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El Servicio Militar Obligatorio en Cuba

Después del triunfo de la Revolución Cubana, en la década del 70, el Gobierno encabezado por Fidel Castro Ruz impuso el Servicio Militar Obligatorio. Este constituye una de las leyes más inhumanas en perjuicio de la juventud y la misma, pese al fin de la guerra fría y otros cambios geopolíticos se han suscitado durante más de 5 décadas, se ha  mantenido vigente hasta la actualidad.

Aplica para hombres que oscilan entre 18 y 21 años de edad y se divide en dos etapas: la primera es el Servicio Militar Activo (SMA), que dura 14 meses para jóvenes que obtengan alguna carrera universitaria y 24 meses para el resto; la segunda etapa es en la reserva del ejército.  En la primera etapa, los jóvenes antes de comenzar sus estudios universitarios se ven forzados a cumplir el SMA, pues de no hacerlo pierden el derecho de entrar en la universidad; los demás son sacados de sus centros de enseñanza o trabajo. Todos en general son llevados a unidades militares contra su voluntad.

Una vez allí, durante el primer mes los jóvenes son sometidos a un entrenamiento riguroso llamado “La Previa”. Luego son obligados a realizar un juramento militar que les convierte en propiedad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Después, son asignados a diferentes lugares de acuerdo a las demandas que tengan las unidades militares en el país.

No todos realizan la misma actividad; la  mayoría son albergados en unidades donde ejercen funciones que no le competen por la complejidad, disciplina y compromiso que se requiere debido a que no son militares profesionales ni tienen vocación para esta exigente labor. Una de las instituciones que más reclutas acoge es el Ejercito Juvenil del Trabajo (EJT), cuya especialidad es el trabajo agrícola en apoyo a la producción de alimentos.

Durante la Guerra Fría los jóvenes del SMA engrosaron las tropas cubanas que protagonizaron las aventuras bélicas de Fidel Castro.  Muchos a la edad de 16 años fueron enviados en misiones militares a países como Angola, Etiopía, El Congo, entre otros, y allí miles perdieron sus vidas. En muchos casos no tuvieron elección ya sea por la presión que los regímenes totalitarios ejercen sobre los individuos o porque no fueron consultados sobre si querían o no participar en una misión militar internacional. Hoy, muchos sobrevivientes se encuentran con trastornos mentales y otros abandonados sin una pensión que compense todo el sacrificio, el sufrimiento y trastorno que genera participar en una guerra.

El Estado cubano exige a sus ciudadanos el cumplimiento del SMA para poder aspirar a un empleo o continuar estudios en cualquier centro de enseñanza. También, que estos estén dispuestos luego, cuando pasan a las reservas del ejército, para participar en ejercicios y maniobras militares. Los que niegan a cumplir ambas etapas de este proceso son perseguidos, multados y hasta encarcelados.

Vladimir Pupo, un joven de 18 años que reside en el poblado Alto Songo, municipio Songo la Maya, provincia Santiago de Cuba, es un ejemplo vivo de las consecuencias nefastas que puede traer el Servicio Militar Obligatorio para la juventud cubana. Mientras se encontraba en su cumplimiento en la unidad militar Mangos de Baraguá, ubicada en el municipio de Julio Antonio Mella de la misma provincia, fue baleado en la pierna derecha por otro joven como consecuencia de un mal manejo de un de un fusil AKM.

Vladimir quedo con trastornos psicológicos y discapacidad física a pesar de haber sido objeto de tres operaciones para reconstruir el hueso fémur que fue totalmente afectado por el proyectil. Antes de entrar al SMA practicaba Combate Mixto, en lo que según sus maestros tenía un buen futuro. Esto sucedió el pasado 6 de enero de 2018 y desde entonces no ha recibido ninguna indemnización. También nos cuenta que en esta misma unidad fue víctima de acoso sexual por parte de un oficial, y pese a sus denuncias este hecho quedó impune.

Existe un pequeño grupo de jóvenes que no clasifican para cumplir el SMA, lo integran los enfermos mentales y personas con discapacidad por alguna enfermedad que le impida realizar esfuerzos físicos. Todos ellos son valorados por una comisión de especialistas médicos que determinan si un joven está apto o no para la vida militar. Esta anacrónica obligación que los dirigentes del régimen comunista cubano mantienen sobre la juventud en la isla es un de las más impopulares en el pueblo, y lo irónico es que los hijos de estos funcionarios en su mayoría son exonerados del SMA o asignados a unidades donde desarrollan cómodas labores.

Arianna Ávila

Joven activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Ha participado en talleres sobre democracia, liderazgo, comunicación, redes sociales, etc. En el 2015 recibió en Trinidad y Tobago formación sobre cómo agendar una agencia de prensa.

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