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Cuba: El anticipado fracaso de la zafra azucarera

Cuba: El más internacional de nuestros rublos, la caña de azúcar, seguirá en picada el 2021. Las peores producciones jamás registradas de la historia están por venir, si finalizando el 2020 solo estaban moliendo 38 de los 56 centrales en activo de país (el 67%)

Foto: Nuevo Herald

El más internacional de nuestros rublos, la caña de azúcar, seguirá en picada el 2021. Las peores producciones jamás registradas de la historia están por venir, si finalizando el 2020 solo estaban moliendo 38 de los 56 centrales en activo de país (el 67%).

Múltiples son los factores que, acumulados en años de ineptitud y de malas políticas, han tirado por la borda el rico patrimonio antillano de hacer azúcar. El deterioro y cierre progresivo de los centrales azucareros (unos 100 de los 156 existentes), el desmonte de trazados ferroviarios y de acopiadoras de caña, la tecnología obsoleta existente en los mismos, el bajo rendimiento de los campos por falta de herbicidas y fertilizantes, la pérdida de maestros del azúcar y de obreros capacitados por falta de incentivos (cerca de un millón), entre otras, han provocado que el pasado año la producción de azúcar no rebasara siquiera el millón de toneladas métricas.

La mayoría de los colosos productivos del país archivan sus mejores registros en la etapa republicana. Con bueyes y carretas, Cuba alcanzó alrededor de 7 millones de toneladas. Según la Organización Internacional del Azúcar, el país promedia actualmente entre 1.3 y 1.9 millones de toneladas en el último quinquenio, las cifras más bajas en 120 años de cosecha. Recordemos que Cuba llegó a ser el primer exportador mundial de azúcar.

El grupo Azcuba, tras 9 años de creado en sustitución del incompetente Ministerio del Azúcar, ha sido incapaz de cumplir su objeto social. Las exportaciones siguen en decadencia, los derivados del azúcar no se han diversificado del todo (pues el pasado año ni caramelos produjeron), los campos siguen desatendidos y demacrados, con plagas y tirando para los centrales caña sin jugo alguno.

Con la eliminación de subsidios que se propone la nueva etapa, vale preguntarse: ¿hasta cuándo el estado seguirá subvencionando los millonarios gastos de la ineficiencia azucarera?

Una vez más, los pronósticos de esta contienda son reservados. De seguro, al término de los 160 días contemplados, no habrá triunfalismo. Se culpará a la pandemia, al recrudecimiento del bloqueo que no posibilitó la compra de materiales de repuesto, a la no llegada de recursos y combustibles con que costear las largas tiradas (en algunas provincias como Santiago de Cuba y Mayabeque, solo un central molerá la caña del territorio), al deficiente rendimiento industrial, a la falta de mantenimiento (de 44 millones de USD previsto, solo se dispuso de 6), a las roturas y al negativo impacto de las lluvias asociadas a los ciclones de la temporada.

Sin embargo, las aspiraciones de Julio Andrés García, presidente de Azcuba, no cejan y son las de un verdadero “revolucionario”. El cuadro prevé superar los rendimientos y los niveles productivos, así como reducir los volúmenes de caña quemada para aumentar la entrega de mieles y nutrientes para el consumo animal. Eso sin descartar las producciones de alcoholes, papel y madera artificial.

Por si fuera poco, el país consume entre 600 y 700 mil toneladas de azúcar, tiene un convenio con la República Popular de China de otras 400 mil, y aun así importa una cantidad nada despreciable para el turismo y las ventas en MLC, dado que de forma liberada hace al menos dos años que no se vende. Aun así, piensan producir cada año 1.5 millones de toneladas.

Unas 500 comunidades rurales donde la caña era el sustento fundamental, han visto acrecentadas sus penurias y necesidades desde que hace dos décadas Fidel Castro iniciara la recesión azucarera. Para el estado, el azúcar ha pasado a un segundo plano. Nuestros decisores no honran créditos solicitados, dilapidan los financiamientos y obran de manera improcedente.

Si bien durante la época de esplendor el azúcar constituyó el 80% de las exportaciones y el 25% del PIB, en la actualidad no se encuentra si quiera entre los 5 primeros renglones. Tales son las perspectivas que se vislumbran: un completo “tiempo muerto”.

Eddy Delgado

Se graduó como arquitecto del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (CUJAE). Atiende el tema de la divulgación de la organización Centro de Estudios Políticos y Alternativos para la Transición Democrática (CEPADT), y está al frente del trabajo con los jóvenes.

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