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Opinión: Actos vandálicos en Washington D.C y las manipulaciones del régimen cubano

La humanidad ha estado en peligro por la plaga del izquierdismo populista y nada bueno sale de toda su historia plagada de crímenes deleznables y violaciones de todos tipos

Imagen tomada de BBC

Transcurría el día 6 de enero del presente año y en el Congreso de los Estados Unidos se desarrollaba la sesión especial entre senadores y congresistas para declarar a Joe Biden como presidente electo de ese país. Junto a ello, una abalanzada manifestación de simpatizantes del empoderado presidente Donald J. Trump; entre otros desconocidos que quién sabe con qué intenciones habían ido, los cuales desestimaban a Biden como presidente de los EEUU, por los muy denunciados actos de fraude electoral que, desde noviembre, hacen mención en todos los medios internacionales, sobre todo del propio Estados Unidos.

El escenario se tornó, aún más complejo, en horas de la tarde-noche, cuando un gran número de esos manifestantes irrumpió en el interior del recinto para intentar impedir la proclamación de Biden como presidente de ese país. El hecho destapó un enfrentamiento entre los civiles manifestantes y policías al servicio de seguridad.

Este suceso se cobró la vida de 4 personas y más de un centenar de heridos, entre ellos más de cincuenta policías; según declararon en rueda de prensa oficiales de alto rango y la alcaldesa del Distrito Columbia Murriell Bowser, en horas de la mañana del día 7.

Si bien, la mayoría de las personas no estamos a favor del uso de la violencia de ninguna de las partes, ni de cualquier forma concebida, no es menos cierto que, en muchos de estos casos que hemos presenciado, sobre todo en los países democráticos; ha sido la misma población, (los manifestantes en ese momento) quienes comienzan la violencia. Como lo visto en EUA, al hacer uso de su derecho humano a la manifestación, se han inclinado a un modo no propicio. El uso de la violencia, a quienes los guardias tuvieron que responder. No siendo así en regímenes dictatoriales, donde la violencia es 100% perpetrada por las fuerzas represivas, aún sin haber una manifestación en efecto, como citaremos más adelante.

Es interesante subrayar que mucho antes de que ocurriera la irrupción de los manifestantes al edificio del Congreso, en el medio izquierdista TeleSur, hablaban de que las personas estaban intentando entrar al edificio. Como si ellos supieran lo que fuera a pasar posteriormente, cuando en realidad todavía no había ocurrido ningún indicio sobre esa afirmación; lo cual sí ocurrió unas cuatro o cinco horas después aproximadamente. A la misma vez, el régimen cubano lo televisaba en Cuba y lo repetía en el Noticiero de la Televisión (NTV) en los horarios del medio día, con la misma dosis manipulativa de su cónyuge TeleSur.

Toda una ensarta de manipulación mediática que emprendían estos medios izquierdistas, como de costumbre, sobre los asuntos de EUA. Sus principales temas, una supuesta: “fractura de la democracia en EE. UU.”; y por otra parte, queriendo igualar o semejar a Trump con los asaltantes dictadores izquierdistas. Y es que no se puede esperar más desfachatez de quienes han utilizado toda clase de actos, incluso asesinando personas, expropiando y despojando sin sentido, desterrando sin razón, exiliando sin ley, y con sumo capricho a conciudadanos opuestos a sus frenéticos sistemas.

Se les olvida a estos medios y gobernantes izquierdistas, que EE. UU. no es Cuba ni Venezuela; ni Donald J. Trump es Fidel, Raúl, Chávez o “el verdadero energúmeno” de Maduro. Que EE. UU. y su pueblo han sido uno de los que más han enarbolado la bandera de la democracia y las libertades. Sobre todo en materia de derechos humanos, libertad de expresión y prensa, de asociación, manifestación, de derechos civiles y políticos, religiosos, económicos y culturales. Donde la prensa es independiente y no se persiguen a periodistas, opositores, activistas sociales o de derechos humanos, ni se reprime por ideología política o religiosa, por pensar diferente.

Las violaciones a todos esos derechos sí son demasiado notorias en estos dos países “Cuba y Venezuela”. En los cuales sus regímenes y medios oficialistas se esfuerzan por mostrar al mundo el sistema de país perfecto, donde en realidad cada día van en aumento las imperfecciones de sus sistemas y sus flagrantes violaciones a los derechos humanos. Que lejos de hacer avanzar a sus sociedades, las retroceden en todos los sentidos y los derechos que son inalienables se vuelven delitos bajo el mando de sus dictadores gobernantes.

El régimen en Venezuela y sus periodistas oficialistas se olvidan muy pronto de los lamentables actos de represión y asesinatos comandados por su dictador Maduro, que ha sesgado la vida de miles de sus ciudadanos en diferentes manifestaciones a lo largo del país. Se olvidan del pasado 5 de enero de 2020, cuando Nicolás Maduro “prohibió descaradamente” a una gran parte de los propios diputados de la Asamblea Nacional ingresar al recinto, por el simple hecho de ser sus opositores y con el fin de que estos no lograran escaños en el plenario. Violando de ese modo incluso su propia constitución.

Lo mismo ocurre al régimen en Cuba y sus periodistas, o mejor dicho portavoces oficialistas, quienes también se olvidan muy pronto de los lamentables y despreciables crímenes cometidos por esta dictadura. Crímenes de lesa humanidad, asesinatos, destierros, expropiaciones, segregación, reducción de derechos hasta lo más mínimo esclavista, adoctrinamiento político e ideológico, prohibición de conocimiento de derechos humanos y con ello las sistemáticas violaciones de los mismos en todas las magnitudes. Se olvidan de algo muy reciente, lo ocurrido con los integrantes del Movimiento San Isidro (MSI), donde no permitían llegar hasta ese lugar a familiares ni a la prensa extranjera. Cuyos hechos manipularon y distorsionaron descaradamente en sus medios noticiosos; mejor dicho y para dar honor a los tales, “sus medios mentirosos”.

Cuando solo había transcurrido poco más de un mes de la manifestación realizada por diferentes artistas frente al Ministerio de Cultura. A la que el régimen satanizó con mentiras y manipulaciones noticiosas, restándole todo tipo de legitimidad e incluso aplicando altas dosis de intimidación y amenazas sobre muchos de los manifestantes en ese entonces.

Han olvidado muy rápido la avalancha de represores que impulsaron contra algunos corresponsales de prensa internacional, que se disponían a cubrir la posible manifestación pacífica que se daría lugar en el Parque Central en la Habana, y algunas otras personas naturales que serían partícipe de ello. Donde varios fueron agredidos físicamente. Todo ello sucedía mientras, bajo “vigilancia, amenazas y arrestos domiciliarios”, impedían salir de sus casas a la mayoría de los activistas de derechos humanos en toda la isla, con el fin de que no asistieran a esa cita que se daría lugar en algún parque conocido en cada provincia.

Entonces, ¿de qué democracia hablan estos vividores izquierdistas? ¿Tendrán sus libretos limpios para atreverse a usar la palabra Democracia, y además acusar a Estados Unidos de ser el mayor violador de derechos humanos? Les falta algo muy importante a estos dictadores y sus secuaces ciervos serviles, estudiar bien las palabras vergüenza, moral, dignidad, integridad, ética en el quehacer, entre otras muy fundamentales y ponerlas en acción en sus vidas, en sus trabajos y en sus gobiernos.

La humanidad ha estado en un alto peligro durante muchas décadas, y es precisamente por la plaga del izquierdismo populista que nada bueno sale de toda su historia plagada de crímenes deleznables y violaciones de todos tipos. Dirigidos por personas que no parecen ser seres humanos.

Jesús Silva

Reside en Pinar del Río. Periodista independiente y delegado del partido Cuba Independiente y Democrática (CID).

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