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La vida de una familia opositora en Cuba

La realidad de ser opositor en Cuba es la causa por la que muchas personas prefieren callar y no protestar ni reclamar sus derechos ante lo mal hecho. Las familias se dividen y los amigos se distancian hasta el punto que dejan de frecuentarte.

En mi caso, considerarme disidente u opositora al gobierno cubano me ha costado mucho. He sido citada, interrogada, amenazada, detenida por más de 96 horas en un calabozo y en condiciones de vida infrahumanas.

Mi vivienda ha sido allanada en varias ocasiones por oficiales de la Seguridad de Estado y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), me han ocupado teléfonos, documentos, el disco duro de la computadora e instrumentos de trabajos artesanales que sirven para el sustento económico de mi familia.

En estos momentos, mi esposo Yordanys Labrada Téllez, coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) en Songo La Maya, se encuentra recluido en la prisión provincial de Aguadores, en Santiago de Cuba.

Mis hijos, testigos en varias ocasiones, de los robos de nuestras pertenencias, de los arrestos contra su padre, han sido víctimas de un régimen intolerante y totalitario que no permite ser señalado.

Fue condenado a 10 meses de privación de libertad en un juicio sumario por impagos de multas arbitrarias. . La jueza Kirenia Ramírez Pérez, presidenta del tribunal municipal de Songo La Maya le impuso la sanción sin haber presentes testigos, abogados y fiscales. Ni siquiera tenían fundamento legal, argumento desoído por el tribunal al ser explicado por mi esposo.

El pasado mes de marzo fui detenida junto Haydée Hidalgo Ladrón de Guevara, otra joven opositora que también sufre, al igual que su familia, un constante hostigamiento. Durante la detención me notificaron que no podría viajar al 175 Período de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Fui invitada para que participara en el análisis la situación de jóvenes activistas cubanos defensores de derechos humanos en cuanto a empleo, educación y participación juvenil.

Foto: Arianna Ávila de pie a la izquierda impartiendo un taller de DDHH a activistas de UNPACU. Cortesía del autor

Estos son los motivos por los que muchos, aunque sienten descontento, no lo expresan.  Simplemente estamos sometidos a vivir bajo un sistema donde no existe Estado de Derecho, ni hay garantías judiciales del debido proceso.

Cuba necesita cambio de sistema político, económico y social donde los ciudadanos podamos vivir con dignidad. Donde no se encarcele por criticar con lo mal hecho. Como seres humanos el derecho a ser respetados.

La vida por la que hemos optado mi esposo y yo, es difícil, dolorosa, angustiante; pero ha sido una opción consciente. Estamos seguros de que nuestros hijos nos lo agradecerán en el futuro.

Arianna Ávila

Joven activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Ha participado en talleres sobre democracia, liderazgo, comunicación, redes sociales, etc. En el 2015 recibió en Trinidad y Tobago formación sobre cómo agendar una agencia de prensa.

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