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El Servicio Militar Activo (SMA) es una tortura para los adolescentes cubanos

Vivir como el almanaque te acerca a la fecha en la que la niñez te abandona y la adolescencia joven se apodera de tu psiquis, de tu cuerpo, de tus sueños y de la anhelada madurez, es un momento deseado por muchos. Pero cuando la espina de ese almanaque te recuerda la imposición de una ley que te espera como elemento de guerra, como carnada para cazar leones, deja de ser un capítulo de vida tierna para dar paso a una tortura que causa hasta la muerte.

En los primeros años del socialismo en Cuba en 1959 con la creación de los centros de concentración donde los varones eran reclutados, discriminados, torturados y asesinados por causas tan simples como tener una religión, llevar el cabello largo, realizar manifestaciones artísticas, ser homosexual o no estar a favor del comunismo, hasta las más comunes como abuso de poder y violaciones sexuales han dejado la amarga experiencia en los que ya hoy pasan la edad juvenil, sumándole las anécdotas contadas, van dejando el temor en los niños desde que van creciendo para sentir un gran terror cuando se acercan a los 18 años.

Los jóvenes cubanos de sexo masculino que cumplen 18 años deben obligatoriamente tomar parte del Servicio Militar Activo (SMA) durante dos años. En el caso de las mujeres es voluntario, y si reúnen los requisitos de ingreso, mayormente son aceptadas. Desde la propia Constitución se impone el compromiso de la formación militar para los varones desde los 18 años. Muestra de ello es el artículo VII Derechos, Deberes y Garantías Fundamentales, que en su artículo 65 expone que: “La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano”, exponiendo además que (…) “La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones”, incluyendo que la ley regula el servicio militar que los cubanos deben prestar.

Julio Casaña Pérez es un joven que en diciembre arribará a los 18 años. Casaña Pérez, luego de haber concluido su enseñanza Media Superior comenta al respecto: “ …no quiero pasar el servicio militar, creo que a pocos les gusta. Es un tiempo perdido en el que te humillan, te reprimen, te maltratan y hacen de ti lo que ellos quieren, como si fueran nuestros dueños, pero lamentablemente no podemos hacer algo para evitar esta imposición…”

Desde el punto de vista legal, la Ley No.75 de diciembre de 1994 de la Defensa Nacional en su artículo 70 establece que: “El llamado, aplazamiento o extensión del Servicio Militar Activo de los ciudadanos del sexo masculino es facultad de las comisiones de reclutamiento”. En Cuba, los jóvenes cubanos al cumplir los 16 años son registrados de forma obligatoria por el área de atención más cercana perteneciente a las Comisiones Municipales del Comité Militar. Y en su periodo de estudios pasan por comisiones médicas que determinan si está apto para recibir entrenamiento. Luego, las comisiones militares emiten las resoluciones correspondiente de su aprobación llamado al cumplimiento de la ley y ubicación en unidades o dependencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), o el Ministerio del Interior (MININT)

En este periodo de reclutamiento y entrenamiento, los jóvenes son limitados a ver a sus familiares, a recibir alimentación fuera de la Unidad Militar y son expuestos a largas horas de marchas y resistencia bajo el sol. Mientras tanto los adolescentes se llenan de dudas, aumentan el temor, buscan las experiencias vividas por otros jóvenes, suspiran y esperan el amargo momento de tener que vivir ellos, la tortura que ya pasaron otros, anhelando que un día pueda ser una opción para quien lo desee y no una imposición que ha llevado a más de un joven al camino de la muerte.

 

Juan Miguel Fernández

Coordinador del proyecto de comunicación independiente Palabras Abiertas y Cuba Comenta. Bloguero y periodista independiente. Auditor de profesión.

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