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Atributo nacional desconocido

El Guatiní de nuestros indios o Tocororo de los cubanos de hoy corre peligro en sus áreas ancestrales de distribución, pues requiere de bosques primarios para su subsistencia y estos cada día escasean más ante las narices del régimen que no se ocupa de esta especie bandera de la conservación en Cuba.

Hace unos años un destacado biólogo de campo cubano alertaba sobre el peligro indirecto que generaría la destrucción de nuestros últimos remanentes de bosques primarios supervivientes en las montañas y las costas de la isla. Él afirmaba que si las autoridades ambientales de Cuba no tomaban medidas, la fragmentación de estos bosques relictos afectaría, debido a un incremento de intensidad luminosa, la pupila de nuestro atributo nacional: el Tocororo, ocasionando la endogamia de las poblaciones fragmentadas y por tanto provocando la degeneración y posterior extinción de la especie.

Inspirador de mitos y leyendas tan antiguos y arraigados como los pobladores de esta isla sin par, el Tocororo ha sido catalogado como especie fuera de peligro a pesar de que actualmente es perseguido para utilizar partes de su cuerpo sin vida en ritos supersticiosos.

El mayor honor que Cuba le ha brindado al Tocororo es incluirlo en la lista de atributos de la nación junto a la palma real y la flor mariposa. En el caso del ave nacional debido a que ostenta los colores de la enseña patria y porque como los cubanos no puede vivir sin libertad, pues si es privado de ella, muere de tristeza.

Sin embargo, los esfuerzos que se han hecho en nuestra patria no han sido suficientes, pues el ave es una gran desconocida para el cubano, de la cual no saben ni lo más elemental de su historia natural. Ni los ornitólogos siquiera lo conocen bien. Ninguna institución estatal dedicada a la prospección y conservación de la biodiversidad ha destinado recursos financieros, materiales y humanos para la investigación de este fabuloso pájaro. El Centro Nacional de Áreas Protegidas no tiene planes especiales de manejo para esta notable especie. La Agencia de Medio Ambiente tampoco ha gestionado la promulgación de una Ley de Protección al Tocororo, y financiamiento para actividades de investigación, educación ambiental y conservación.

Ojalá que estos esfuerzos no sean tardíos y que, a través de la difusión de su inmenso valor se logre salvar de la extinción al ave más emblemática de Cuba a nuestro flamante Tocororo que posee una de las tradiciones etnozoológicas más largas y enraizadas en nuestro imaginario popular.

El Guatiní de nuestros indios o Tocororo de los cubanos de hoy corre peligro en sus áreas ancestrales de distribución, mientras las autoridades del país se ocupan de “otras prioridades” de la nación.

Abel Hernández

Licenciado en Biología por la Universidad de La Habana con máster en Ciencias de Ecología y Sistemática Aplicada por el Instituto de Ecología y Sistemática de Cuba. Ha trabajado como director del Museo de Historia Natural de Sancti Spíritus, Jefe del Área de Investigación Cultural Dirección Provincial de Cultura de Sancti Spíritus, profesor universitario con la categoría de Auxiliar. Obtuvo Premio en Divulgación Científica en los Concursos Nacionales Pinos Nuevos 1999, La Edad de Oro 2001, La Rosa Blanca 2002 y 2006, y La puerta de papel 2008; y Sendero de Luz 2009, 2010 y 2015, de la Biblioteca provincial Rubén Martínez Villena por haber sido el escritor más leído en 2008, 2009 y 2014.

Correo: pronaten2015cuba@gmail.com

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