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Inicio y fin de la industria azucarera cubana

Al parecer, en la isla nadie tiene la culpa. Resulta asombroso ver cómo hablan los dirigentes sin reconocer que ellos han sido los destructores de la industria y los únicos responsables de sacar a Cuba de la vanguardia azucarera

La llegada de la Revolución al poder significó un vuelco radical en la vida de los cubanos. Sin embargo, a pesar de los avances en sectores como la salud, la educación y el deporte, en otros como en la construcción, la inversión extranjera y la agricultura se produjo un severo retroceso. En la agricultura específicamente, el paso de los años testificó la contractura de uno de los principales rubros de la isla.

Dentro de la agricultura, la producción de azúcar ha estado ligada indisolublemente a la historia de Cuba. La entrada entre 1763 y 1886 de más de un millón de esclavos provenientes de África, habla no solo de la conformación del concepto del criollo, sino también de la pujanza del negocio azucarero que, tras la toma de La Habana por los ingleses, significó un despegue. De 93 ingenios que funcionaban en 1755, la cifra se elevó a 350 en 1804. Tras la revolución de Toussaint Loverture de Haití y el desastre económico ocasionado por el arraso de los campos, Cuba pasó a ser el primer exportador de azúcar del mundo.

Durante la República, las inversiones en el sector se acrecentaron. Los centrales se modernizaron y muchos ingenios coloniales fueron vendidos o fusionados. Grandes compañías monopolizaron el cultivo, y si bien los EE.UU. tuvieron precios arancelarios preferenciales, no es menos cierto que las zafras eran eficientes y altamente productivas, alcanzado picos de 7 millones.

Tras la supresión de las cuotas adquiridas por los norteamericanos tras el triunfo de la Revolución, los soviéticos vinieron a rellenar ese hueco proponiéndoles a los antillanos un intercambio ventajoso. Mientras que la URSS se quedaba con el 65% de la producción y a precios elevadísimos, los cubanos no se ocuparon de modernizar e innovar la tecnología existente.

Al desintegrarse Europa oriental, Cuba dejó de ingresar por concepto de exportación 2 mil 054 millones de pesos. Su producción decayó de 7 millones a 4.3 en 1993, a la par que buscaba otros mercados sin precios preferenciales. Al chocar con la cruda realidad y haber perdido su competitividad, el sector entró en constante retroceso hasta nuestros días.

La falta de combustibles y piezas de repuesto para maquinarias, la falta de equipos de riego, de fertilizantes y herbicidas para el cultivo, condujeron a una drástica despoblación de la tercera parte de las plantaciones cañeras. La máxima dirección del país decidió entonces pasar las tierras cañeras a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), previendo un aumento de la producción.

La ineficiencia de estas entidades fue tanta, que el área cosechada pasó de 1993-94 en que contaba con 1 millón de hectáreas, a 752 mil en el período 1998-99. Por su parte, el costo de producción por tonelada se elevó de 12.86 pesos en 1993-94, a más de 25 a fines de esa misma década.

Por tal motivo, a partir de 2002, el Consejo de Estados y de Ministros decidió dejar en activo solo a 71 centrales de los 150 existentes en el país. Ello redujo una vez más el área de caña y al menos 100 mil trabajadores fueron reubicados en nuevos empleos. Los bateyes de los centrales se sumieron en total abandono y miseria.

Las nefastas consecuencias no tardaron y en 2003, la zafra quedó en 2.14 millones de toneladas, la más baja desde la crisis mundial de los años ´30. Pero en 2005 fue aún mayor, quedando en 1.23, la peor en más de 100 años de historia.

Al parecer, en la isla nadie tiene la culpa. Resulta asombroso ver cómo hablan los dirigentes sin reconocer que ellos han sido los destructores de la industria y los únicos responsables de sacar a Cuba de la vanguardia azucarera. La realidad es que muy poco puede esperarse de un sector tan vetusto y poco renovado. En el horizonte inmediato, no se vislumbra ninguna inversión importante en la industria azucarera, justo ahora que muestra uno de sus mejores precios en los últimos años.

Eddy Delgado

Se graduó como arquitecto del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (CUJAE). Atiende el tema de la divulgación de la organización Centro de Estudios Políticos y Alternativos para la Transición Democrática (CEPADT), y está al frente del trabajo con los jóvenes.

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