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Fauna de Cuba en letras rojas

Numerosas especies se han extinguido y otras han reducido sus poblaciones de manera alarmante. Es deber del gobierno garantizar la cobertura total de áreas protegidas a los hábitats de las especies amenazadas.

La fauna de nuestro país es una gran fiesta de formas, colores, tamaños, conductas y distribuciones. Posee características intrínsecas muy notables debidas a su origen y evolución, así como a la propia naturaleza del territorio: gran riqueza de especies, poca abundancia de individuos, elevado endemismo y endemismo estricto acentuado, gigantismos y enanismos, gran pobreza en algunos grupos zoológicos (anfibios y mamíferos), distribución disyunta y vicariante, y presencia de algunas especies en poblaciones relicto.

El rasgo más sobresaliente es la extrema pobreza de algunos grupos, los mamíferos en primer lugar. La fauna mamífera terrestre cubana está compuesta, en alto porcentaje, por murciélagos, algunos roedores y un solo representante de insectívoros, aparte de las especies introducidas por el hombre.

Un segundo rasgo notable de la fauna es la presencia de fuertes procesos de radiación adaptativa. Mediante este fenómeno, los grupos representados se diversifican notablemente produciendo muchas especies emparentadas entre sí desde el punto de vista filogenético, pero que ocupan hábitats y utilizan recursos muy diferentes. Es este el caso de las jutías, las lagartijas del género Anolis, las ranas del género Eleutherodactylus, las hormigas del género Leptotorax y los moluscos de la familia Urocoptidae.

Dentro del extremo endemismo y la localización estricta, encontramos varias especies de jutías que habitan en una sola isleta o cayo, además de muchos moluscos que se encuentran únicamente en un mogote, incluso diferenciándose en razas, de acuerdo con la ladera que ocupan. Varias lagartijas se encuentran en una única montaña o en una sierra. Asimismo, tres géneros de aves poseen áreas de dispersión que apenas sobrepasan algunas decenas de kilómetros cuadrados.

Desde luego, muchos de estos casos son especies que tuvieron una distribución mayor pero, ya sea por la acción del hombre o por causas naturales, se han ido extinguiendo y quedando solo poblaciones remanentes o relictas. La gallinuela de Santo Tomás (Cyanolimnas cerverai), por ejemplo, está restringida actualmente a la Ciénaga de Zapata; pero se han encontrado restos de ella en Isla de Pinos, en Pinar del Río y en áreas del Parque Nacional Caguanes, perteneciente a la provincia de Sancti Spíritus. La proporción de endémicos en la fauna del archipiélago es muy alta.

Se observan muchas especies notables en cuanto a sus dimensiones. Son popularmente conocidos el diminuto zunzuncito (Mellisuga helenae) y la ranita (Eleutherodactylus iberia). Otros enanos son el murciélago mariposa (Nyctiellus lepidus), también presente en Bahamas, que resulta indiscutiblemente uno de los murciélagos más pequeños del mundo. Sin embargo, también existen especies célebres por su gran tamaño relativo. El rarísimo almiquí (Solenodon cubanus) resulta un gigante dentro del grupo de los insectívoros, caracterizados por su tamaño diminuto. Este animal se distribuía por toda la isla de Cuba en tiempos precolombinos. Actualmente se encuentra restringido a las montañas de la región nororiental. El carpintero real (Campephillus principalis) era la mayor de las especies vivientes de pájaros carpinteros.

Muchos elementos autóctonos de la fauna cubana (escorpiones y roedores) muestran estrecha afinidad con sus congéneres sudamericanos. Otros, como peces y murciélagos, están más relacionados con los centroamericanos. Mientras que un tercer grupo, como es el caso de los soricomorfos (almiquí y musarañas) y las aves, son de claro origen norteamericano. Respecto a las islas antillanas, la fauna cubana está relacionada, en orden descendente, con Bahamas, Islas Caimán, Jamaica, Santo Domingo, Puerto Rico y Antillas Menores.

Numerosas especies se han extinguido, como es el caso del guacamayo cubano (Ara tricolor), la paloma migratoria (Ectopistes migratorius) y el carpintero real (C. principalis). Otras han reducido sus poblaciones de manera alarmante, estando actualmente en franco peligro de extinción, como le ocurre al almiquí (S. cubanus), al gavilán caguarero (Chondroierax wilsonii) y a la gallinuela de Santo Tomás (C. cerverai), que sobreviven milagrosamente ante la desidia de las autoridades ambientales de Cuba.

En ese sentido, el gobierno tendría que garantizar la cobertura total de áreas protegidas a los hábitats de las especies amenazadas, así como la veda total de la caza de las mismas con severas sanciones para los violadores; además de prospectar con rigor y monitorear sus poblaciones, crear centros nacionales de conservación ex situ para las especies más amenazadas y que constituyen especies bandera de la conservación. Esto pudiera realizarse con el apoyo de ONG extranjeras que podrían aportar el grueso del financiamiento, tecnología y soporte científico. Hasta pudiera incluirse la posible, necesaria y controvertida clonación de algunas especies.

Actualmente, Cuba solo cuenta con un sistema de áreas protegidas que no dispone del patrullaje adecuado. Muchas especies sobreviven milagrosamente fuera de sus límites. Y las que permanecen dentro de un área mal atendida, no tienen energía ni recursos como para garantizar que vivan mucho tiempo.

Según Seriocha Amaró Valdés (2012), en su libro Lista Roja de la fauna cubana publicada por Editorial AMA, en Cuba existen un total de 81 órdenes, 231 familias, 538 géneros y 1027 especies (321 exclusivas del país) que se encuentran amenazadas de extinción.

Abel Hernández

Licenciado en Biología por la Universidad de La Habana con máster en Ciencias de Ecología y Sistemática Aplicada por el Instituto de Ecología y Sistemática de Cuba. Ha trabajado como director del Museo de Historia Natural de Sancti Spíritus, Jefe del Área de Investigación Cultural Dirección Provincial de Cultura de Sancti Spíritus, profesor universitario con la categoría de Auxiliar. Obtuvo Premio en Divulgación Científica en los Concursos Nacionales Pinos Nuevos 1999, La Edad de Oro 2001, La Rosa Blanca 2002 y 2006, y La puerta de papel 2008; y Sendero de Luz 2009, 2010 y 2015, de la Biblioteca provincial Rubén Martínez Villena por haber sido el escritor más leído en 2008, 2009 y 2014.

Correo: pronaten2015cuba@gmail.com

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