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La Ley Helms Burton, excusas del régimen cubano ante otro Período Especial

Desde que la administración del presidente norteamericano Donald Trump anunció el pasado 17 de abril, la entrada en vigor del Título III de la Ley Helms-Burton, el “Gobierno” cubano ha desatado una ola de polémicas con el propósito de confundir al pueblo. Esta medida endurecerá el embargo comercial y financiero en Cuba y permitirá reclamar propiedades “expropiadas” por la Revolución Cubana, pese a la oposición de España y otros países de la Unión Europea (EU).

La Ley Helms-Burton fue firmada en 1996 por el presidente estadounidense Bill Clinton y en aquel entonces matizó el embargo de ese país contra el “Gobierno cubano” y no el bloqueo contra Cuba, como acostumbra llamar el régimen comunista. Esta ley comprende cuatro Títulos, pero los aspectos más relevantes de ellos con respecto a la isla son: la profundización del embargo que ya existía y que en efecto es la decisión unilateral de los Estados Unidos (EE.UU.) de no extenderle créditos y de no tener comercio con Cuba, en el título primero y, la posibilidad de penalizar a empresas y empresarios que han estado traficando con estas propiedades que les fueron robadas a sus dueños, estadounidenses y cubanos naturalizados en EEUU, siempre que estas mantengan algún vínculo comercial con los EE.UU, en el tercero.

En recientes declaraciones, el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro, aseguró que “el fortalecimiento del bloqueo y la continua aplicación de la Ley Helms-Burton persiguen el viejo anhelo de derrocar a la Revolución Cubana por medio de la asfixia económica y la penuria”, según el diario El País. Difamaciones como esta, han causado que el pueblo cubano se cuestione si, ¿el embargo es el causante del agravamiento de la crisis económica en Cuba? y ¿si la aplicación del título III y en efecto, el endurecimiento del embargo de Estados Unidos hacia Cuba, ocasionará que la isla vuelva a atravesar un nuevo “período especial”?

Ahora bien, es que un Gobierno que tilda de injerencista, extraterritorial y un atentado a su soberanía, cualquier política internacional que lo incluya, culpe a terceros por su adversidad fuera más lógico, si dicha política impidiera que el país sostuviese relaciones con el resto del mundo, lo que no es el caso de Cuba. Lo fuera, además, si en ese país el pueblo y los dirigentes compartieran el mismo nivel de vida y si ese Gobierno no fuera una dictadura que viola todos los derechos y libertades fundamentales de sus ciudadanos e instiga a países vecinos a copiar el mismo sistema, lo fuera si dicha dictadura no constituyera una amenaza para el hemisferio.

Sin embargo, los temores de la población cubana en cuanto a la incertidumbre del futuro próximo son muy razonables, y estos nada tienen que ver con las imputaciones infundadas de Raúl Castro. El panorama es bastante aterrador y más cuando existe un antecedente como lo fue la fase económica aguda o “Período Especial” de los años 90, luego de la desintegración del campo socialista. La posibilidad de volver a aquella crisis salvaje donde los cubanos perdieron más del 70% de su poder adquisitivo y el PIB cayó estrepitosamente un 35% (según datos ofrecidos por El País), deja sin habla a muchos y los augurios son bastante desalentadores.

Prueba de ello, son las largas colas para adquirir productos como el arroz y el pollo, solo por citar unos ejemplos, que son actualmente controladas por las autoridades. Los precios han subido de forma escandalosa hasta el punto de que una libra de carne de cerdo significa 70 pesos en moneda nacional (2. 80 en pesos convertibles) en la ciudad de La Habana, lo que representa alrededor de 20 horas de trabajo para un empleado estatal, teniendo en cuenta que el salario promedio continúa sin superar los 20 CUC (500CUP) y que las jornadas laborales, en Cuba, son de 8 horas.

Por otra parte, la escasez de los medicamentos se acrecienta. Según información ofrecida por el Estado únicamente a los trabajadores de salud pública, no se pueden declarar más pacientes con hipertensión arterial porque los medicamentos para este padecimiento (captopril, clortalidona etc.) se encuentran en falta por un año, porque no hay materia prima para su elaboración. Esta situación para nada concuerda con la afirmación de Raúl Castro de que “no se trata de regresar al período especial”, recogida por el País.

Lo cierto es que, desde el pasado 2 de mayo, cortes norteamericanas están disponibles para juzgar las denuncias de los ciudadanos de origen cubano que decidan reclamar las propiedades que le fueron confiscadas y empresas como la cadena española de hotelería Meliá, son protagonistas en la contienda, aun con la presión de la EU y sus amenazas de demandar a los EEUU ante de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de activar el llamado Estatuto de Bloqueo concebido para eludir las sanciones contra empresas europeas con presencia en Cuba.

Sin dudas están muy claros los objetivos de la Ley Helms-Burton porque como dice un viejo proverbio “Al César lo que es del César”.  El “Gobierno” cubano una vez se valió de acontecimientos históricos para representar su papel víctima ante la población cubana y la opinión pública internacional, esta vez de la aplicación del Título III de esta ley y, por otro lado, de la suspensión del subsidio venezolano pese a la crisis existente en ese país. No obstante, sus excusas han quedado más que desmentidas y por tanto su responsabilidad ante la escasez y la penuria han quedado más que manifiestas.

Yadira Serrano

Joven activista de derechos humanos y miembro del Frente Juvenil de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). En su organización se desempeña como tuitera y facilitadora de talleres.

Correo: yadiraserran@gmail.com

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