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¿Cuánto ha retrocedido Cuba?

Cuba: Los medios oficialistas no reconocen que 60 años después la economía del país es un desastre y que el comunismo ha espantado a más de 2 millones de cubanos de su tierra natal.

Fotocomposición de Yusnabi Pérez

Con frecuencia, los medios oficialistas se vuelcan en recordar cómo era Cuba antes de 1959 mostrando los indicadores de conveniencia. Pero, ¿cómo sería Cuba si no hubiera triunfado la Revolución y no hubiera existido el ególatra de Fidel Castro?

Sin dudas, habría pobreza, desempleo, crímenes y drogas. En el mundo entero las hay y en Cuba también, aunque se desconozca. Actualmente no hacen falta chivatos, brigadas de represión, ni CDR. Hace falta progreso, economía y libertades ciudadanas para acabar con las violaciones, el hambre y la escasez.

Tal vez, como aseguran, el 85 % de las tierras seguiría en manos de aparceros y latifundistas; pero seguro no faltaría la comida en nuestros establecimientos y sin precios risibles. La caña generaría más de 10 millones de toneladas y seguiría estando entre las primeras del mundo. La masa ganadera no moriría de hambre y sed y tendríamos más de una res por habitante. La leche no faltaría en las bodegas y las carnicerías estarían repletas de todo tipo de carnes.

El 85 % de las viviendas campesinas en 1959 no disponía de agua ni corriente. Hoy es peor. Los arrendatarios y usufructuarios que laboran una tierra que tampoco es suya, pagan impuestos y plantan bohíos de mala muerte similares a los de la República. Pero el Estado tampoco reconoce que, a diferencia de antes, las ciudades se caen a pedazos y sus habitantes son hacinados en cuarterías y albergues, que la construcción se ha vuelto un negocio especulativo con materiales y precios por las nubes, o que los alquileres de hoy son tan abusivos como antes.

Que el 65 % de los médicos y la calidad de los servicios se concentraban en la capital, eso no ha cambiado. Es allí donde se realizan cirugías estéticas y existen privilegios para altos funcionarios y adinerados. En el país no alcanzan las camas ni las ambulancias y escasean los medicamentos. En el mercado negro hay más productos que en las farmacias y el personal de salud es explotado en misiones humanitarias.

La educación seguirá siendo gratuita (como en buena parte del mundo), pero el estado constructivo de nuestras escuelas, sus planes de estudios obsoletos y su base material destrozada dejan mucho que desear. Si bien antes eran pocos los que llegaban a la universidad, ¿de qué vale hoy tener un título cuando un payaso gana igual que un profesional y un oficial de las FAR el doble?, ¿de qué vale si en las aulas se venden los exámenes y los profesores comparten cigarros con los estudiantes?

Los medios oficialistas no reconocen que 60 años después la economía del país es un desastre, que nuestra moneda no es ni la mitad de estable que en 1958 y por eso tenemos que dolarizarla con tiendas inaccesibles para el pueblo, o que ya no somos el centro financiero internacional que contó entonces con 62 tipos de bancos y más de 330 sucursales.

Los medios oficialistas no reconocen que el comunismo ha espantado a más de 2 millones de cubanos de su tierra natal, que tal vez fuésemos hoy 18 millones de habitantes y no estaríamos retrocediendo demográficamente. Que hubiésemos tenido inversiones extranjeras y aportes tecnológicos por más de 160 mil millones de dólares con ingresos per cápita a la vanguardia de Latinoamérica si llegamos a duplicar el de España.

Tampoco reconocen que pudiéramos exportar bienes y servicios por más de 50 mil millones de dólares cuando lo hacemos por apenas 2 mil millones. Costa Rica, con menos extensión y población que Cuba, lo hace para 11 mil millones. Que tendríamos una economía diversificada y consolidada, ensamblada a la mayor potencia del mundo, como ha sido desde el siglo XIX, con acuerdos de integración y de libre comercio que podrían alcanzar los 70 mil millones de dólares.

Los medios oficialistas no reconocen que seríamos el mayor polo turístico del Caribe y Centroamérica con 10-15 millones de visitantes si no hubiésemos tenido que esperar a los ´90 para potenciarlo, con aportes sobre los 20 mil millones; hoy no rebasamos los 8 mil millones. Que habría terminales, cruceros, aeropuertos modernos, autopistas y trenes rápidos. Que no faltarían industrias en sectores estratégicos cómo el petróleo, la vivienda, el níquel, y el tabaco y se hubiese mantenido la tendencia al crecimiento y la expansión constructiva, con rascacielos superiores al Focsa y al Someillán para oficinas, comercios y viviendas que a lo mejor hubiesen resuelto el tema habitacional.

En fin, los medios oficialistas no reconocen que, tras 60 años de Revolución, Cuba se hunde en el atraso y la miseria con un descontento popular tan grande, que no contendrá los inminentes estallidos sociales que se avecinan.

Eddy Delgado

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