Cuba te Cuenta

La Reunión desde el concepto socio-comunista cubano.

La Reunión, sea cual sea, o por el motivo que sea, en Cuba tiende a ser muy particular; máximo si quien la lleva a cabo o la organiza es un partidario fiel e irracional del socio-comunismo. Es la razón que me hace considerar muy interesante un artículo para este tema, que de seguro robará la atención de muchos lectores internacionales. Sus caracteres monótono, utópico, involuntarias, y sobre todo incuestionables para quienes las dirigen, son algunas de sus características más notorias. Cada cubano, independientemente de su visión de sociedad (de su ideología), ya sea en la comunidad o en el centro de trabajo al que pertenezca, ha podido interactuar e incluso vivenciar las mismas en algún momento de su vida.

Si nos acercamos al significado original de la palabra; según el concepto que se ofrece en el sitio digital definición.de: la Reunión ha de entenderse como el acto y el resultado de reunir (agrupar, asociar, aglutinar, acoplar o acumular). El uso más habitual del concepto está asociado al grupo de individuos que se junta, ya sea de manera espontánea u organizada, por algún motivo. En tanto, el sitio digital slideshare.net considera varias características fundamentales para cada tipo de reunión: en primer lugar debe existir un grupo, además debe existir una comunicación fluida y constante entre los asistentes, debe realizarse en un lugar concreto y con un tiempo determinado, cada decisión se recoge por consenso, y finalmente debe haber objetivos claros y alcanzables.

Las reuniones: (según sus objetivos) han de informar sobre un tema; transmitir conocimientos; resolver un problema; exponer nuevas ideas, enfoques o procedimientos; analizar, valorar y planificar estrategias de actuación, metodologías de trabajo, nuevos productos o servicios; y finalmente deben coordinar funciones de los miembros del equipo.

Partiendo de estos conceptos básicos podemos decir que en Cuba las reuniones, en sentido general, tratan de llevarse a cabo utilizando la línea conceptual descrita anteriormente, pero la diferencia que las hace únicas son:

  • El carácter repetitivo de los puntos a tratar (objetivos); o sea, existen muchas convocatorias para analizar los mismos asuntos, para resolver los mismos problemas.
  • El carácter utópico de los puntos a tratar (objetivos); en otras palabras, los coordinadores de las reuniones pretenden que los asuntos se resuelvan utilizando el concepto de conciencia social, que cada participante haga suya las orientaciones y que las cumpla sin necesidad de fiscalizaciones y controles externos. Ello conlleva a que cada reunión que se convoque pierda sentido, genere desinterés en las masas, y por ende pierdan calidad.
  • El carácter político de TODAS las reuniones que se realizan en Cuba (independientemente del asunto a tratar). En tal sentido no se concibe una reunión en la que no se toque este asunto, casi siempre nombrado: punto para el análisis político-ideológico; o en su defecto, punto para la reflexión y el debate del contexto político nacional e internacional. En este punto los participantes han de debatir el comportamiento político de los compañeros de estudio y trabajo (por medio de careos de conciencia); o en su lugar se analizan las políticas internacionales de actuación de los gobiernos de otros países y se hacen comparar con las políticas que utiliza el gobierno cubano, para comparar y hacer entender «lo bueno de la política nacional de Cuba».
  • El carácter cerrado y poco democrático de las reuniones que se realizan. En Cuba los participantes de las reuniones (por lo general informativas y de orientación), no tienen mucho derecho a opinar. El coordinador de las mismas lleva de antemano los puntos a discutir (orden del día), y el encuentro se convierte en unidireccional, ya que es él quien lleva el mayor porciento de tiempo orientando, mientras que el resto de la masa solo se limita a escuchar y a acatar las orientaciones del Organismo Superior (entiéndase del directivo de la empresa u organismo de la Administración Central del Estado, del núcleo del Partido Comunista de Cuba o la Unión de Jóvenes Comunistas del centro de trabajo o estudio, o del presidente y demás miembros activos del consejo de vecinos, en el caso de las comunidades).
  • La convocatoria de realización para horarios extra-laborales (en el caso de las reuniones laborales y sindicales); así como para horarios de mayor relevancia para el hogar, el caso de las reuniones de barrios o comunales; ambas versiones constituyen en sí mismas violaciones de los derechos humanos, la primera por violar el tiempo de descanso de los trabajadores, y la segunda por violar el tiempo de convivencia intrafamiliar, para el caso de las reuniones de vecinos.

En resumen, podemos decir que las reuniones que se organizan dentro de Cuba, por los sectores oficialistas, poseen todas las características necesarias que las convierten en sí mismas en espacios poco atractivos, llenos de toda fantasía solo alcanzables en una sociedad que aún no se ha constituido ni objetivamente se constituirá (la sociedad comunista). Son versiones pragmáticas que subvaloran la conciencia individual de los seres humanos y no permiten que este se exprese abiertamente y con una lógica de sentidos. Reflexionemos.

Iván Torres

Licenciado en Psicología General. Egresado de la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba en 2014.
Joven miembro de la plataforma Juventud Activa Cuba Unida (Jacu), pertenece al equipo de formadores y en la organización es responsable de investigación. Bloguero de Aulas Abiertas.
Ha participado de los grupos de discusión (focus group) sobre temas juveniles en Cuba.

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