Cuba te Cuenta

El futuro incierto de la política cubana

Hace apenas unos días, el Gobierno que encabeza Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente del Consejo de Estado de Cuba y del Consejo de Ministros, dio por concluida la fase de “consulta popular” del Proyecto de Constitución de la República de Cuba. Quien conozca de cerca la realidad en la isla, y sobre todo quien ha tenido la oportunidad de participar de algunas reuniones con el propósito de discutir la propuesta de la Carta Magna podrá dar fe de la farsa de esta fase. Muchas personas ni siquiera habían leído nunca la Constitución vigente como para discutir una nueva. Ello evidenció la pobreza de la cultura política en que está sumida la población cubana.

Por solo citar algunos ejemplos de lo que anteriormente se dice: algunas personas no conocían que la Constitución actual había sido aprobada en el año 1976, tras un largo período de mandato anticonstitucional, en la que solo primaban las leyes del Gobierno rebelde que encabezó Fidel Castro. Tampoco el pueblo conocía que eran anticonstitucionales muchas de las medidas y acuerdos adoptados recientemente como: la privación de derechos a la libertad de expresión, reunión, asociación, etc.; así como del derecho a ser considerado inocente ante una detención, hasta que no se pruebe lo contrario. Muchas de estas verdades y derechos ocultos necesariamente han tenido que ser desempolvados y explicados al pueblo por los funcionarios del Estado, para poder implantar las nuevas ideas, con base al propósito de construcción del nuevo Proyecto de Constitución.

Mientras tanto, una cosa interesante se ha generado con este debate, y es que la población de Cuba ha comenzado a cuestionar abiertamente, en lugares de aglomeración de personas como tiendas, lugares de esparcimiento, escuelas, etc., sin miedo de ser cuestionada. Se ha evidenciado una ruptura de opiniones entre la generación más longeva del país, que desea mantenerse arraigada a las mismas ideas de construcción socialista; y por otra parte la nueva generación de jóvenes cubanos, que desean cambios evidentes e inmediatos que den al traste con el desarrollo futuro del país y la prosperidad de la población en general.

Una cuestión si está bien clara; mientras la clase gobernante del país continúe arraigada a las mismas ideas, priorizando los principios y valores del territorio ”históricamente alcanzadas”, por encima de las necesidades y demandas de la población que representa, seguirán las calamidades y el retraso en pro del desarrollo. El gobierno cubano desea mantener de forma “intacta e incuestionable” el carácter socialista de la Revolución Cubana, al punto de escribirlo como propuesta en este proyecto de Carta Magna, lo que evidentemente es una punta de lanza colocada en el pecho de toda una nación. Los cubanos pueden y deben exigir el derecho a la libre determinación, que incluye todo, incluso el derecho a construir en el futuro una idea nueva, distinta a la del socialismo.

El famoso científico Albert Einstein dijo una vez: “…si se hace siempre algo de una misma forma, sin obtener un resultado, hagámoslo de otra forma, tomando un camino diferente, para obtener el resultado que deseamos”. Y no hay nada más real que esta frase para aplicarla a Cuba. Si el Gobierno cubano en más de 60 años ha demostrado ser ineficiente y no ha logrado solventar las necesidades de su población, la lógica dice que ese Gobierno ha de ser sustituido, y con éste las formas de hacer política fracasada. Mientras tanto, si continuamos haciendo lo mismo, sin descruzar los brazos y tomar acción en este asunto, el futuro de Cuba seguirá siendo incierto en manos de políticos utópicos.

Iván Torres

Licenciado en Psicología General por la Universidad de Oriente de
Santiago de Cuba, investigador y director ejecutivo de la Plataforma
Social Juventud Activa Cuba Unida (Jacu), activista-defensor de los
derechos humanos, editor del portal web Cuba te Cuenta y becario de
Aulas Abiertas, proyecto impulsado por el Instituto Político para la
Libertad, que facilita el diálogo, la participación y la capacitación de
jóvenes y activistas de la sociedad civil cubana.

En el 2019, participó del Foro de Juventudes de América Latina y el
Caribe 2030: “Construyendo un presente distinto”, que se realizó en la
sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL), en Santiago de Chile. Ese mismo año, organizó en La
Habana el Diálogo Nacional de la Juventud Cubana rumbo a la 49
Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el 2017, participó como panelista del “Foro de Liderazgo Juvenil de
América Latina y el Caribe: Educación, Emprendimiento y Oportunidades
Económicas para los Jóvenes”, que organizó el Young Americas
Business Trust (YABT) en Washington, D.C.

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