Cuba te Cuenta

Una Cuba diferente – parte II

Continuando el análisis de la primera parte, es importante destacar que el pasado 4 de junio, en el encuentro virtual coordinado por varios relatores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde se presentó el informe de país Cuba, dando a conocer la “Situación de los Derechos Humanos en Cuba”.

La Comisión presentó un panorama general de la situación de derechos humanos en el Estado cubano durante el periodo 2017 a 2019, en el que identifica la falta de participación política y elecciones libres por la persistencia de un partido único, así como la falta de disposiciones para asegurar la separación de los poderes, mediante una Asamblea Nacional que sigue detentando varias potestades, y la falta de condiciones que brinden garantías para la independencia judicial. Asimismo, la CIDH releva la situación de especial riesgo que enfrentan algunos grupos vulnerables, en particular las personas defensoras de derechos humanos, activistas y opositores, quienes serían víctimas de detenciones arbitrarias de corta duración, procesos de criminalización y persecución judicial. La CIDH formula una serie de recomendaciones al gobierno en la materia. Además, se abordó en todo el capítulo Nº2, las consecuencias del embargo económico de los Estados Unidos de América para los derechos humanos de la población cubana. Es imposible hacer una acción para derrocar un régimen como el cubano, sin que antes no corramos el riesgo, que en ese empeño queden vulnerados varios derechos.

Evidentemente cuando partimos de esta postura nos damos cuenta enseguida que lejos de derrocar la dictadura, lo que estamos es alimentando su arsenal ideológico y adoctrinante en contra de quienes nos quieren bien. No se puede negar la habilidad que poseen los gobernantes cubanos para manipular, a su favor, cada consecuencia del embargo estadounidense hacia Cuba. Tampoco podemos ser ingenuos en pensar que asfixiando la economía cubana vamos a lograr derrocarlos, y eso ha sido demostrado en los largos años de régimen que posee la isla, donde sigue el pueblo pasando hambre y los gobernantes cada vez más gordos.

Si queremos sacar un beneficio que asegure la felicidad de todos los cubanos la vida ha demostrado que no se puede alcanzar al garrote y haciendo siempre lo mismo, porque desgraciadamente la diplomacia cubana es especialista en desarticular cualquier intento de arremetida directa contra la llamada “Revolución cubana”. Por ello, es que escribo esta propuesta, definida anteriormente en dos momentos cumbres, que repito. Por un lado, hay que esperar un tiempo prudente (no tan largo) para que mueran los pilares longevos de este desastre, que desgraciadamente han frenado toda iniciativa de cambio radical, y quienes ya sobrepasan los 80 cumpleaños, incluido el señor general de ejército. Mientras que, en segundo lugar, es preciso ir logrando un acercamiento inteligente y pacífico (no invasivo, ni condicionado), a partir de un cierre definitivo del embargo económico hacia Cuba.

Si logramos estos dos pasos estoy casi seguro que el rumbo que tomará esta isla será tan grande que ni los propios gobernantes sabrán cómo manejar de manera efectiva y eficiente la situación.

De lograrse ese fin al embargo económico estadounidense, habría motivos suficientes para cuestionar un posible mal manejo que los dirigentes del régimen puedan demostrar.  No habría justificación para la miseria de este pueblo; como tampoco se esgrimirían excusas para una apertura democrática cuando los pobladores, que poseen ansias añejas de viajes, al retornar importen los deseos de una sociedad de consumo que es inherente a los seres humanos. Se explotaría la burbuja en la que han mantenido encerrados, en contra de la voluntad de millones, a los habitantes de esta tierra cubana.

El poeta y pensador cubano José Martí, dijo en uno de sus tantos escritos: «Cultivo una rosa blanca, en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo, cultivo la rosa blanca». Quiso decir el apóstol de la libertad de Cuba, que no se le puede arremeter a los enemigos con las armas con que nos atacan, sino con inteligencia y creatividad, con sensatez y mucha madurez. De esa manera estaría siendo más fructífero nuestro camino hacia la verdadera liberación de la nación.

Activistas independientes cubanos se reúnen en Lima con el canciller interino de EEUU, abril del 2018.

 

Tuve la oportunidad de expresar el extracto de esta idea, sobre todo la referida al fin del embargo, en el marco de una invitación a un diálogo privado con el entonces secretario de Estado interino de EEUU, John Sullivan; en el marco de la Cumbre de las Américas desarrollada en la capital peruana en abril de 2018. En aquel entonces, casi estoy seguro, que no se tomó en consideración esta idea, a pesar de que tuve la oportunidad de expresarla abiertamente. Sucede que se priorizaron las ideas de aquellos colegas y activistas de una posición más radicalista. Pero, aun así, nunca he perdido la esperanza de que se tome esta idea, para librar la batalla que nos ha tomado ya mucho tiempo en ganar.

Sé que tal vez por esta idea pueda recibir varias críticas, lo que es válido; pero quiero que sepan mis detractores que lo importante es alcanzar el objetivo de la libertad verdadera para nuestra patria cubana. No importa la ruta que se tome si al final lo que se persigue es común al deseo de muchos, ver a Cuba libre de opresores tiranos y vividores. Acepto las críticas y las respeto, ya que, como psicólogo y activista por los derechos humanos, soy defensor de la libertad de expresión y de la existencia de subjetividades múltiples.

Me gustaría mucho que se tomara en cuenta esta idea. Casi estoy convencido que la victoria será alcanzada con mayor rapidez que si seguimos por el camino confrontacional con la dictadura. Dios nos ha dotado de un cerebro para que lo usemos racionalmente, con lógica y mesura; quiero decir que, si hemos mantenido una lucha por más de 60 años y aún no hemos alcanzado la victoria deseada, lo más lógico es que reformulemos los planes e intentemos por otros caminos. Es lo que intentó el expresidente norteamericano Barack Obama, y por lo que ha sido cuestionado, sin un análisis profundo hacia sus intenciones subyacentes.

Quisiera concluir con una frase de Albert Einstein que dijo, y cito: “Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Moraleja; tratemos de retomar la propuesta de Barack Obama en Cuba, que en poco tiempo dejó atónito al régimen cubano. Ahí radica latente la clave para una Cuba diferente.

Iván Torres

Licenciado en Psicología General por la Universidad de Oriente de
Santiago de Cuba, investigador y director ejecutivo de la Plataforma
Social Juventud Activa Cuba Unida (Jacu), activista-defensor de los
derechos humanos, editor del portal web Cuba te Cuenta y becario de
Aulas Abiertas, proyecto impulsado por el Instituto Político para la
Libertad, que facilita el diálogo, la participación y la capacitación de
jóvenes y activistas de la sociedad civil cubana.

En el 2019, participó del Foro de Juventudes de América Latina y el
Caribe 2030: “Construyendo un presente distinto”, que se realizó en la
sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL), en Santiago de Chile. Ese mismo año, organizó en La
Habana el Diálogo Nacional de la Juventud Cubana rumbo a la 49
Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el 2017, participó como panelista del “Foro de Liderazgo Juvenil de
América Latina y el Caribe: Educación, Emprendimiento y Oportunidades
Económicas para los Jóvenes”, que organizó el Young Americas
Business Trust (YABT) en Washington, D.C.

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