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Repunte de Covid-19 en Pinar del Río y sus causas

Los cubanos nos enfrentamos a una pandemia que también mata y de la cual no hay refugio posible: el hambre al que nos ha sometido el gobierno por sus malas gestiones.

Foto cortesía del autor

Debido al constante desabastecimiento, miles de pinareños se aglomeran casi a diario en algún punto de venta o tienda donde se supone sacarán algún producto de primera necesidad, como pollo, detergente, jabón, picadillo o papel higiénico.

Predominan las aglomeraciones y el incumplimiento involuntario de las medidas de distanciamiento social establecidas por el gobierno a fin de evitar el contagio del coronavirus. Digo incumplimiento involuntario, pues es obvio que nadie quiere contagiarse del virus y mucho menos contagiar a los demás. Sin embargo, a los cubanos no nos queda más remedio que salir a las calles y hacer largas colas pues nos enfrentamos a una pandemia que también mata y de la cual no hay refugio posible: el hambre y las inevitables carencias a las que nos ha sometido el gobierno por sus malas gestiones.

Todo esto ha despuntado en los rebrotes de Covid-19 en nuestra provincia así como en el resto del país. Ya que el régimen no ha abastecido lo suficiente las tiendas y puntos de venta con las cantidades necesarias ante la demanda de la población.

Las tiendas permanecen completamente desabastecidas. Solo reciben varios días al mes una pequeña cantidad de productos en específico como el pollo, a veces jabón o papel higiénico, otras veces picadillo. La mayoría de los demás productos permanecen en escasez permanente.

A causa de ello, las personas en busca de estos productos se aglomeran a riesgo de contagio, así es como se han provocado los focos de contagios existentes en la provincia.

El régimen continúa sin hacer gestiones efectivas para mantener surtidas suficientemente todas las tiendas y puntos de ventas con cantidades que satisfagan las demandas y con permanencia de productos.

Prácticamente las personas están obligadas a lanzarse a las calles en busca de solucionar sus necesidades, arriesgando sus vidas y la de sus familias por no dejarse morir de hambre.

En cambio de suministro de alimentos, el régimen solo impone intensidad militar en las calles, represión, acoso, más precios elevados, sectarismo y desigualdad en tiendas y monedas, desabastecimiento y desatención a las necesidades urgentes de la población.

Han impuesto un recio control en las ventas de productos por tiendas y bodegas en concatenación las unas con las otras. Que, si bien ha disminuido los contagios “según sus estadísticas” que ofrecen en el espacio televisivo de cada viernes en la mañana dedicado a actualizar informaciones sobre el control de la covid-19, han aumentado aún más los niveles de hambruna y desnutrición en la provincia. Pues quienes desde otros municipios acudían a la ciudad en busca de alimentos, se les fue impedido este acto por mantener en cuarentena las zonas alrededor del municipio cabecera.

La dictadura en Cuba, no cumple con las expectativas de los ciudadanos ante sus necesidades más elementales, como su deber de asegurarle el suministro eficiente de una alimentación adecuada a la población.

Las autoridades gubernamentales, tienen la obligación de responsabilizarse con esta situación. Realizar las acciones necesarias a fin de dar  solución a estos problemas que se perciben en todos los establecimientos del país.

No continuar con su morosidad y accionar solo en favor de imponer tipos de censura de movilidad o vetar a la población de libre circulación. Que más bien corresponde a su ferviente interés de asedio y control, con el fin de que, tanto en la provincia como en el resto del país, no susciten estallidos sociales por las graves circunstancias actuales.

Todavía se continúan haciendo las colas o filas en todos los establecimientos. La “vigilancia” o mejor dicho persecución del gobierno mediante sus tropas militares y policías, hacen parte del escenario. Más atentos a enfrentar posibles manifestaciones de la población que a organizar las colas como ellos dicen ser su objetivo.

Las personas persisten en aglomerarse con la única protección de un simple nasobuco, conllevados por el desabastecimiento y las carencias. Todo por la única culpa y responsabilidad de las incapacidades del gobierno en garantizar un abastecimiento fluido de productos de primera y segunda necesidad de la población. Obligando a las familias a anteponer la solución de sus problemas y necesidades que antes de su propia salud y la de los demás.

Zaray Fernández

Periodista independiente y delegada del partido Cuba Independiente y Democrática (CID) en Pinar del Río. Colaboró como periodista ciudadana para el medio de prensa Panorama Pinareño durante 3 años.

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