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COVID-19: mutis y llamada de auxilio desde las prisiones de Cuba

La propagación de un virus tan altamente contagioso como el que provoca la COVID-19, resulta muy peligroso en estos centros, dada la poca ventilación de las celdas, el hacinamiento al que son sometidos los reos y las malas condiciones higiénico-sanitarias.

Prisión del SIDA de San José de las Lajas. Imagen tomada de Cubanet

La prisión de Melena, ubicada a poco más de un km del municipio cabecera de la provincia de Mayabeque, está siendo noticia actualmente por ser foco de un brote de COVID-19. Y mientras el penal mantiene en jaque a las autoridades sanitarias, los medios oficialistas han hecho mutis sobre el incidente. Estos acontecimientos han dejado de ser hechos aislados para convertirse en una triste realidad del país.

Las denuncias fueron hechas por familiares de los reclusos y por padres de los jóvenes que obligatoriamente pasan su servicio militar en Melena del Sur como soldados de las filas del Ministerio del Interior (MININT), cuando les fueron denegados pases, pabellones (encuentros sexuales planificados de los reclusos con sus esposas) y visitas. Quizás debió establecerse desde el inicio un estricto control de entradas y salidas a estas instituciones.

La otrora prisión para enfermos de SIDA, ubicado a 3 km de San José de las Lajas, fue habilitado como centro de aislamiento para las otras dos penitenciarías de Mayabeque: la “Ho Chi Min” y “Aguacate”. Con este, ya son seis los centros de este tipo en el país destinados al internamiento de reclusos con COVID-19, por lo que se intuye que la pandemia no ha sido controlada en estos centros.

La propagación de un virus tan altamente contagioso como el que provoca la COVID-19, resulta fácil en estos centros penitenciarios dada la poca ventilación de las celdas, el hacinamiento al que son sometidos los reos y las malas condiciones higiénico-sanitarias.

La indisciplina es otro factor, tanto de oficiales como de civiles e internos. Y peor aún, la subestimación de la enfermedad. Los instructores penales entran y salen del recinto, los ómnibus que trasladan a los civiles recoge personal de la calle y, por si fuera poco, se mantiene la entrada de “jabas”, mandados y encargos desde fuera del penal. Los reclusos utilizan por obligación la mascarilla en la solera (patio) y el comedor; sin embargo, en los cubículos y albergues se deshacen de él exponiéndose al contagio. No se emplean los pasos podálicos ni se desinfestan sistemáticamente las áreas más frecuentadas. Con estas negligencias, no hay percepción alguna de riesgo.

Las autoridades militares de la isla no han hecho declaraciones al respeto, pues ello sería poner en duda el control interno que debe existir en los correccionales, así como la calidad de los servicios médicos que brindan. A su vez, esto dispararía la preocupación y la incertidumbre en los familiares de los convictos, a quienes se les han restringido también las llamadas telefónicas para evitar la propagación de la información. Si bien el régimen lleva años negando el acceso de organismos internacionales que velan por los derechos de los presos, menos lo permitirán en estos momentos. Algo más de la aguda crisis humanitaria y de derechos que sufren los cubanos.

Si el recluso es preso político, la situación puede ser peor. Los activistas sufren discriminación, represión y malos tratos. Contagiado de COVID-19, quién sabe qué pasaría con él. En la mayor de las Antillas, tal y como queda refrendado en la Constitución, “la traición a la Patria está considerado el más grave de los delitos y, por ende, quienes incurran en ello, reciben las más duras y ejemplares sanciones”.

Los últimos correccionales que presentaron una situación similar estuvieron en Guantánamo y Granma (donde aún no se ha controlado). Allí hubo rebrotes significativos de más de 200 contagios en un día. En Melena del Sur se registraron 63 eventos en un día y 276 en los últimos 15 días, según el sitio oficial del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

Al cabo de un año de registrarse los primeros casos de COVID-19 en la isla, Cuba acumula más de 68 mil casos positivos y 400 fallecidos. El pasado mes de febrero fue el de más propagación al registrar 23 mil 4 casos (38.3 %) y 108 fallecidos (29.6 %).

 

Eddy Delgado

Se graduó como arquitecto del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (CUJAE). Atiende el tema de la divulgación de la organización Centro de Estudios Políticos y Alternativos para la Transición Democrática (CEPADT), y está al frente del trabajo con los jóvenes.

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