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Mella: dos rostros de una muerte (II)

El tiempo ha pasado, pero la muerte de Mella continúa siendo uno de los mayores misterios de nuestra historia cubana; casi como lo fue la historia del comandante Camilo Cienfuegos

Imagen tomada de Wikipedia

El 10 de enero de 1929, tras haber salido de la sede de Socorro Rojo de ciudad México, Mella se dirige a casa acompañado de su novia Tina Modotti y a una tercera persona. Al llegar a la esquina de Abraham Gonzales y Morelos, dos disparos acaban con la vida del joven revolucionario. Según tres testigos del crimen, que coinciden en la narración de los hechos: “dos hombres y una mujer avanzan desde Bucareli. Discutían animosamente, hasta que uno de los dos hombres sacó una pistola y disparó mientras el otro corría hacia adelante“.

Durante los interrogatorios del homicidio, Modotti se contradijo así misma. Aseguró que, en el momento del disparo, se encontraba agarrada del brazo derecho de Mella, lugar por donde entró el primer proyectil. Pero, tras la autopsia, las heridas demostraron que Mella estaba corriendo cuando recibió los disparos, lo que desmentía su confesión. Además de esto, la versión de Modotti de que los disparos llegaron desde un automóvil, no coincide con la de los testigos de los hechos.

Por otra parte, durante el careo del juicio, uno de los testigos increpa a Modotti y le recuerda que no tiene ningún motivo por el cual engañar a la justicia. Es un comerciante al que no le gusta verse implicado en esos hechos, que siente mucho tener que desmentirla, pero lo que está diciendo es la verdad y lo sostiene.

Por una de esas extrañas casualidades, Mella es asesinado con un revólver calibre 38, el mismo que utilizaba frecuentemente en sus crímenes, el asesino Victorio Vidali, quien pertenecía al Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos Ruso (NKVD).

La versión de los sicarios enviados desde Cuba no es muy convincente porque, entre otras cosas, Mella estaba en México atado de pies y manos. No tenía el apoyo ni siquiera del partido comunista mexicano, y lo más seguro es que esto fuera del conocimiento del servicio secreto de Gerardo Machado. No existía un motivo lógico por el cual, Machado decidiera asesinarle. Además de esto, quien único salió ganando fueron los comunistas, quienes se quitaron un problema y ganaron un mártir.

Años después, en 1941, durante una conversación que tiene Jesús Hernández, quien había sido ministro del gobierno republicano español, con Tina Modotti, relatado en sus memorias: “Yo fui un ministro de Stalin”, le cuenta uno de los tantos pasajes escabrosos y oscuros del comandante Contreras, que lo vinculaba con la muerte del líder comunista español Andrés Nin. Hernández había arrestado a Vidali por este hecho, pero luego le ordenaron su inmediata liberación. A todo esto, Modotti le respondió: “lo hubiera fusilado. Hubiera sido una buena acción, te lo aseguro. No es más que un asesino y me arrastró a un crimen monstruoso. Lo odio con toda mi alma, pero estoy obligada a seguirlo hasta el final. Hasta la muerte”.

Victtorio Vidali y Tina Modotti se convirtieron en pareja sentimental desde la muerte de Mella hasta la muerte de Tina, el 5 de enero de 1942. Tina falleció producto a una congestión visceral generalizada, forma en que envenenaba el stalinismo, y no de un ataque al corazón, como siempre dijo Vidali.

También Félix Ibarra, el líder comunista mexicano que tenía en su posesión la máscara mortuoria de Mella -a quien conoció en persona- es otro de los que afirma que éste fue asesinado por Vidali. Según cuenta, años después, durante una conversación con Diego Rivera, donde salió a relucir el tema, éste le afirmó que “…todos sabemos que fue Vidali. Ya nadie puede tener dudas al respecto”.

El tiempo ha pasado, pero la muerte de Mella continúa siendo uno de los mayores misterios de nuestra historia cubana; casi como lo fue la historia del comandante Camilo Cienfuegos. Y quizás ya sea demasiado tarde para descubrir quién en verdad asesinó al líder estudiantil cubano. Pero los indicios y las purgas estalinistas, tan de moda por aquella época, nos hacen quitar el dedo acusador sobre los sicarios del machadato, y apuntar hacia los esbirros de Moscú.

Eduardo Clavel Rizo

(Santiago de Cuba) Bloguero de Cuba te cuenta. Estudiante de Sociología U.O. Poeta y Narrador. Ganador del concurso de poesía intertextual sobre José Martí en EEUU (2020). Fue miembro de la UNPACU y participó en el proyecto OTRO 18 con Arco democrático.

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