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El futuro de la sociedad cubana: la formación, la convicción y el activismo

Los debates se alimentan cada día cuando entre nuestros abuelos, padres, adultos y la juventud, habla sobre el futuro de Cuba, el cambio, el desarrollo, las transformaciones y los sueños de ver otra realidad. 

La formación ciudadana perdida después del llamado período especial, es uno de los temas que más filos saca al diálogo y a los análisis que hacen los que vivieron esos años de escases de recursos, alimentos y hasta de empleos. 

Retomar la disciplina social, el respeto, las conductas, son tareas que pudieran conllevar años o décadas a quien asuma el gran reto de traerle a Cuba una mirada diferente a la que llevamos viviendo por 60 años. 

Después de los años 90, muchos cubanos se vieron sin posibilidad de estudio y de trabajo, plantillas eliminadas y pocas posibilidades para viajar a los llamados:” Pre en el campo”, como preuniversitarios en zonas distantes de los municipios cabeceras, los centros educacionales sin recursos y la transportación paralizada para trasladar a profesores y alumnos hasta los centros de estudios no urbanos. La formación cívica y académica bajaba de manera muy significativa. El sacrificio era multiplicado para poder obtener un peso y los adolescentes y jóvenes optaban por no trabajar, para ayudar en el primer negocio que apareciera. 

Las convicciones pasaron a ser actuaciones de conveniencia. Muchos dejaron de creer en la posible confianza que en un momento determinado pudieron tener por el comunismo o socialismo, para ser parte de un mecanismo de subsistencia económica. Administrativos simulando ser políticos y políticos actuando consignas sin creer ni ellos mismos en sus propios discursos. 

La falta de planificación, disciplina política, sumando la represión, la crisis económica y alimenticia, el centralismo, los errores en la legislación, leyes que violaban y violan en su totalidad los derechos humanos, la imposición de un solo partido, las manipulaciones político-administrativas para conseguir un empleo, las carencias, la corrupción y las mentiras, hicieron que muchos perdieran sus motivaciones de luchar por algo justo y quedaron estáticos en la tolerancia de los errores del sistema y de cada acción sin democracia. 

Por otra parte, el activismo quedó dormido al pasar los años. Mucha gente se ha conformado en tolerar cada mala decisión del Estado y del gobierno para no buscarse problemas. Problemas que responden a amenazas, pérdida de una carrera universitaria, empleo, posición económica, salidas del país aún como turista, el control al extremo si eres trabajador por cuenta propia o dueño de un pequeño negocio o por el temor de tener funcionarios del control interno chequeando el mercado negro que es una de las principales vías de subsistencia en Cuba. 

Así seguirán los debates de las abuelas y abuelos mientras tomando su café y moviendo sus balances, quedan a la espera de que, en cualquier amanecer, más allá de encontrar la muerte con la frustración de sus ilusiones; puedan amanecer alcanzando la luz de la libertad de nuestra preciosa isla.  

Juan Miguel Fernández

Coordinador del proyecto de comunicación independiente Palabras Abiertas y Cuba Comenta. Bloguero y periodista independiente. Auditor de profesión.

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