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Burocracia a la enésima potencia

De un modo en apariencia paradójica la solución del Gobierno de La Habana a la burocratización soviética que por muchos años se ha puesto de manifiesto en Cuba, ha dado como resultado el mismo socialismo burocratizado.

Disímiles son las quejas que a diario se escuchan en boca de la ciudadanía en cualquier parte de la nación debido al exceso de burocratización endémica que ha padecido por años esta sociedad socialista. Este flagelo carcome todas las esferas institucionales y son el resultado caótico que se ha revertido en un descontento masivo popular, ya que afecta a cada estrato social con el cual interactúa.

Son muchas las críticas que desde los años sesenta se le ha hecho al Gobierno por causas de esta índole. Desde grandes cineastas comprometidos incluso con la revolución como Tomas Gutiérrez Alea y su famoso filme “La muerte de un burócrata” de 1966.

Hasta los menos asalariados y pobres obreros que en su condición de mayores víctimas, ya no alcanzan a medir con nada el desastroso padecer que la burocracia ha provocado en la isla antillana.

Uno de los ejemplos que más se pone en práctica es el sistema de archivo de la mayoría de las instituciones gubernamentales, el cual es arcaico y más del 70 por ciento de la documentación no está computarizada. Como resultado, acarrea un malestar en la población que, sin otras variantes de ayuda, no puede satisfacer sus búsquedas o dar solución a simples problemas de trámites que en otras sociedades serían más fáciles de resolver.

En el registro civil de cada provincia cubana por cuestiones burocráticas, te exigen más de 20 papeles para cualquier tipo de trámites, y la mayoría solo se resuelven viajando a la capital del país, o sea, que en estas otras ciudades los organismos legales están demasiados supeditados a la determinación de sus homólogos capitalinos, trayendo consigo más trabajo y gastos para los ciudadanos de todas las localidades de Cuba.

Estos procesos de legalización terminan en una conocida oficina llamada subsanación de errores, algo lógico debido a la antigüedad de muchos de estos documentos los cuales necesitan enmiendas, trayendo consigo un calvario para la población que requiere realizar otros trámites exigidos por otras entidades, esto ocurre una y otra vez. Nada más parecido al trabajo de Sísifo.

Otra institución que compite en las ligas mayores del “burocratismo a lo cubano” es la que se encarga de los trámites de impuestos en la pequeña esfera privada.  El intento de sacar algunas patentes o permisos para negocios propios siempre ha sido complicado. Si no duermes varios días a la entrada de la oficina en cuestión no conseguirás turno de acceso a ella para realizar decenas de papeles.

Tampoco puede decirse que en la administración de la burocracia cubana haya de racionalidad en los principios  o carácter rutinario en el tratamiento de sus asuntos. En Cuba la administración no se rige por planes y estudios cuidadosos de la realidad, sino por metas y consignas, por mandatos de cualquiera situado en una posición de poder, sin más conocimiento de la actividad en cuestión, que el de lo imperioso de: “triunfar y vencer” uno de los lemas del Gobierno cubano.

El portal oficialista Cuba Debate ha anunciado en varias ocasiones por María Esther Reus, Ministra de Justicia de Cuba, que el país trabaja para agilizar diversos trámites jurídicos que consumen demasiado tiempo y recursos de la población, por la ineficacia de entidades y a la innecesaria solicitud de documentos. Esta intención ya se hizo norma y quedó publicada en la Gaceta Oficial número 38 del tres de diciembre de 2015. Con la norma vigente no se notan cambios palpables dice una encuesta realizada de manera extraoficial por el departamento de estadísticas nacional de Santiago de Cuba, la cual accedió a las opiniones de más de 1500 pobladores de esta ciudad.

La enfermedad en que esto se ha convertido lleva cien años haciendo estragos en las sociedades totalitarias. Luchar para eliminar este fenómeno es de suma importancia para el correcto avance socioeconómico de un país en donde se lleven a cabo reformas de toda índole.

Juan Camilo Seguí

Comunicador Social. Trabajó en el Departamento de Comunicación de la Diócesis Católica. Colaborador de UNPACU.

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