Cuba te Cuenta

Editorial: Cuba entre el MSI y la MLC

Para el régimen, el MSI no pasaba de ser un grupo de pretendidos artistas con ínfulas cívicas pero ningún asesor pudo prever la movilización de cientos de artistas demandando libertad de expresión

(Foto: EFE)

Para el gobierno cubano, el Movimiento San Isidro (MSI) no pasaba de ser un grupo de pretendidos artistas con ínfulas cívicas y antecedentes de “pésimo comportamiento social”.

Sin embargo, ningún asesor pudo prever la movilización de artistas e intelectuales que de manera pacífica se reunieron después frente a la sede del Ministerio de Cultura, apoyando al MSI y solicitando un diálogo basado en demandas de libertad de expresión.

La respuesta del régimen fue la de siempre. Y ahí estuvo su equivocación, porque llega el momento en que las campañas de descrédito no funcionan. La gente aprende a discriminar. Es ridículo que un gobierno se precie de tener el pueblo más educado del mundo y que al mismo tiempo lo crea incapaz de reconocer a un delincuente.

El MSI llegó como preámbulo a la celebración del Día de los Derechos Humanos. En Cuba, tal celebración es otra partitura de las loas consabidas a líderes y logros; pero las protestas desbordaron al MSI y obligaron al régimen a desplegar sus fuerzas poniendo en evidencia lo que intentan negar a fuerza de populismo: si no hay palabra libre, el resto es esclavitud.

Este 10 de diciembre el gobierno cubano utilizó una de sus estrategias más infames: situar a los niños como escudo de las posibles manifestaciones del descontento popular. Sacar a los niños de las escuelas y movilizarlos para que se reúnan en parques y plazas con el objetivo de reafirmar su adhesión a una ideología que no entienden, es una violación flagrante de la dignidad de cualquier ser humano y en cualquier circunstancia, máxime si se tiene en cuenta la situación actual generada por la pandemia de COVID-19. ¿Cómo justificar la intervención represora en la sede del MSI con el pretexto de transgresiones epidemiológicas y al mismo tiempo exponer a los niños a posibles contagios en las aglomeraciones?

Asimismo ha resultado contradictoria para la celebración del Día de los Derechos Humanos, la presencia de militares, uniformados o no, custodiando las tiendas que venden en MLC (moneda libremente convertible). La eliminación de dichas tiendas se encontraba también entre las demandas del MSI, porque constituyen un agravio económico más que una solución.

Después del llamado 27-N, los activistas no han dejado de sufrir acoso. El rapero Denis Solís sigue preso y nada parece indicar que será liberado. Y las autoridades del Ministerio de Cultura han renunciado al diálogo con los demandantes, aunque lo han continuado con otros artistas que supuestamente tenían las mismas demandas… pero son revolucionarios. Ante este panorama enlodado, ¿qué nos espera a los cubanos?

Tanto la Cuba del exilio como la de la isla están muy polarizadas. Son la misma Cuba. Y en ambas orillas se distinguen dos grupos que claman por un cambio. Uno de esos grupos se inclina por cierta apertura económica basada sobre todo en la posibilidad de enviar dólares a sus familiares en Cuba. Es la parte que parece estar de acuerdo con las tiendas MLC. El otro grupo pide un cambio radical, sin entrada de dólares a Cuba mientras solo el gobierno pueda acceder a ellos. Estas no son las únicas opiniones, por supuesto, pero son las más visibles.

En medio de la debacle cubana, es irónico que, en perspectiva, las contiendas en torno al futuro de la isla tengan los colores de la pelotera electoral estadounidense que protagonizan Donald Trump y Joe Biden. A pesar de que la Constitución de la República de Cuba fue aprobada por mayoría en febrero de 2019, muchos cubanos desconocen o no les importa que cada uno de los artículos a los que ofrecieron su visto bueno, fuera un apretón del nudo corredizo que llevan al cuello desde hace 60 años. Pero, en cambio, manejan muy bien los intríngulis del sistema electoral de los Estados Unidos.

¿A qué Cuba estamos aspirando entonces? ¿Cómo respaldar las llamadas al cambio que hacen grupos como el MSI o los artistas e intelectuales? Es difícil realizar un esbozo de la Cuba del futuro. Todos coinciden en que debe ser una Cuba libre y democrática para, acto seguido, enumerar una lista de precisiones sobre esos términos. Es comprensible por lo que se ha vivido. Si se habla de un socialismo democrático, el futuro tiene que ser más preciso. Se trata entonces de una batalla entre la tiránica paz del inmovilismo unipartidista y los riesgos de la pluralidad democrática.

Lo cierto es que en esta ocasión no ha funcionado la campaña de descrédito. Termina un año difícil para el mundo, doblemente difícil para Cuba. Nadie quisiera un cambio a golpes de vandalismo y, tal vez, sea ese el mayor reto para los que sinceramente propugnan la transformación social. El MSI y los artistas e intelectuales que los apoyaron y se han manifestado, demuestran que Cuba comienza a salir de su letargo.

CubaTeCuenta

Comentario

Facebook

Suscribete al Newsletter

Síguenos

Don't be shy, get in touch. We love meeting interesting people and making new friends.