Cuba te Cuenta

¡Ni la mejor, ni la más democrática…!

Mucho se habla del actual proceso de discusión de la nueva reforma constitucional cubana. El régimen cubano, en boca de su actual presidente, Miguel Díaz – Canel, lanzó su verdad al proclamar que la Constitución que se apruebe el próximo año 2019 será la mejor del mundo y que el proceso de discusión que se estaba llevando a cabo la convierte en la más democrática de todas. ¡Nada más falso!

Lo que asevera nuestro distinguido presidente, es otra de las manipulaciones engañosas que durante décadas se ha sometido al pueblo. En primer lugar, porque Díaz – Canel conoce que al cubano le ha enseñado que cuando el gobierno llama a discutir y debatir es hasta ¡cierto punto! y la limitación impuesta a este proceso así lo demuestra, pues los planteamientos que hagan las personas no pueden tender a reformar o eliminar todos y cada uno de los artículos de la propuesta constitucional.

A pesar de que el Artículo 10 establece: “En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado…”, el Artículo 224, casualmente el último, apunta: “En ningún caso resultan reformables los pronunciamientos sobre la irrevocabilidad del socialismo y el sistema político establecido en Cuba…”. De hecho, vetar la discusión del Artículo 3, refuerza el Artículo 5 donde se proclama: “El Partido Comunista de Cuba, único…, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”.

Recuerden que, ante las cámaras de la televisión, en la clausura del 7mo Congreso del Partido Comunista Cubano, luego del discurso de cierre Raúl Castro dijo que si el mundo quería partidos políticos en Cuba se podrían fundar dos y que: “Uno lo dirijo yo y otro Fidel”. Como puede apreciarse los Artículos 5 y 10 son muy contradictorios pues no queda claro si el “soberano” es el pueblo o el Partido Comunista. Pero lo antidemocrático de la nueva Constitución no se basa solo en lo expresado arriba. El “invencible” e irrevocable Artículo 3 faculta a cualquier ciudadano a agredir, incluso con armas, a sus compatriotas si intentan cambiar alguno de los aspectos contenidos en la Carta Magna.

Con ello justifican los indignos e indeseables actos de repudio y golpizas de que son objeto los opositores al régimen. Actos que a pesar de que los presentan  como espontáneos y fruto de la “justa indignación” del pueblo, son organizados por el Gobierno, el partido o los órganos de la Seguridad del Estado. ¿Puede alguien asegurar que hay democracia en estos debates constitucionales? ¿Se puede aseverar que esta Constitución garantiza la libertad del pueblo cubano?

Se evidencia entonces que esta Constitución no es ni la mejor, ni la más democrática. Simplemente, ¡reaccionaria, partidista e impositiva! Por lo que pregunto: ¿debería el pueblo cubano apostar por una Constitución que perpetúa en el poder al sistema socialista y al partido comunista, los que a lo largo de sesenta duros años de promesas y de pedir confianza en ellos, han llevado al país a tan calamitosa situación económica y social?

Pedro Acosta

Ejecutivo Nacional de Observadores de Derechos Electorales (ODE). Ha publicado trabajos en el Diario digital 14ymedio. Graduado de Técnico Medio en Dirección y Planificación de la Economía.

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