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Humedales en peligro

Foto: Desembocadura del río Zaza, Sancti Spíritus, Cuba. (Cortesía del autor)

La naturaleza posee ecosistemas que en múltiples ocasiones están ante nuestra mirada diaria y no somos capaces de verlos y valorarlos. Las porciones de tierra de tamaño variable que pueden estar parciales o totalmente inundadas por agua, las cuales conocemos como humedales, son uno de esos tesoros que no prestamos la importancia que tienen.

Las formas espaciales más comunes son las lagunas, ciénaga, los esteros, los manglares, llanuras aluviales, pantanos, costas cenagosas, lechos fluviales, estanques, deltas, lagunas costeras y otros ecosistemas de similares características. A nivel global existe gran representación de estos, al igual que en nuestra isla caribeña.

La influencia marcada del agua hace que sean muy productivos. Constituyen áreas que proporcionan energía y productos fundamentales no solo para las poblaciones de vida silvestre sino para el ser humano.

Cada humedal tiene características propias que lo hacen único e importante tanto para mantener la diversidad de especies naturales asociadas, incluyendo la humana. Sus funciones son múltiples. Constituyen la primera frontera natural del país ante eventos hidrometeorológico extremos (inundaciones y tormentas). Mantienen la calidad del agua para ser usada en la agricultura. Sirven como medio de transporte para actividades recreativas, y proporcionan oportunidades para la práctica del ecoturismo y pesca deportiva, la investigación y la enseñanza, entre otras.

Estas regiones saturadas de humedad también desempeñan un importante papel en la supervivencia de las aves. La llegada del invierno al hemisferio norte inicia un movimiento masivo, el mayor de todas las criaturas del planeta: la migración anual de innumerables especies de aves que recorren inmensas distancias. Nuestro país es testigo de ellos pues varios de nuestros humedales son destino de estas migraciones, entre ellos podemos mencionar, la ciénaga de Zapata, la desembocadura de los ríos Zaza y Máximo.

Diversos grupos sociales como pescadores, agricultores, madereros, empresarios y residentes de estas zonas han realizado múltiples ataques. La falta de conocimiento que posee gran parte de la sociedad civil cubana sobre los bienes y servicios ambientales que estos paisajes prestan, los lleva a realizar un mal uso, manejo y conservación de los mismos y como consecuencia se degradan y destruyen.

La degradación de estos ecosistemas viene acompañada de la constante amenaza que supone el desarrollo industrial y residencial, no sujetos a un ordenamiento ambiental.

Entre las principales acciones que atentan contra el equilibrio ecológico tenemos la desecación de algunos humedales y el represamiento de ríos sin dejar que fluya hacia ellos el gasto ecológico, la elaboración de carbón vegetal de mangle y otras especies, cultivo de arroz y contaminación por aguas residuales. Otro factor que también los amenaza es el cambio climático, que trae consigo múltiples repercusiones negativas.

La “gran revolución” de Castro, que un día “se mostró preocupada” en la cumbre de Río de Janeiro o de la Tierra, 1992, solo ha realizado de una forma u otra todas las acciones antes mencionadas en detrimento de los humedales, en los que en su mayoría fue rebasada su capacidad de resiliencia.

Eduard Velázquez

Licenciado en Geografía, activista ecologista de la sociedad civil cubana y vicecordinador del movimiento Ecososcial Protegiendo la Naturaleza y el Entorno (ProNaten).

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