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La falacia de la Tarea Vida en Cuba

El régimen ha creado el espejismo de la mal llamada Tarea vida, plan gubernamental de implementación de medidas en respuesta al cambio climático en Cuba.

Los principales impactos del cambio climático en Cuba están asociados con el incremento del nivel del mar y el posible aumento de la aridez y de los procesos de sequía. Todo ello repercute negativamente en la disponibilidad de recursos hídricos, la producción agrícola y la biodiversidad cubana.

La dictadura comunista ha creado el espejismo de la mal llamada Tarea vida, plan gubernamental de implementación de medidas en respuesta al cambio climático en Cuba, una más de sus campañas demagógicas para desinformar a la sociedad civil de las verdaderas consecuencias de este flagelo para la isla.

El cambio climático es uno de los desafíos más grande que enfrenta la humanidad a las puertas del siglo XXI. Hasta la fecha, más de 150 países han firmado y ratificado la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Esta Convención, firmada y ratificada por Cuba en junio de 1992 y enero de 1994, respectivamente, compromete a las partes a evaluar la vulnerabilidad de sus países al cambio climático y a identificar las medidas de adaptación más apropiadas.

Uno de los pasos esenciales para evaluar el impacto de los cambios climáticos es la creación de modelos del clima futuro que sean plausibles, físicamente consistentes y que estén basadas en principios científicos. Estas representaciones, denominadas escenarios climáticos, no deben ser interpretadas como pronósticos.

Las proyecciones del clima futuro indican que, la temperatura media anual del aire pudiera verse incrementada entre 1.6 grados y 2.5 grados Celsius para 2100. En el caso de las precipitaciones la incertidumbre es mayor, pues algunas estimaciones señalan la reducción de los totales anuales, mientras que en otras aumentan. A pesar de ello, se estima que, aún en los casos que las precipitaciones aumenten, puede ocurrir una intensificación y expansión de los procesos de aridez y sequía, debido al notable incremento de la temperatura y al consecuente aumento de los procesos de evaporación.

En el caso del nivel del mar, los modelos futuros indican incrementos en el orden de 8 a 44 cm para el 2050 y de 20 a 95 cm para el 2100.

En el sector de la biodiversidad y la vida silvestre los impactos relacionados con el ascenso del nivel del mar serían los más notables, debido a la elevada fragilidad de la biodiversidad de los ecosistemas costeros cubanos. Se ha estimado que 14% del área boscosa de Cuba podría ser afectada, incluyendo buena parte de la flora y la fauna a ella asociadas.

Se piensa que los distritos fitogeográficos que resultarán más afectados se encuentran ubicados en regiones de las provincias orientales comprendidas dentro de zonas ecológicamente sensibles.

De acuerdo con los escenarios climáticos adoptados para llevar a cabo este estudio, los efectos del cambio climático sobre los recursos naturales podrían ser notables. El hecho de que Cuba sea un archipiélago, provoca que los impactos asociados con el ascenso del nivel del mar clasifiquen como los más importantes.

Las proyecciones climáticas futuras muestran la posible intensificación y extensión espacial de la aridez, así como una mayor frecuencia de los procesos de sequía. En tales casos, la disminución de los recursos hídricos potenciales será notable, y su disponibilidad quedará reducida.

El incremento de la aridez tendrá un peso muy importante en la disminución de las áreas boscosas del país y por ende, en la pérdida de la biodiversidad a ellas asociadas. Todo esto podrá imponer cambios sustanciales en el uso de la tierra, cuya superficie será menor ante el incremento del nivel del mar.

Recursos naturales de gran importancia económica y social, aumentarían su vulnerabilidad ante la afectación de eventos meteorológicos extremos a causa del ascenso del nivel del mar. También podrían verse afectados los recursos bióticos marinos, los que al reducirse, limitarían su empleo en la alimentación de la población. Este hecho sería grave ante una situación de reducción de los rendimientos agrícolas a causa de condiciones climáticas adversas.

Un número importante de asentamientos humanos incrementaría su vulnerabilidad como resultado de la elevación del nivel del mar. Así, una mayor cantidad de habitantes se encontraría bajo el peligro de las inundaciones por penetración del mar.

Los asentamientos humanos ubicados en la región oriental del país pueden ser seriamente afectados. De esta forma, los impactos del cambio climático se sumarían a las difíciles condiciones de vida existentes en esas zonas y estimularía el éxodo de sus habitantes hacia otras zonas con mejores condiciones de vida. Este proceso podría incrementar la vulnerabilidad de las regiones receptoras, si el fenómeno migratorio  no es debidamente regulado y organizado.

Pero lo más grave es que, las empresas y productores de los litorales costeros que serán inundados, se están aprovechando de las zonas vulnerables, acabando con sus recursos naturales y las autoridades ambientales cubanas no hacen nada para evitarlo.

 

Eduard Velázquez

Licenciado en Geografía, activista ecologista de la sociedad civil cubana y vicecordinador del movimiento Ecososcial Protegiendo la Naturaleza y el Entorno (ProNaten).

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