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Cómo maneja el Estado cubano las principales causas de muerte en el país

Estos indicadores se unen a otros que maneja meticulosamente el Estado con el objetivo de venderle a la población el discurso oficialista sobre la calidad, estabilidad y elevada esperanzana de vida del pueblo, indicadores que ponen en duda, la eficiencia y los conocimientos alcanzados por el sistema de salud antillano.

El pueblo cubano ha mantenido las mismas diez causas de muerte de los últimos 20 años; pero lo más llamativo no es la estabilidad de las mismas, sino que, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), las tasas por cada 100 mil habitantes se han disparado, sobre todo en los últimos 10 años, y el Estado no ha podido contenerlo.

Entre las cinco primeras causas se encuentran: las enfermedades cardiovasculares (aumentaron 57.9 fallecidos más en el último decenio, pasando de 20 mil 258 cubanos a 26 mil 736 en 2019), los tumores malignos (+76.9), las cerebrovasculares (+16.7), la influenza/neumonía (+28.5) y la accidentalidad (+4.3).

La tasa de muertes por enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores se elevó en 17.5, así como por diabetes mellitus en 7.3 y cirrosis y otras enfermedades asociadas al hígado en 8.5.

Por otro lado, una tasa de muerte que disminuyó sus indicadores fue la provocada por enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos capilares. Dicha patología pasó del sexto al séptimo puesto en 2019 con una tasa de 7.9 fallecidos menos por cada 100 mil habitantes.

Pero uno de los temas que omiten los informes cubanos está relacionado con el aumento de las “lesiones autoinflingidas intencionalmente”, eufemismo con el que evaden la palabra “suicidio” en un país que, supuestamente, satisface las necesidades materiales y espirituales de su población. En 2019, el suicidio subió al décimo escaño de las causas de muerte con una tasa de 13 decesos por cada 100 mil habitantes, para un total de 1 462.

Estos indicadores se unen a otros que maneja meticulosamente el Estado con el objetivo de venderle a la población el discurso oficialista sobre la calidad, estabilidad y elevada esperanzana de vida del pueblo, indicadores que ponen en duda, la eficiencia y los conocimientos alcanzados por el sistema de salud antillano.

Algunos defensores pudieran decir que tales cifras son un reflejo del acelerado envejecimiento poblacional y, por ende, del aumento de las enfermedades en la tercera edad. Sin embargo, más allá de que es cierto que se ha ralentizado el crecimiento de nuestra población, vale resaltar que los rangos de edad en que se están manifestando las primeras causas de muerte, muestra un aumento de casos que no se corresponde única y exclusivamente con la ancianidad.

Si bien las cinco primeras enfermedades mencionadas son poco o nada trasmisibles, pero sí tratables en pos de elevar y alargar el nivel de vida de la población, el peso de la atención recae sobre el estado actual y la atención que le brinda el Estado al sistema de salud. Todo ello se manifiesta desde las farmacias comunitarias hasta en los policlínicos y hospitales, donde la escasez de medicamentos y ambulancias, la falta de preparación y profesionalidad, de higiene y disciplina, por solo citar algunos ejemplos, son generalizados.

Eddy Delgado

Se graduó como arquitecto del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (CUJAE). Atiende el tema de la divulgación de la organización Centro de Estudios Políticos y Alternativos para la Transición Democrática (CEPADT), y está al frente del trabajo con los jóvenes.

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