Cuba te Cuenta

En silencio (no) ha tenido que ser

En el mes de abril, una noticia pasó desapercibida en medio del desafuero informativo acerca de la pandemia de la COVID-19. Se trataba de la promoción de Gerardo Hernández Nordelo, uno de los archiconocidos cinco héroes (o espías, según se mire), a vicecoordinador nacional de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR).

Es bien sabido que en los sistemas de Gobierno como el cubano, interesa más la calidad política del funcionario, es decir, su afinidad incondicional a las directrices del partido, que sus aptitudes para dirigir cualquier estamento. Así, hemos visto desfilar ministros más afines con los walkie-tolkie y los ábacos que con la tecnología de última generación. Incluso ahora, cuando todos tienen un smarthphone, no se puede descartar como evidencia que estos dispositivos son llamados “inteligentes” precisamente porque suplen dotaciones elementales que, en principio, deberían ser innatas en las personas. No se trata del tweet en un solo “clic”, sino de que haga “clic” lo que dice el tweet.

Los CDR han sido, desde su origen, la organización más recurrida para hurgar en la vida de aquellas personas en las cuales el Gobierno deposita su interés, es decir, todas. Los cubanos recuerdan con pesar los tiempos de silencio y la obligatoriedad de participar en las actividades convocadas, para que el equipo del CDR ofreciera respuestas positivas en caso de “verificación”. De esta manera, se trasladó “a la base” la posibilidad de tener influencia en la crucifixión de los anhelos de muchos cubanos. A esto lo llamaron “poder del pueblo”. Pero el equipo del CDR era visible. Sus miembros eran conocidos y elegidos por sus evidentes disposiciones revolucionarias. Lo peor eran los chivatos, el vecino buena gente que, además, tenía sus inclinaciones desafectas y no las ocultaba, a la par que escribía sus informes en la soledad de un cuarto destartalado. 

Más tarde se aflojaron muchas de las obligaciones que constituían un punto importante en las listas de verificaciones, pero el recelo ha seguido pesando sobre la aparente camadería entre vecinos. Los chivatos siguen existiendo, algunos más camuflados que otros. Y no ha podido ser de otra manera desde el momento en que el mercado negro se convirtió en el principal suministrador de los cubanos. En todos los barrios se sabe quién vende de contrabando algún producto y todos se sirven de esta posibilidad, incluidos los funcionarios que sean vecinos del lugar.

Por lo tanto, no hay que ver la promoción de Gerardo Hernández Nordelo como un nombramiento para cubrir una vacante hasta encontrar alguien apropiado. Dado su curriculun laboral, difícilmente estará empapado en la dinámica externa de los CDR, ese llevar y traer de masas de discurso en discurso. Pero por idénticas razones, sí es posible que sea el más indicado para renovar la dinámica interna de la institución de marras y reactivar el sistema “informativo” del barrio. Lo han “promovido” cuando la población está en cuarentena. Cuba, una isla que gusta de la calle y del floreo, ahora está (más) recluida. Pocos días después, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez ha dicho que “tenemos mucho potencial en las cuadras”, y que había que hacer “lo que está haciendo el MININT”. 

Nadie se asombre entonces si luego de la cuarentena se hacen nuevas pesquisas, esta vez para verificar cómo ha sido el comportamiento de los ciudadanos durante la estadía forzada en casa, si no hicieron comentarios críticos excesivos, si asistieron puntuales a la ovación por los médicos a las nueve de la noche y si aplaudieron con ganas y cuántas veces chocaron una palma de la mano con la otra. Aplausos por la cuota. Ajustar cuentas es también ajustar plazas en los centros de trabajo para cuando se reanude la normalidad (¿qué normalidad?) de la vida, puesto que ya pasaron los tiempos en que se otrorgaban teléfonos y televisores por los CDR.

Tony Pino

Técnico Medio Nuclear. Trabajó como profesor en el Politécnico de la Central Electronuclear, en Cienfuegos. En 1990 fue separado del magisterio por cuestionamientos políticos a la viabilidad de la construcción de una planta nuclear en Cuba. Fue jubilado por enfermedad en 1992.

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