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El futuro que no tiene futuro

En Cuba es casi imposible vivir dentro de la legalidad. Las leyes al contrario de resguardar el bienestar de los ciudadanos son ataduras que dificultan el desarrollo de las personas, y esta realidad afecta mucho más a los jóvenes, sobre todo a los profesionales, quienes al no poder sostenerse con los bajos salarios que devengan, recurren a lo que tienen al alcance para salir adelante.

La situación anterior la comparten miles de egresados en todo el país. Por esta razón, gran parte de ellos se gradúan y de inmediato cuelgan el título en algún rincón de la sala de su casa con la esperanza de algún día poder ejercer su profesión y recibir una justa remuneración. Mientras, se buscan la vida de forma alternativa laborando en actividades de inferior cualificación pero mejor remuneradas como peluquería, repostería o carpintería, que en Cuba se practican más de manera independiente y son mejor retribuidos, justo porque son desarrollados en el sector privado, en comparación con la ínfima retribución que reciben los trabajadores estatales.

Por otra parte, están los jóvenes que aún sin vocación optan por carreras como Medicina con el anhelo de una “misión internacionalista” que les permita mejorar económicamente  sus vidas. Pero estas “misiones” no son más que la exportación de mano de obra barata al extranjero. Ejemplo de ello es el programa “Más Médicos” que se inició en agosto de 2013 entre Cuba y Brasil.

“El gobierno de Brasil paga a su homólogo por cada médico incorporado a dicho programa 10.482 reales mensuales equivalentes a 3075.00 dólares de los que el régimen cubano desfalca casi el 75% según fuentes nacionales” afirmó Jair Bolsonaro durante su campaña a la presidencia de Brasil. Este negocio, constituyó su principal fuente de divisas y representó un estimado de 11, 543 millones de dólares anuales hasta 2017, de acuerdo con un artículo publicado por el periódico oficialista Granma.

Recientemente, el gobierno cubano anunció su retirada del programa debido a las palabras del presidente electo brasileño que advirtió que el proyecto debía ser modificado. Según Bolsonero “Actualmente, Cuba se queda con la mayor parte del salario de los médicos cubanos y restringe la libertad de estos profesionales y sus familiares. Se están retirando del Programa Más Médicos por no aceptar revisar esta situación absurda que viola los derechos humanos. ¡ Lamentable!”

También, existen los jóvenes que desean estudiar y ejercer lo que más les gusta, pero la realidad en la que viven los detiene. En Cuba es muy frecuente que personas capaces, talentosas y con todas las ganas de triunfar, se tengan que conformar con ejercer otros oficios como carniceros o vendedores ambulantes. Estos trabajos, aunque difíciles de desempeñar debido a la persecución estatal al sector de emprendedores, son más rentables que una carrera universitaria en la isla.

Entre estos casos está José Miguel – quien quiso ocultar sus apellidos por temor a represalias – tiene 25 años de edad y reside en el municipio Songo La Maya en Santiago de Cuba. Él señala que sus expectativas laborales eran muchas, porque siempre fue uno de los mejores estudiantes de la carrera de Derecho en su grado y por ende se tituló con las mejores calificaciones. Luego de 5 años de estudio, llegó el gran día, y para su sorpresa, lo ubicaron en el Registro Civil de la ciudad como ayudante del notario. El salario del que dependería a partir de ahora era de 315.00 pesos en moneda nacional que equivale a 12.6 CUC. Por esta razón, José Miguel decidió insertarse en el mercado ilegal, pidió un préstamo a su padre que vive en los Estados Unidos de América y viajó a Guyana con el objetivo de invertir ese dinero en mercancía barata.

Esta práctica, la venta ilegal de ropa, está muy de moda y los que se dedican a este negocio, importan productos del extranjero para comerciar de forma ilícita, entre los cuales destacan ropa, calzado, piezas de carros, equipos electrodomésticos, etc. En todas las barriadas del país hay más de un vecino que visita países que por lo general no exigen visado como Guyana, Rusia y Surinam para invertir su dinero en mercancías más baratas que les aseguran el doble de ganancias. Estas personas siempre se las arreglan para ingresar sus mercancías al país a pesar de que el comercio textil es blanco de las autoridades y de que existen nuevas reformas aduanales que los atacan directamente.

“Lo cierto es que los productos importados que ofrece el mercado ilegal tienen una gran demanda entre la población” asegura José Miguel, “todos quieren ropa traída del extranjero y bonita mientras las caras y obsoletas ofertas de las tiendas recaudadoras de divisas continúan estancadas” concluye.

Sin dudas, resulta ilógico que en el seno de una Revolución que asegura ser, a pesar de las dificultades, una de las potencias educacionales más fuertes de América Latina; que dice tener universitarios que superan el nivel de los que se forman en países desarrollados, existan casos de jóvenes como José Miguel, un abogado que tiene que ingeniarse para sobrevivir. Mientras tanto, el Gobierno cubano pregona que Estados Unidos promueve el éxodo masivo de profesionales o que “roba cerebros”, cuando la verdad es que la juventud cubana es el futuro que no tiene futuro.

Yadira Serrano

Joven activista de derechos humanos y miembro del Frente Juvenil de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). En su organización se desempeña como tuitera y facilitadora de talleres.

Correo: yadiraserran@gmail.com

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