Cuba te Cuenta

Una huelga silenciosa en el béisbol cubano

Desde mucho antes de que se efectuara el primer juego oficial de béisbol en Cuba, realizado el 27 de diciembre de 1874 en el legendario estadio Palmar de Junco, actual provincia de Matanzas; el béisbol constituye el deporte nacional cubano. Se introdujo en 1865 a través de marines norteamericanos que enseñaron a estudiantes de la época el arte de jugar béisbol; pero como era un deporte que no era netamente español, los colonos llegaron a prohibirlo porque consideraban que era “un juego antiespañol y de tendencia insurreccionales, contrario al idioma y que propicia el desamor a España…”, según refirió el Capitán General de la Isla, Francisco de Lersundi, por medio de un decreto el 1ro de octubre de 1868.

Por la indudable aceptación entre los criollos y nacionales cubanos, el béisbol fue escalando en la idiosincrasia nacional y desde entonces no existe otro deporte en Cuba que haya superado el número de asistencia de público a una instalación deportiva. En la isla se jugó a tan alto nivel que no han sido pocas las victorias obtenidas por cubanos, tanto en los propios torneos de Grandes Ligas organizados por los estadounidenses, como en eventos internacionales al más alto nivel en el mundo. Han sido reconocidos varios deportistas de la isla, que incluso forman parte del salón de la fama en los Estados Unidos, como son los casos, por ejemplo de Martín Dihigo y Tany Pérez.

Para desgracia de este deporte, con la llegada de “la Revolución” de la generación castrense, se erradicó el béisbol profesional y se sustituyó por el béisbol aficionado. Fue el año 1962 que se introdujo la Resolución 83-A del INDER que legalizaba la eliminación de la entonces Liga Cubana de Béisbol (LBC-profesional), y a partir de esa fecha se eliminó como consecuencia todo contacto de jugadores cubanos con beisbolistas extranjeros de nivel profesional. Fue ese preciso error, y hasta crimen pudiese calificar, que condujo a que Cuba fuera perdiendo nivel, y cuyas consecuencias han llevado hasta la actual crisis del béisbol cubano.

Los jugadores cubanos de este deporte, a partir de entonces, sabiendo la naturaleza militar violenta de quienes tomaron el poder del país, han decidido tomar varios caminos. Algunos decidieron emigrar de inmediato, no soportando tal arbitrariedad; mientras que otros se sometieron en silencio a cada mal paso tomado por el Gobierno mandante, pero anclados en la frustración del recuerdo de las mejores etapas de sus vidas que ya nunca retornarían bajo este régimen político. Precisamente este segundo grupo (los que se quedaron) vio nacer una nueva liga, la Serie Nacional de Béisbol (amateur), que ha ido experimentando fórmulas de formatos, sin un resultado a la altura de la LCB profesional de antaño. Psicológicamente, este cambio drástico de nivel profesional afectó el rendimiento de muchos que decidieron a temprana edad retirarse, dando paso a las nuevas generaciones de peloteros cubanos que no encontraron una salida más efectiva que adaptarse o morir en el intento de defender otra cosa.

Pero si nos detenemos a analizar los resultados de los últimos años, podemos percatarnos de que el Team Cuba de Béisbol no logra ganar ninguna competencia de alto nivel, desde su último título olímpico de 2004 en Atenas-Greciala Copa del Mundo de 2005los Juegos Panamericanos de 2007;y la Copa Intercontinental de 2010. Tal parece que las generaciones actuales de beisbolistas han encontrado la vía de «hacerse visibles en el silencio». Es como si se hiciera una especie de huelga silenciosa en la que sin manifestar palabra alguna están diciendo que “no ganarán un juego más, hasta tanto no se resuelvan sus reclamos de cambios verdaderamente demandados”; y que por consiguiente “desean ser tratados, primero como seres humanos, como profesionales, y por ende se les devengue un salario decoroso a la altura de los grandes sacrificios que realizan y del nivel de sus carreras individuales”.

La Federación Cubana de Béisbol (FCB) que dice ser una Organización No Gubernamental (ONG) no ha sabido hacerse sentir como tal y es una marioneta del Gobierno comunista, a través de su entidad rectora (el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación_ INDER). Tampoco ha tomado en cuenta la necesidad impostergable de creación de un sindicato independiente de atletas y de árbitros que defiendan sus intereses y necesidades fundamentales. 

La FCB ante tanta presión, y para que “no decayera su prestigio” ha tenido que dar su brazo a torcer y ha flexibilizado la contratación de peloteros en ligas profesionales de Asia, Latinoamérica y Europa, pero aun así, no ha sido capaz de velar por los compromisos asumidos y viola constantemente el régimen de descanso de los atletas involucrados, además de lucrar con sus ganancias para ponerlas a favor del Estado. Lo que sucede es que ceden asiduamente los compromisos, debido a las presiones a la que es sometida por parte del INDER, y este a su vez por los dirigentes del país. 

Concluyo mi reflexión diciendo, a fe ciega, que Cuba logrará en algún momento de la historia retornar a los planes estelares del béisbol mundial; pero que para ello será preciso trabajar mucho, cambiar cosas de raíz, y finalmente arrancar las ideas absurdas de No Profesionalismo. También ha de cambiar nuestra política nacional de Gobierno, ya que sin esta transformación necesaria será muy difícil trazar ese camino hacia el éxito de nuestro deporte nacional. El día que cambie Cuba hacia una posición democrática verdadera, se podrá hablar nuevamente de pasiones fervientes en nuestros estadios, ya que se colmarán de jugadores y árbitros de calidad que se entregarán a su oficio para brindar un espectáculo como el pueblo cubano espera y se merece. 

Iván Torres

Licenciado en Psicología General por la Universidad de Oriente de
Santiago de Cuba, investigador y director ejecutivo de la Plataforma
Social Juventud Activa Cuba Unida (Jacu), activista-defensor de los
derechos humanos, editor del portal web Cuba te Cuenta y becario de
Aulas Abiertas, proyecto impulsado por el Instituto Político para la
Libertad, que facilita el diálogo, la participación y la capacitación de
jóvenes y activistas de la sociedad civil cubana.

En el 2019, participó del Foro de Juventudes de América Latina y el
Caribe 2030: “Construyendo un presente distinto”, que se realizó en la
sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL), en Santiago de Chile. Ese mismo año, organizó en La
Habana el Diálogo Nacional de la Juventud Cubana rumbo a la 49
Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el 2017, participó como panelista del “Foro de Liderazgo Juvenil de
América Latina y el Caribe: Educación, Emprendimiento y Oportunidades
Económicas para los Jóvenes”, que organizó el Young Americas
Business Trust (YABT) en Washington, D.C.

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