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Cuba: El arca perpetua del MLC

La aparición en Cuba de las tiendas MLC, pudiera compararse con el arca de Noé después del diluvio; solo que en esta isla, el temporal no ha amainado. Dichas tiendas eran el barco seguro que evitaría el desabastecimiento

Imagen tomada del Directorio Cubano

La aparición en Cuba de las tiendas MLC, pudiera compararse con el arca de Noé después del diluvio; solo que en esta isla, el temporal no ha amainado. Dichas tiendas eran el barco seguro que evitaría el desabastecimiento.

Las primeras instalaciones de ese tipo que se abrieron, se crearon para “acercarle” los equipos electrodomésticos a quienes viajaban y evitar así la fuga de capital hacia otros países del área, a través de personas naturales que compraban allá y vendían en Cuba, desde ropa y zapatos e implementos de aseo y limpieza, hasta partes de vehículos, equipos y otros.

Pero la llegada del 2020 y la aparición del nuevo coronavirus le dio al gobierno cubano otra excusa para ampliar el número de tiendas en monedas libremente convertible, y sobre todo, potenciar la entrada del USD, que durante los años 90 estuvo penalizada por la ley. Hoy regresaba con nuevos aranceles, y con un mayor protagonismo en la vida del cubano de a pie. Y no fuera tan significativo para el día a día, si no hubiera coronavirus.

La “medida” de ayuda al pueblo llegó cuando no hay turismo, ni dinero circulante; cuando las arcas de las Casas de Cambio (CADECA) y el Banco Central no tienen liquidez para vender a quienes deseen comprarlo. La medida llegó cuando los aeropuertos están limitados en sus viajes, por no decir que la mayoría tienen canceladas sus operaciones. Llegó cuando los trabajadores por cuenta propia, el sector privado cubano, lleva más de un año ajustando precios y tan desabastecido como los mercados nacionales.

Pero esas tiendas MLC no iban a tener productos de gama económicos, ni de los 27 que aparecen en un listado publicado en el espacio de la Mesa Redonda como priorizados. “Los productos de línea económica, principalmente de alimentos, aseo e higiene, se continuarán vendiendo y asegurando en la red de comercio en CUP”, dijeron.

Según comentó el titular del MEP, con la medida de las tiendas en MLC se persiguen tres objetivos fundamentales: dar un nivel de oferta, aunque sabemos que no es para todos; captar divisas, buscando sustituir los ingresos que reportaban los rubros exportables del país y, especialmente, el turismo; redistribuir esas divisas al resto de la economía.

De esos objetivos, poco se ha conseguido. La realidad de las tiendas del pueblo es otra. Abunda el agua embotellada y los productos cárnicos solo aparecen cuando su venta es normada a través de la libreta de abastecimiento, convertida ahora en un instrumento de control para el racionamiento y en foco de negocios para el mercado negro cubano.

Sin embargo, de aquella bonanza, de aquella tabla de salvación que debieron ser los productos importados, solo se conoce que no acaba de surtir efecto, que en las tiendas MLC siguen las colas, compran las mismas personas y sigue el desabastecimiento. De modo que el diluvio continúa, ahora con sabor salado, pues ni confituras habrá para celebrar la llegada del fin del coronavirus. Cuando llegue.

 

Renata Santander

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