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Aguas negras del comunismo

Una de las principales muestras de la incapacidad y despreocupación del sistema por la calidad de vida de sus habitantes, se puede ver en la gran mayoría de las calles cubanas, donde afloran manantiales o bien corren ríos de aguas albañales.

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En la medida que la especie humana se establece en la Tierra como la única capaz de razonar, comienza a existir una brecha con el resto de los grupos de animales vivientes. Esta capacidad que logró desarrollar el ser humano le permitió poblar todo el planeta, dado que podía decidir donde estaban las condiciones necesarias para su supervivencia y reproducción.

Todo esto fue dando paso a la conformación de comunidades, luego en asentamientos y así hasta formar las grandes ciudades que conocemos en la actualidad. La asimilación socio-económica de los territorios es algo que ha distinguido a la especie, la cual a lo largo de su corta historia ha transitado por varios sistemas sociales los que han imprimido su huella, al igual que sus desechos de toda índole, siendo los más antiguos las aguas negras.

Nuestra bella, pero pequeña Isla, comenzó a experimentar sus primeros cambios en la organización social con la llegada en 1492 de los navegantes españoles, los que exclamaron al desembarcar: “Esta es la tierra más bella que ojos humanos hayan visto”.

Con el paso de los años se fueron creando villas, las cuales tenían un trazado urbano con influencia española basado en plazas y plazuelas como nodos en las ciudades. Los recursos minerales encontrados y su fácil explotación a partir de la utilización de fuerza esclava aborigen y luego la africana hace que Cuba fuese un buen lugar donde buscar fortuna, es por ellos que se desata un rápido crecimiento poblacional.

Conforme crecen las poblaciones, aumentan también sus residuos de todo tipo, por lo que las personas los vertían a fosas en los patios o los caminos, generando enfermedades y aumentado la proliferación de agentes transmisores como los roedores.

No es hasta 1842 que surgen las primeras ideas de un alcantarillado, las cuales no dieron frutos hasta la llegada del siglo XX, con la construcción del Sifón de la Bahía de la Habana, el cual recogería los residuales de gran parte de la urbe capitalina.

Este cambio en la forma de gestionar los residuales estuvo impulsada por un cambio socio-económico ya que pasamos de ser una sociedad esclavista a una superior el capitalismo. Con el trascurrir de los años el resto de las ciudades fueron apropiándose de esta forma de manejar sus desechos fundamentalmente hogareños, lo que hacía que tuviesen un mejor confort.

Otro cambio socio-económico ocurrió a finales de la década del 50 del siglo pasado, con la llegada de Castro al poder. La transición del capitalismo al comunismo ha imprimido en la isla de forma general un atraso significativo en todos los ámbitos.

La forma de gestionar los residuales no ha escapado a ello a pesar de que según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información de Cuba (ONEI) dice que existen 5 292 km de redes.

La falta de políticas públicas de mantenimiento y modernización hace que solo el 47% de las aguas albañales reciban un tratamiento adecuado antes de ser vertidas al medio ambiente. Es risorio pensar que el régimen cubano es firmante de múltiples tratados, protocolos y convenios en favor de la conservación y cuidado del medio ambiente.

Una de las principales muestras de la incapacidad y despreocupación del sistema por la calidad de vida de sus habitantes, se puede ver en la gran mayoría de las calles cubanas, donde afloran manantiales o bien corren ríos de aguas albañales.

La situación se agrava cuando, sin darnos cuenta, en muchas ocasiones, confluyen subterráneamente las aguas resídeles con la potable, si así se le puede llamar a esta última.

La Covid-19 nos ha demostrado al mundo cuan susceptible es nuestra especie a las enfermedades, no permitamos que el régimen nos sigan enfermando con su incapacidad hasta para gestionar aguar albañales. Regresemos lo más rápido posible al sistema socio-económico que nos impulsó como país y abandonemos ya este barco a la deriva.

Eduard Velázquez

Bloguero de Cuba te cuenta. Defensor del medio ambiente, la libertad de expresión, los derechos humanos y la democracia.

Graduado por la Universidad de la Habana, en Geografía. Activista del movimiento Ecosocial " Protegiendo la Naturaleza y el Entorno".

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