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Estrategias de manipulación ideológica

Desde que se instauró en Cuba la “Revolución de 1959”, encabezada por el líder político y revolucionario Fidel Castro Ruz, comenzó toda una campaña de “ideologizar y enseñar” a los cubanos por medio de palabras «típicas y autóctonas». Es importante para comenzar este análisis reconocer que ese hombre, querido por unos y odiado por otros, poseía todos los dotes de excelente orador que luego devino en fanatismo para muchos cubanos, que hasta hoy en día lo veneran como el “líder de la revolución cubana”.

Sucede que para estudiar este fenómeno de las «palabras robadas» hay que empezar a analizar el importante papel que tuvo que jugar la utilización de determinados vocablos para explicar lo que sucede en la Cuba de hoy. Hasta hace unos años muchos líderes y activistas de derechos humanos y de oposición cívica en el país no permitían que se utilizaran palabras como: compañero, patriota, revolucionario, etc. De igual manera, muchos fanáticos del socio-comunismo eran y todavía en ocasiones son reacios a que se emplee en ellos las palabras: señor, emprendedor, activista, lideresa, e incluso en el ámbito social cubano, solo apenas en los últimos cinco años se desconocía qué era la sociedad civil.

El propio comunismo ha sido el responsable de este fenómeno, ya convertido en idiosincrático dentro de los cubanos. Para iniciar este análisis es bueno preguntarse; ¿quién ha dicho que ser revolucionario es sinónimo de ser comunista?. Revolucionario es una de las primeras palabras robadas y monopolizadas por los defensores de la utopía de socialismo. Según la versión más reciente del diccionario de sinónimos y antónimos de la lengua española, se asemeja a las siguientes palabras: rebelde, insurrecto, renovador, reformador, conspirador, revoltoso; en tanto su antónimo es obediente, pacífico, conservador. Caben hacerse entonces unas preguntas para que se demuestre la lógica de la reflexión de este artículo, ¿acaso los jóvenes que forman parte de la oposición cívica del Gobierno cubano actual no son insurrectos, renovadores y buscan de manera rebelde (no obediente), la reforma de un Estado como el que tenemos actualmente? ¿No somos revolucionarios entonces? En todo caso, esos que se dicen llamar “revolucionarios”, han pasado de un lado al otro de su significado; por qué, porque sencillamente ya no revolucionan nada. Pasan entonces a convertirse en conservadores de un logro ganado revolucionariamente. Quienes son verdaderamente revolucionarios hoy en Cuba, los que sin haber conseguido lo que pretendemos para nuestro país estamos realizando una lucha pacífica para conseguir tales fines.

Por otro lado está la palabra patriota, otro de los vocablos robados por el régimen socio-comunista, la que está ligada, según ellos, a las personas que aman este país. En ese sentido estoy de acuerdo; y son muy pocas las cosas en las que comunistas y opositores estamos de acuerdo. La diferencia radica en el tipo de amor y en el tipo de patria deseada. Los comunistas hablan de un amor incondicional a la patria socialista (con apellido), o sea, ligada a los cambios emanados de la Revolución de 1959; mientras que los que luchan por esta tierra también tienen el derecho de ser considerados patriotas. De hecho es un orgullo para los opositores ser considerados patriotas y fieles defensores de las causas justas.

Por otro lado, están las «palabras nuevas», las que se relacionan a consensos sociales a nivel macro; o sea, que no dependen únicamente de la realidad nacional cubana. En este sentido, podemos hablar de conceptos como sociedad civil. Hace apenas cinco años atrás en Cuba se desconocía popularmente el significado de la misma. ¿Por qué?, sencillamente porque para los comunistas no era muy bien vista, y estaba ligada a procesos e ideologías de tipo capitalistas; lo que es un gran error, y por ende preferían en su lugar utilizar “organizaciones sociales y de masa”.

Si existe una característica que define bien a los socio-comunistas cubanos y los dirigentes de las altas esferas de este país, es precisamente que buscan todo tipo de conceptos que «no se repitan en otros contextos, que sean únicos, suigéneris y difíciles de asemejar a otras realidades». El propósito es más que evidente; no ser cuestionados y ser “revolucionariamente revoltosos”; todo en nombre de la «libre determinación de los pueblos y el respeto a la soberanía nacional cubana».

Finalmente no quisiera terminar sin antes hablar de la «palabra nueva» de los últimos tiempos, que a su vez es una «palabra robada» de los contextos verdaderamente democráticos, y es emprendedor. En este sentido este vocablo comenzó a tener auge en Cuba a partir de la apertura del ejercicio del trabajo por cuentapropia. También, a partir de la posibilidad que los cubanos tuvieron de abrirse progresivamente al mundo, a partir de la posibilidad de acceso a las redes sociales y el internet. Esta palabra que es sinónimo de: osado, decidido, atrevido, valiente, enérgico, esforzado, etc, para los socio-comunistas fue sustituida por otras como: innovador, planificado, y hasta por otras muy cubanísimas como «hechao pa’ lante, encojonao, y sobre todo revolucionario».

Es una de las cosas que ha sucedido con el problema del robo de palabras, que una vez que se usan regularmente por una mayoría significativa, para dar a entender algo aunque no sea su significado real en sí, no son usadas para evitar confusiones o erradas interpretaciones. Pero la idea de este escrito es precisamente que los emprendedores, activistas y defensores de las causas libres y democráticas de Cuba no sintamos miedo, pena o vergüenza por ser considerados compañeros. Ser compañeros es ser amigo, camarada, cónyuge, etc., no es sinónimo de cuadro del Partido Comunista  de Cuba (PCC) o la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), como lo han hecho hacer ver por años.

Es extensiva esta idea para los comunistas que nos lean, los que no deben de tener vergüenza de ser llamados señores o señoras, pues estas palabras indican respeto hacia ellos. Es sinónimo de caballero o dama (según sea el caso), de propietario, de persona distinguida, etc. El llamado es a retomar las palabras de nuestra rica y linda lengua materna; más allá de preferencias, predisposiciones y prejuicios emanadas del propio proceso de construcción cultural de los pueblos y naciones.  

Iván Torres

Licenciado en Psicología General. Egresado de la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba en 2014.
Joven miembro de la plataforma Juventud Activa Cuba Unida (Jacu), pertenece al equipo de formadores y en la organización es responsable de investigación. Bloguero de Aulas Abiertas.
Ha participado de los grupos de discusión (focus group) sobre temas juveniles en Cuba.

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