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La nueva Constitución de Cuba: origen represivo, presente gris y futuro oscuro

La Asamblea Nacional proclamó este miércoles la nueva Constitución de la República de Cuba en medio de la creciente crisis que atraviesa el país. Durante la celebración, Raúl Castro afirmó que venían tiempos difíciles. Se escogió el 10 de abril para dar mayor simbolismo al acto debido a que se conmemora el 150 aniversario de la celebración de la Asamblea de Guáimaro por los próceres que lucharon por la independencia de España. Analicemos los factores que alejan cada vez más las luces que al final del túnel de la historia, le esperan al pueblo cubano en este siglo

Para muchos, la aprobación y ratificación de la nueva Constitución Comunista, el pasado 25 de febrero, se hizo con la verdadera intención de presentar una renovada imagen de socialismo “próspero y sostenible”, un simulacro de institucionalidad con apariencias democráticas. Pero en realidad, en Cuba continúa una dictadura de partido único, con un sofisticado sistema de manipulación y control sobre sus ciudadanos. También, se mantienen secuestradas militarmente las principales fuentes financieras. Y no existen garantías para la propiedad privada mientras no se subordinen a la única ideológica impuesta por el Partido Comunista de Cuba (PCC).

Usando la palabra Estado de derecho y otros términos constitucionales democráticos el régimen pretende enmascarar su opresivo sistema de manipulación y control social. A la vez que de modo excluyente y sectario consagran la nueva constitución a la ideología socialista como única forma de verdad. Su objetivo es camuflar su sistema de esclavitud fingiendo derechos, garantías y democracia de modo que se puedan facilitar las relaciones y el comercio con otros países del mundo libre. Mientras tanto, buscan garantizar la dependencia financiera de los ciudadanos al Gobierno y les limitan de muchas formas para evitar su emancipación.

El pasado 11 de febrero, el Gobierno cubano ordenó la ejecución de hechos que demostraron la ausencia de libertades y derechos en Cuba. Se trató de la realización de allanamientos simultáneos contra las viviendas de los activistas de la Unión Patriótica de Cuba, (UNPACU), y principales promotores de la campaña del #YoVotoNo. Con un gran aparataje militar de más de un centenar de soldados, con mucha violencia y sin presentar órdenes de registro, oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y del Ministerio del Interior (MININT) ocuparon todo cuanto había en estas casas; desde laptop, impresoras, teléfonos móviles hasta alimentos y medicamentos. Dentro de las denuncias hechas en redes sociales destacan las golpizas, el arresto a decenas de activistas, y los cacheos y desnudos a menor de edad que se encontraba presente durante uno de los registros.

Por tal arbitrariedad y ante la imposibilidad de no poder continuar con la campaña luego de perder todos sus medios, más de un centenar de activistas se declararon en huelga de hambre. Una opción sumamente extrema y último recurso no violento que adoptaron para protestar y llamar la atención internacional ante la actitud represiva del Gobierno contra sus opositores pacíficos. Sumaron 133 los activistas en estado de inanición.

El 24 de febrero, no quedó atrás en estos días de terror. Estuvo marcado por una fuerte presencia de los órganos represivos del régimen en los colegios electorales, no solo en Santiago de Cuba sino en todo el país. Ese día, UNPACU contabilizó al menos 80 activistas detenidos arbitrariamente por solo ejercer su derecho al voto y a participar en el escrutinio. Otras organizaciones también reportaron arrestos. Las detenciones fueron muy violentas, llegando a las brutales golpizas y algunos activistas fueron abandonados en los límites de la ciudad.  Pero ese domingo de referendo no culminó la represión para los opositores santiagueros. Pasado una semana, continuaba el mega operativo policial en los alrededores de la sede principal de este grupo, imposibilitando no solo el activismo sino la vida normal de los pobladores de esta comunidad que aseguran sentirse viviendo en una unidad militar.

Según la información brindada por los medios oficialistas, un día después de las votaciones, la nueva Constitución fue aprobada por el 86.85% de los votantes, mientras que el 9% (706.400) votaron por el NO, el 4.1% votaron en blanco o nulo.  Por su parte, Estados Unidos desconoció los resultados publicados por la Comisión Electoral Nacional. Luis Almagro, secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) también declaró ilegítimo el Gobierno de Díaz-Canel así como el proceso y el referéndum. Y la oposición y disidencia cubana demostró un trabajo organizacional, partiendo de los que los une pese a las diferencias y considerando la jornada como una victoria pese a todo el sufrimiento, porque lograron que millones de personas no votaran Sí y sobre todo demostrar una vez más, que en Cuba la discrepancia se reprime.

Como resumen de esta etapa no se puede dejar de mencionar el encarcelamiento de tres promotores de la campaña del No, las multas arbitrarias con excesivas cuotas. Además, fueron allanadas alrededor de una veintena de hogares de miembros de la UNPACU. Asimismo, el activista el Eliécer Góngora fue desterrado bajo amenazada de muerte.

Pese a que no se puede decir que la actual crisis es consecuencia de esta nueva Carta Magna, no cabe duda que los principios que la sustentan son continuidad de los que han sumido en la total miseria al pueblo, y esto junto a las condiciones antidemocráticas y represivas en que se creó esta Constitución nos señala que el futuro no será mejor. Cambiar el rumbo de la historia está en manos de los cubanos.

Nelva Ortega

Joven de Santiago de Cuba. Doctora en Medicina y activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Responsable del Proyecto de Salud de su organización que beneficia a las comunidades santiagueras.

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