Cuba te Cuenta

La cuestión es de valor y dignidad (II)

La “revolución” está llena de falsos seguidores. Gente que solo se dicen defender esos ideales porque saben que obtendrán un beneficio a cambio, o peor porque tienen miedo a decir la verdad.

En la primera parte de este artículo, analizábamos un escrito elaborado por la periodista Leidys María Labrador Herrera, bajo el título “La cuestión es de principios” publicado en el Granma, medio oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Labrador hacía referencia a cómo muchos opositores cubanos, habían “perdido o vendido” sus principios y valores, por un poco de dinero. Estos comentarios me llevaron a la reflexión a través de varias preguntas que son necesarias contestar.

¿Acaso esa periodista no recibe un pago por parte del régimen cubano por sus escritos o es que ella trabaja gratis para esos medios?, ¿el hecho de recibir un pago (o salario), la convierte en contrarrevolucionaria o una persona sin valores y principios?, ¿constituye un prejuicio pensar que el tema dinero lleva a la pérdida de valores?, ¿esta periodista podrá escribir en esos medios oficialistas todo lo que realmente siente y piensa?, ¿qué ocurriría con ella si escribiese de forma sincera y crítica sobre sus inconformidades con el Estado o algún dirigente?

Aunque las respuestas parecen lógicas, la realidad es que no podemos criticar la paja en el ojo ajeno, sin antes ver la nuestra.

Los que disentimos del régimen establecemos alianzas de trabajo con las personas u organizaciones (extranjeras o no) que defiendan los principios, ideales y valores de la libertad, la democracia; el verdadero respeto a la diversidad en cualquiera de sus expresiones, al libre mercado (sin intervención, ni mediación del Estado), etc.

La pérdida de valores va más allá de la presencia o ausencia de dinero. Tiene que ver con el propio ser humano, principalmente su educación familiar, social o escolar y cuan firmes o sólidas son esas raíces.

Quien desee corromperse lo hará sin importar su posición política, ideales o cuanto dinero le puedan pagar. Pensar lo contrario sería injusto y estaríamos metiendo en el mismo saco a aquellas personas cuyos principios sí sean sólidos.

No confundamos conceptos. La valentía que tenemos algunos de denunciar lo mal hecho y defender los derechos de todos, no es deshonroso ni mucho menos. Nosotros no robamos, ni matamos, ni asaltamos a nadie por ello.

Cada quien defiende la postura que considera acorde a sus ideales, y claro está, no es un delito recibir un pago por ello. Los que defienden al régimen, reciben un pago por parte del Estado, los opositores que pensamos diferente y queremos un cambio para nuestra isla, recibimos apoyo financiero de todo el que comparta nuestros mismos ideales y que quiera ver a Cuba libre y desarrollada como el resto del mundo.

¿Acaso siendo una opositora reconocida y perseguida por la policía política, el Estado me permitiría trabajar en cualquier institución y ganar un salario devengado de ellos? Pues claro que no.

Debemos aclarar, que esa ayuda es para llevar a cabo capacitaciones, talleres, proyectos comunitarios, donde precisamente enseñamos valores y principios de la libertad y la democracia. Enseñamos nuestra historia, el respeto a la diversidad (principalmente de los grupos minoría), la igualdad de género, liderazgo, emprendimiento, libre mercado, entre muchos temas que las instituciones educativas oficiales no enseñan.

¿Por qué los medios oficialistas no hablan de esto?, ¿por qué no dicen que las organizaciones opositoras independientes dentro de Cuba somos organizaciones sin fines de lucro? Nuestro trabajo está dirigido a despertar como acto de insight a la sociedad cubana, en especial a la juventud, para que no se sigan dejando engañar, y para convencerles de que el cambio está en sus manos.

Que nadie dude de la dignidad de los opositores cubanos. Somos gente común y corriente, con virtudes y defectos pero, sobre todo somos la voz de millones que diariamente son atemorizados y silenciados.

Nosotros, no somos hipócritas, no fingimos ser o defender algo en lo que no creemos. La “revolución” cubana está llena de falsos seguidores. Gente que solo se dicen defender esos ideales porque saben que obtendrán un beneficio a cambio, o peor porque tienen miedo de expresar libremente lo que sienten.

Los disidentes luchamos por principios y valores en los que creemos, porque estamos convencidos que es el camino correcto. No tememos a la dictadura cubana, al contrario, ellos nos temen a nosotros porque saben lo que representamos para su cortina de humo. Ya nadie les cree, solo el miedo que la gente siente los ha hecho fuerte, y sobre ello tenemos que luchar.

Quiénes son los oficialistas para juzgar nuestros principios, si no son capaces de aceptar y reconocer la diversidad, la libertad y las críticas que le hacemos a un régimen dictatorial que lleva más de 60 años en el poder, engañando a más de 11 millones de cubanos. Por los principios que tenemos, es que no podemos permitir tanto abuso.

 

 

 

Kirenia Flores Garcia

Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad de Ciencias Médicas
de Granma; directora de planificación y organización de la Plataforma
Social Juventud Activa Cuba Unida (Jacu); editora del portal Cuba te
cuenta y becaria de Aulas Abiertas, proyecto impulsado por el Instituto
Político para la Libertad, que facilita el diálogo, la participación y la
capacitación de jóvenes y activistas de la sociedad civil cubana.
Ha participado en distintos eventos y foros internacionales de
juventudes.

En el 2019, participó del Foro de Juventudes de América
Latina y el Caribe 2030, que organizó CEPAL en Santiago de Chile.

En el 2018, fue acreditada por la Organización de Estados Americanos
(OEA) para participar en Perú de las actividades oficiales de la sociedad
civil previas a la VIII Cumbre de las Américas. Además, fue reconocida
como Lideresa Latinoamericana por la Red de Mujeres Iberoamericanas
(RMI) por su compromiso, esfuerzo y trabajo a favor de la democracia en
el continente.

En el 2017, participó como panelista del Foro de Liderazgo Juvenil de
América Latina y el Caribe, que organizó el Young Americas Business
Trust (YABT) en Washington, D.C.

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