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¿Las familias cubanas volverán a cocinar con leña?

Cuba: Al parecer las bondades de la “sonada” reforma salarial, unificación monetaria y dualidad cambiaria, tenían un as bajo la manga

Los nuevos tarifazos en el cobro de la corriente eléctrica que se ponen en vigor desde este mes de enero, ponen en duda el método de cocción de los alimentos de los cubanos. Al parecer las bondades de la “sonada” reforma salarial, unificación monetaria y dualidad cambiaria, tenían un as bajo la manga que ha preocupado a más de una familia de la isla.

El problema es más complejo de lo que parece. Muchos son los hogares que han tenido que echar a un lado sus hornillas y ollas de presión eléctricas ante la ausencia de piezas de repuesto en los talleres. La falta de liquidez del país en casi todas las esferas de su paupérrima economía, ha detenido el programa de importación de piezas necesarias para mantener con vida la llamada Revolución Energética.

Otro embuste de esta “gran” revolución (cubana) que prácticamente obligó a casi todo el país a cambiar sus refrigeradores y equipos obsoletos, grandes consumidores de energía, por otros nuevos, devolviendo solo una deuda en el banco por casi 10 años, para luego elevar el precio de la corriente eléctrica.

Con esta “genial” política emprendida por Fidel Castro en 2005, suprimieron las cuotas de keroseno y alcohol que recibía la población para cocinar con fogones alternativos, obligándoles a emigrar a la cocina eléctrica. Las tiendas en CUC comenzaron a vender todo tipo de artefactos eléctricos (ollas de presión y multipropósito, arroceras, hornillas, calentadores eléctricos, etc.) a precios que rebasaban los 500 y 1000 pesos y superaban el salario medio de la población, entonces fijado en 400 pesos.

En la actualidad, dichas tiendas están completamente desabastecidas. La población solo puede adquirir este tipo de equipos en tiendas MLC. No obstante, aunque el estado había prometido productos de media y alta gama, ahora solo venden equipos de dudosa calidad. Estas tiendas venden en una moneda (USD) que no es la del salario de los trabajadores y que se cotiza en el mercado negro a razón de entre 60 y 80 pesos cada unidad.

Por eso, en algunos lugares de La Habana y de las principales ciudades del país se han disparado la demanda y los precios de los fogones de mecha, el saco de carbón y el mazo de leña para la cocción de alimentos. La aguda escasez ha traído además el aumento de las ilegalidades en los talleres estatales donde los trabajadores revenden a precios exorbitantes algunos de los pocos componentes que reciben. En estos talleres, antes se cobraba por resultados; ahora, al no tener contenido de trabajo, solo se cobra el salario básico que es de 260 pesos mensuales (10.4 USD).

Para tener una idea, baste decir que una cuarta de cable de corriente para hornilla eléctrica cuesta 30 pesos; un saco de carbón, 125 pesos; un termostato de olla eléctrica, 175 pesos; y una resistencia de hornilla, 325 pesos.

De manera que el futuro es el pasado. Los cubanos vamos en camino de los fogones de mecha y las cocinas de leña.

 

Eddy Delgado

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