Cuba te Cuenta

Asambleas de ajuste de cuentas

En las llamadas asambleas de rendición de cuentas de mi país Cuba, que el Gobierno cada seis meses convoca, no se practica un verdadero ejercicio de libre pensamiento y democracia, ya que es un pecado expresar en ellas las opiniones reales sobre las problemáticas políticas y socioeconómicas que afectan a esta nación. En estos espacios jamás se podrá expresar el sentir y disentir de millones de ciudadanos que deseen criticar las decisiones de las más altas esferas políticas, o condenar las aberraciones del sistema sociopolítico imperante, si algunos valientes se atreven a hacerlo, el Gobierno los cataloga de inmediato como contrarrevolucionario y apátrida, algo bien prejuicioso y excluyente en la sociedad cubana.

Por lo antes mencionado, dichas asambleas no funcionan y terminan siendo otras más de las ridículas coreografías ensayadas donde solo se culpa al Gobierno de los Estados Unidos de las carencias económicas. Aquí lo que palpan los ciudadanos es la incapacidad gubernamental que no ofrece soluciones alcanzables a la mayoría de la población.

Es difícil creer que algo así tenga éxito ya que a lo largo del tiempo los problemas han sido peores precisamente porque son un círculo vicioso en donde no se puede atacar la raíz de las grandes dificultades que padece el pueblo, pues no tienen lugar ni propósito viable. Tal vez deberían efectuarse asambleas de ajustes de cuentas, en donde un pueblo libre y sin presión gubernamental exija justicia y se compensen los daños que por años han mellado el desarrollo del ciudadano.

Se deberían reunir en cada barrio los cubanos y pedir a los dirigentes que se convoquen y promuevan cursos de cultura política para los cubanos, ya que es grave el analfabetismo político con que el Gobierno de la isla ha sumido por tanto tiempo al país, hecho que ha desbocado sin dudas en una de las más grandes equivocaciones sistémicas de toda la historia contemporánea Latinoamericana.

Es casi burlesco que en estos tiempos existan personas que en Cuba crean y defiendan esos instantes de tiempo perdido denominados “rendición de cuentas”. A muchas personas les cuesta entender que muchos, aunque ya menos que años atrás, se empeñen en preguntarles al pueblo con palabras programadas, qué es lo que necesitan, y de paso los continúen engañando con falsas promesas de cumplimientos en estas reuniones sin sentido. Cuando de verdad algunas personas tomen la palabra y se pongan de manifiesto con nombres y apellidos los autores y las causas reales del origen de tantas complicaciones que tiene el pueblo, entonces estas asambleas quizás empiecen a funcionar de manera diferente y eficiente. Será difícil ya que los tentáculos del régimen se extienden en los ideológicos, presidentes y delegados, quienes repetidamente usurpan el pensamiento colectivo cuando para ellos alguien se extiende con sus opiniones “políticamente incorrectas”.

El tiempo va a determinar el rumbo de los verdaderos dueños de este país, porque serían los pobladores de esta isla los que deberían exigir a sus representantes políticos la realización de un plebiscito constitucional. El pluripartidismo debería ser ley para que existan elecciones libres. También se deberían escuchar las proposiciones de otros que poseen el pleno derecho de representatividad y la capacidad para dirigir y enrumbar el destino de Cuba.

Juan Camilo Seguí

Comunicador Social. Trabajó en el Departamento de Comunicación de la Diócesis Católica. Colaborador de UNPACU.

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