Cuba te Cuenta

Una celebración tergiversada del día de la cultura nacional cubana

Foto referencial: La Demajagua

Cada 20 de octubre se celebra en Cuba, específicamente en la ciudad de Bayamo de forma tradicional, el día de la cultura cubana. Sucede que ese propio día, pero de 1868, Carlos Manuel de Céspedes tomó la ciudad que lo vio nacer, tras su histórica acción independentista diez días antes en su ingenio La Demajagua, y de conjunto con otros hombres valerosos enaltecieron el espíritu de libertad de la población suroriental del país.

Se cantó una canción (La Bayamesa), creada por el también reconocido intelectual y patriota Don Perucho Figueredo, que luego trascendió en la historia como el himno nacional cubano. Era de esperar que años después ese día no pasara por alto, y por ende se destinó no solo un día, sino una semana para conmemorar lo que se definió como efeméride de partida para vanagloriar y homenajear la cultura cubana.

Lo trascendental es que las generaciones de aquel entonces realizaron todas esas acciones en un momento de despertar nacional, con el propósito de liberarnos de las cadenas del entonces colonialismo español.

El sentimiento y la acción de esos valerosos hombres era movido por ansias de patriotismo, rebeldía, y por el deseo de ver a una Cuba apartada de todo maltrato y encadenamiento que frustrara la soberanía del país. Sus propósitos eran claros; ver una nación con principios democráticos, donde se respetaran los derechos de todos los hombres, sin distinción de raza, religión, y opinión política.

Pero todo lo anteriormente expuesto fue mal interpretado por el gobierno que tomó el poder político de la nación en enero de 1959. En nombre de los deseos de una Cuba libre que anhelaron muchos patriotas cubanos dignos, los tiranos usurparon propiedades, funciones públicas y cambiaron el rumbo de lo que pudo ser una de las naciones más desarrolladas y civilizadas de su época.

Se dio un toque de gracia a la cultura cubana, que poco a poco se fue alejando de la nación educada que fue, para convertirse en un país con la existencia de una mayoría de ciudadanos maleducados y vulgares, que dejan mucho que desear, si de comportamiento correcto se trata.

No es la intención que aquellos que mantienen una educación incuestionable para sus hijos y familia, se sientan ofendidos. Me refiero específicamente a que no podemos negar, en la Cuba de hoy, que cuando salimos a la calle pululan antivalores como: el irrespeto, la falta de consideración de unos a otros, la pérdida de valores y sentimientos humanos, etc. ¿Por qué ocurre esto?, precisamente porque se han descuidado los hábitos y costumbres de las familias tradicionales de hace 20 o 30 años atrás, en la que era impensable que un hijo se revelara en contra de los principios y educaciones elementales de la familia, que pasaban de generación en generación sin el más mínimo cuestionamiento.

La propia sociedad socio-comunista que nos han impuesto estos hombres es la responsable de que hoy en día se escuchen constantemente las noticias de familias disfuncionales, de vecinos que no se soportan los unos a los otros, de feminicidios y actos de violencias domésticas más frecuentes, etc.

Se responsabiliza de estas situaciones a la generación “de los revolucionarios” de que hoy tengamos a un pueblo sufriendo las calamidades de un sistema de enseñanza que ha demostrado ser de los más ineficientes y adoctrinantes del planeta. En un país donde solo se privilegia y se promueve lo que culturalmente sale de aquellos que se declaran seguidores del ideal de país comunista, no se puede esperar mucho.

No existe hoy en Cuba una libertad de pensamiento y creación artística, porque enseguida se le pone frenos para evitar que las personas se manifiesten en contra del gobierno dictatorial que sin quererlo nos ha tocado soportar.

Entonces yo me pregunto cómo puede existir toda una semana para celebrar qué logros; cuando en vez de festejar se debería estar de luto nacional, porque estos perversos hombres no han dejado que la verdadera cultura cubana se manifieste por sí sola en su máxima expresión artística. ¿Por qué controlar o ponerle límites a la creatividad humana? La respuesta es sencilla; temen que el pueblo en el afán de liberarse de las cadenas que lo esclavizan, siga a hombres y mujeres que desde el arte manifiestan ya su libertad.

Iván Torres

Licenciado en Psicología General por la Universidad de Oriente de
Santiago de Cuba, investigador y director ejecutivo de la Plataforma
Social Juventud Activa Cuba Unida (Jacu), activista-defensor de los
derechos humanos, editor del portal web Cuba te Cuenta y becario de
Aulas Abiertas, proyecto impulsado por el Instituto Político para la
Libertad, que facilita el diálogo, la participación y la capacitación de
jóvenes y activistas de la sociedad civil cubana.

En el 2019, participó del Foro de Juventudes de América Latina y el
Caribe 2030: “Construyendo un presente distinto”, que se realizó en la
sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL), en Santiago de Chile. Ese mismo año, organizó en La
Habana el Diálogo Nacional de la Juventud Cubana rumbo a la 49
Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el 2017, participó como panelista del “Foro de Liderazgo Juvenil de
América Latina y el Caribe: Educación, Emprendimiento y Oportunidades
Económicas para los Jóvenes”, que organizó el Young Americas
Business Trust (YABT) en Washington, D.C.

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