Cuba te Cuenta

Las burlescas tripas rellenas del régimen cubano

La dictadura en Cuba, ha dejado a la población prácticamente desamparada ante la lamentable situación de la Covid-19, y sobre todo ante las crecientes necesidades alimenticias.

Ante la escasez y la mala alimentación de la población cubana, la cúpula gobernante del régimen en la isla, de manera maquiavélica, ha propuesto venderle “tripas rellenas”. La falta de abastecimiento de los mercados, unido a la alta demanda de la población, ha incidido en estas alocadas medidas. Las necesidades alimenticias, así como de aseo personal y limpieza, son cada día más crecientes; mientras que las soluciones son cada vez menos. La población cubana se ha enfrentado a un descomunal desabastecimiento, solo comparado con la crisis vivida en los años 90.

Hace unos pocos meses, el ministro de la Industria Alimentaria, Manuel Santiago Sobrino Martínez, dijo en el espacio televisivo Mesa Redonda que: “habían más de 2 millones de metros de tripa para darle al pueblo”; justo cuando anunció que “la industria alimentaria aprovechará la sangre, las tripas y otros subproductos (que pueden ser las patas y las cabezas de cualquier animal) para producir alimentos para la población, a partir de la “masa deshuesada mecánicamente” más conocida como MDM. Estas declaraciones, poco después de dichas, fueron eliminadas de internet por el régimen. No obstante, sus palabras causaron un gran descontento en la población; y sobre todo, generó muchas críticas por numerosos medios y redes sociales.

Por si fuera poco, descaradamente así lo hicieron; sin importarles las numerosas críticas de la población. Enviaron a diferentes lugares del país “las tripas ministeriales”; solo que la mayoría de quienes la recibieron, por necesidad o por desconocimiento, no se dieron cuenta que estaban comiendo las tripas que había dicho el ministro. Pero cabe preguntarse, si hay tripas, ¿dónde está la carne de esos animales que les sacaron esas tripas? ¿por qué no le dan al pueblo la carne en lugar de las tripas?

La mayoría de las personas en Cuba, forzosamente, han perdido el hábito de hacer almuerzo y comida durante el día, pues la falta de alimentos ha provocado que se unan las dos.  Se hace solo una comida, en la noche, para ahorrar los pocos alimentos que se pueden encontrar a diario, y dormir la noche sin pasar hambre.

Las familias se ven obligadas, constantemente, a consumir las migajas que envía el régimen y a subsistir con lo que puedan conseguir, por sus propios medios, para poder pasar el mes. Algunos de esos alimentos extras son: boniato (camote), yuca, y calabaza en muy pocas cantidades. Se suma a este problema al alto déficit de arroz, un cereal muy demandado por los cubanos, que solo se consigue de modo muy reducido por medio de la libreta de racionamiento.

Recientemente volvieron a distribuir por las distintas bodegas estatales, las “tripas ministeriales” para alimentar a la población. Lo que denotaba más bien una burla al pueblo cubano, ante la situación que se vive. Parecía algo que solo se quedaría en lo dicho, pero llegó a hacerse hecho. Fueron vendidas a la población como una especie de “salchichón”, que de solo mirarlo las asqueadas surgían de inmediato. El mal olor que desprendía, provocaba la rápida repulsión por este “invento alimenticio”, que en nada se percibía apto para el consumo de seres humanos.

Una situación como esta no tiene otro calificativo que “falta de respeto al pueblo cubano”. Enviar tripas rellenadas con una mezcla desconocida, además con una fetidez repugnante. Mientras tanto, la cúpula del régimen se garantiza un sistema alimenticio completamente diferente, de óptima calidad, igual que el que consumen los turistas en sus instalaciones de hospedaje y recreo.

La dictadura en Cuba, ha dejado a la población prácticamente desamparada ante la lamentable situación de la Covid-19, y sobre todo ante las crecientes necesidades alimenticias. No actúan conforme a sus obligaciones de garantizarle una alimentación adecuada, fluida y segura al pueblo cubano. Tampoco facilitan medios y modos para que las mismas personas, motivadas por la iniciativa privada e independiente puedan contribuir, con libertades económicas, a las producciones y abastecimientos permanentes de alimentos. Solo se burlan vilmente del pueblo y se enfrascan en defender su fracasada obsesión de dominarlo todo, que solo ha llevado al país a la más lamentable miseria y pobreza extrema.

Jesús Silva

Mi nombre es Jesús Silva Gala, desde 2011 que me titulé de capacitación general en periodismo por la Universidad Internacional de la Florida, me desempeño como periodista, en lo que he laborado para varios medios de prensa como las antiguas revistas socioculturales Renacer, Rayito de luz (revista infantil), Nuestra Voz (Semanario noticioso). Después trabajé durante 5 años para el medio de prensa Panorama Pinareño, en el que me desempeñé como periodista, editor y redactor. Posteriormente trabajé como bloguero del portal Cuba Te Cuenta en el siclo noviembre 2019-junio 2020, para el cual deseo volver trabajar. Me mantengo trabajando como articulista del sitio CubaCID.

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