lo económico, político, social, cultural y familiar. Seguido a esto expresa que el Estado consagra el deber de garantizar que se ofrezcan a la mujer las mismas oportunidades y posibilidades que al hombre para que la misma pueda participar en el desarrollo del país.

Los cambios de leyes y políticas públicas en Cuba van dirigidas fundamentalmente hacia el sector económico y el sector social, no así en lo político. Esto se debe a que en la Constitución se deja claro el carácter Socialista de la Revolución Cubana y por estas razones se considera innecesario los cambios políticos en el país, porque eso llevaría renunciar a esos principios por el que se derramó tanta sangre, olvidándose que hoy en la isla existen 11 millones de cubanos derramando igual su sangre por sobrevivir en Cuba.

En marzo de 2012 en una conferencia de prensa en el Hotel Nacional debido a la visita del Papa Benedicto XVI, el Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministro Marino Murillo expresó: “no habrán cambios políticos en Cuba, pero actualizaremos todo lo necesario del modelo económico”

Las pocas políticas públicas hacia la mujer solo responden a las necesidades de Círculos Infantiles, y las Licencia de Maternidad. Los Círculos Infantiles no son más que instituciones estatales de cuidado de niños, pero solo para madres trabajadoras; donde las madres amas de casa no tienen la posibilidad de que sus hijos ingresen a estas instituciones a menos que resuelvan por otros medios. Tampoco las madres adolescentes pues no trabajan, y aquellos niños que sus padres pertenecen a la comunidad del LGBTI tampoco, primero porque no está contemplado en la ley cubana, segundo porque en caso de que logren las madres o padres “resolver” que sus hijos ingresen a estas instituciones, son víctimas de bullying, pues nuestra sociedad es muy machista y patriarcal, además que contra el bullying no existen leyes en Cuba que protejan a las víctimas. Y por si esto fuera poco, los niños tienen que cumplir con algunos requisitos para poder ingresar; primero que tiene que saber caminar, segundo hablar. En caso de que ese niño o niña no cumpla con estos dos requisitos simplemente no es aceptado en estas instituciones, por lo que las madres y padres se ven obligados a dejar a sus hijos o con los abuelos o con personas que se dedican a cuidar niños en sus casas.

Con respecto a las Licencias Maternas es la única política pública que ha tenido cambios muy positivos para la mujer. En el 2017 se determinó que los padres podrían asumir las licencias maternas obteniendo los mismos beneficios que las mujeres. Estas licencias se otorgan a partir de las 34 semanas de gestación aproximadamente, y se le paga a las madres el 60% de su salario. Hoy en Cuba los padres que asumen esta responsabilidad son aquellos que las esposas tienen un salario más alto que ellos, que son el caso de aquellas mujeres médicos o trabajadoras del turismo, para que la entrada económica al hogar sea la más alta.

Ante estas situaciones debemos preguntarnos:

  1. ¿Acaso las únicas mujeres que componen una sociedad son las que son madres heterosexuales trabajadoras?
  2. ¿Las únicas necesidades de las mujeres están alrededor solamente de los hijos y el esposo? Reflexionemos.

Kirenia Flores Garcia

Directora Nacional del Frente Femenino de JACU (Juventud Activa Cuba Unida). Bloguera.

Psicóloga de profesión. Terapeuta de EMDR.

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