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“No hay, está en falta”: la realidad de las farmacias en Cuba

Farmacias desabastecidas, interminables filas y un pueblo en el total desamparo son parte del desolador panorama que enfrentamos los cubanos.

Imagen tomada de Radio Angulo

El gobierno cubano continúa aparentando ante el mundo una imagen de potencia médica, cuando la dura realidad dice completamente lo contrario. Las farmacia, no escapan a este triste panorama.

Según muestra la Revista Cubana de Farmacia en su sitio digital, la ciudad de Holguín, con 1 106 000 habitantes, cuenta con un total de 178 farmacias, y su índice de habitantes por farmacia es de 5 728. Estos establecimientos presentan en su mayoría un gran desabastecimiento que incide directamente en la salud de sus residentes.

En Cuba, las farmacias son entidades públicas que se subordinan a la Empresa de Farmacias y Ópticas. Esta Empresa, para cumplir su encargo social, depende de la Empresa Comercializadora de Medicamentos (EMCOMED), empresa que se encarga de la política de distribución, importación y comercialización nacional de todos los medicamentos. Ambas entidades empresariales son controladas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

La centralización estatal de la economía cubana; que es lo mismo que individualmente se conoce como “Empresa Estatal Socialista”, afecta considerablemente a la red nacional de farmacias. El burocratismo entre entidades, la pobre gestión estatal para la búsqueda de soluciones efectivas; así como, el descontrol a la hora de distribuir los medicamentos, dificulta que estos lleguen en tiempo y forma a sus principales destinos. Como consecuencia se agudiza notablemente el desabastecimiento de insumos en estas unidades.

En un análisis estadístico presentado por el diario provincial holguinero ¡Ahora!, se refleja que de los 370 medicamentos del cuadro básico de la red de farmacias de Holguín, 129 están afectados, de los cuales 51 son faltantes provinciales, 47 tienen pronóstico de déficit, y 12 poseen baja cobertura o no tienen ninguna. Esta marcada escasez crea pánico y favorece el acaparamiento; además de propiciar el desvío de los productos para su venta ilícita dentro y fuera de estas unidades estatales.

Es preciso señalar que existe descontrol por parte de las administraciones, y una inadecuada distribución para la equitativa comercialización de las medicinas, aspectos que secundan esta crítica situación.

La política de reordenamiento económico, puesta en marcha por el régimen a principios de este año,  ha aumentado la agonía en el país. La implementación de nuevos precios a casi la totalidad de los medicamentos que se expenden en la red de farmacias de Cuba le ha puesto “la tapa al pomo”, como se dice en buen cubano. El elevado precio al que se están comercializando los fármacos ha propiciado un descontento general en la población.

Altamente costosos resultan medicamentos como la Inmunoglobulina humana, con un precio actual de 142.20 pesos (5.92 USD); el Cloruro de sodio hipertónico al 5%, con un precio de 200.00 pesos (8.33 USD); el Truabín inyectable (Vitamina B1, B6 y B12)_ tratamiento con 10 ámpulas, a 396.80 pesos (16.53 USD); por citar algunos ejemplos. Remedios de mucho uso en procedimientos médicos muy comunes, y que ahora, con sus nuevos y abusivos importes añaden más pesar al doliente, enfrentándolo a la severa realidad impuesta ante él.

Como consecuencia, vemos a diario farmacias desiertas; interminables filas a la hora que se logra conocer del abastecimiento de determinado medicamento; la reventa de éstos a precios inaccesibles en el mercado negro; así como la subida incontrolable del valor de los fármacos por parte del Ministerio cubano de Finanzas y Precios.

Esta es la nueva cotidianidad que viven los cubanos. El gobierno culpa al Embargo económico impuesto por Estados Unidos, de las carencias e ineficiencias de su gestión; lejos de asumir su responsabilidad por su ineptitud y falta de compromiso ante un tema tan sensible. ¿Qué es lo que realmente está en falta, el medicamento o la vergüenza de los que gobiernan Cuba?

 

 

 

 

Alexey Rodríguez

Comencé en el 2017 a colaborar con la revista independiente Palabras Abiertas. En el 2019 asumo la responsabilidad como subdirector de la misma.
Desde el 2018 formó parte de la plataforma Centro Esperanza y en el 2019 fui promovido a director del Frente de Formación y Relaciones Internacionales de Centro Esperanza.

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