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Cuba: la realidad del comunismo después de 60 años

Nada saludable en Cuba, para el bien de la sociedad y del mundo, pasa hoy el comunismo impuesto por Fidel Castro hace 60 años; el que ha dejado de ser un principio y una convicción, para convertirse en una vía de subsistencia y tolerancia ante un sistema que cada día se deteriora más. 

Desde 1959, los discursos y las promesas de Fidel, hicieron que muchos cubanos creyeran en sus ideas y le siguieran. Al transcurrir apenas días de su mandato, los errores fueron aumentando y la sociedad a dudar de aquellas palabritas bien pintadas. 

El poder dejó ciego al comandante, y nadie pudo pararlo más que la muerte. El pueblo a sufrir decisiones mal tomadas como: la prohibición del dólar en la isla, la manipulación política y el repudio a familiares de exiliados, la represión y discriminación para santeros, católicos, espiritistas, homosexuales; como si alguien tuviera el poder de hacer que la gente naciera con un solo molde, una sola idea, un solo pensamiento.

La sociedad cubana comenzaba una etapa de sufrimiento y dolor, represión, discriminación, manipulación y lo peor, el hambre de poder de un hombre del rural pueblito de Birán, en un municipio al norte de la oriental provincia de Holguín.

Los discursos de novelas de amor pasaron a ser la pesadilla de largas horas de transmisión de la radio, televisión y prensa oficialista. Los trabajadores reunidos para debatir lo que decía el presidente, y los niños y jóvenes estudiantes, ya no sabían que justificación dar para no prestar atención a la imposición de los profesores de observar sus discursos e interpretarlos. Las calles llenas de propaganda política, y la gente esperando la mejoría: la leche, la carne, los aumentos salariales, las leyes para mejorar la vivienda, los recursos, los televisores, las ollas, los refrigeradores y hasta las nuevas misiones.

La corrupción de los Castros, las medidas inhumanas para con su pueblo, la enfermedad del poder que generó ese estilo de comunismo a lo Castro fue derrumbando la idea de los que soñaron con un socialismo próspero. Los hombres cada vez más jefes y menos líderes, la economía en decadencia y las ganancias para el mercado negro, en el que detrás de cada bolsa de dinero, hay un jefe beneficiándose. 

La carencia de recursos, una educación sin condiciones, una salud sin servicios eficientes, la problemática constante de la alimentación, la vivienda, los salarios, los costos del vestuario, el alto costo de las principales necesidades para un hogar, para subsistir, para alimentar una familia y sostenerse, hicieron que los discursos se convirtieran en burla, y los jefes en muñecos o esclavos de un amo. 

Hoy para la felicidad de los que soñamos con un cambio en Cuba, el comunismo llegó por fin a la tercera edad, la vejez que le hace padecer de mil patologías heredadas por sus errores y sus heridas. La  conciencia social se dividen en 5 partes: algún enamorado del comunismo, el que simula ser parte de él para mantener la posición, un salario, o cuidar la manta de su mercado negro, el que espera de forma pasiva y en su espacio ciego un futuro sin mover los dedos y los pies, el que participa en el cambio sin mostrar su rostro y los que hacen, actúan, piensan e impulsan, sin miedo asumiendo los riesgos por tal de obtener la libertad.

Juan Miguel Fernández

Coordinador del proyecto de comunicación independiente Palabras Abiertas y Cuba Comenta. Bloguero y periodista independiente. Auditor de profesión.

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