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Sistema de salud cubano: detrás de un embustero

Cuba: Lo que en un comienzo proponía generar una atención primaria de salud eficiente, con un médico y enfermera de la familia en cada barrio o comuna, resultó contrario a una adecuada atención a los protocolos médicos en la atención al paciente.

Imagen tomada del ABC

El sistema de salud pública cubano, diseñado hace más de 60 años por el régimen existente en la isla, se muestra hoy deficiente y en franco deterioro. Lo que en un comienzo proponía generar una atención primaria de salud eficiente, con un médico y enfermera de la familia en cada barrio o comuna, resultó contrario a una adecuada atención a los protocolos médicos en la atención al paciente.

Según informe estadísticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en el portal Wikipedia, en Cuba hay un médico por cada 159 habitantes, una enfermera por cada 126, y un estomatólogo por cada 1066. Esta estadística pudiera hacer creer, que el sistema de salud pública cubano es funcional y estructurado, sin embargo la realidad es otra.

El sistema cubano de salud ha sido «vendido» ante el mundo, por el gobierno opresor, como “gratuito” y de “elevada calidad”. Sin embargo, presenta diversas fallas organizativas, asistenciales y de logística, que en los últimos 15 años atenta contra la vida de los ciudadanos. Diversos son los ejemplos que ilustran éstos análisis. La falta de insumos, material médico, medicamentos, así como el propio personal de salud.

Muchos de los médicos se encuentran en otros países, como resultado del sistema de «colaboración» impulsado por el gobierno de la dictadura. Ello ha convertido a las instituciones de salud en vulnerables, evidenciando un decadente estado, hoy día.

La provincia Holguín no está exenta de esta situación, que aqueja a todo el país. En visita realizada al hospital pediátrico holguinero, doctor Octavio de la Concepción y de la Pedraja, pude constatar que la “alta calidad de atención médica cubana” es un mito.

Alrededor de las 9:00am del pasado 11 de enero del año en curso, llegó a la sala de urgencia de esta unidad asistencial una joven estudiante de 15 años de edad, acompañada por una profesora de su escuela. Estaba en un estado inconsciente, presentaba temblores, rigidez y betas oscuras en su piel. A pesar de este cuadro crítico, y aunque parezca increíble, no es tratada hasta pasada una hora.

Carente de un esfigmógrafo para poder medir la tensión arterial de la joven, el médico se dirigió a otras áreas en busca del necesario instrumento. Tampoco había termómetro para medir la temperatura. “Esto se dice y no se cree…”, expresó el galeno cuando se retiraba. Pasada media hora, y ante las miradas aterradas de todos los presentes, apareció afortunadamente el médico con un esfigmógrafo que le habían prestado en el 5to piso. Al medirle la presión la tenía en 150/95, muy alta para de su edad.

Afortunada la joven, que a pesar de tan demorada atención, y la carencia de equipamiento vital, pudo salvar su vida. No sin una dosis de desesperación y pánico, por la precaria atención del personal de salud. Es lamentable que hechos como éste sean cada vez más frecuentes; desatando miedos, e incertidumbre en la población, que se siente agobiada ante un asunto tan delicado y sensible.

¿Puede ser llamado el Sistema de Salud cubano eficaz, competente y positivo como no deja de proclamar el gobierno cubano al mundo? ¿Existe realmente calidad en sus instalaciones, cuando están en deprimente estado constructivo, desprovistos de insumos y material médico para el buen ejercicio de sus funciones?

Si tenemos en cuenta el fin y los objetivos que rige a ésta institución estatal, encargada de la protección y preservación de lo más preciado del ser humano, ”la vida”, ciertamente resulta triste constatar las verdades del ineficiente sistema de salud pública cubano. De él emana una administración hipócrita, con el único propósito de engañar al mundo exponiendo en cada oportunidad su “eficiencia ficticia”. Se encubre así el sistema de salud cubano, a la luz internacional, como un producto muy bien vendido.

 

Alexey Rodríguez

Comencé en el 2017 a colaborar con la revista independiente Palabras Abiertas. En el 2019 asumo la responsabilidad como subdirector de la misma.
Desde el 2018 formó parte de la plataforma Centro Esperanza y en el 2019 fui promovido a director del Frente de Formación y Relaciones Internacionales de Centro Esperanza.

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