Cuba te Cuenta

¿Por qué un cambio de régimen en Cuba?

El régimen ha acorralado al pueblo a un modo de vida tan perverso, que actualmente es rechazado por la inmensa mayoría de los cubanos, dentro y fuera del país.

Algunas personas, en los años que llevo en la oposición, y como periodista independiente, me han preguntado: ¿Por qué deseamos, un cambio de régimen en Cuba? La respuesta a esa interrogante trataré de responderla en este escrito.

En 60 años de dictadura de partido único impuesta por los hermanos Castro sobre Cuba, no se han resuelto, ni tan siquiera la primera mitad de la cuarta parte de los problemas que afectan a la población. Por el contrario, han aumentado considerablemente, resultando que nuestro país ha estado sumergido en niveles deplorables de pobreza extrema y miseria. El régimen ha acorralado al pueblo a un modo de vida tan perverso, que actualmente es rechazado por la inmensa mayoría de los cubanos, dentro y fuera del país.

El nivel económico de las familias cubanas no ha avanzado en lo más mínimo. Los salarios no han solucionado las necesidades, preferencias y aspiraciones naturales de los trabajadores. Para colmo, fueron sacados todos los productos de las tiendas comunes, colocándolos en nuevas tiendas pero en una moneda inaccesible. En estas todo se cobra en Moneda Libremente Convertible (MLC); moneda que nada tiene que ver con el monto tributado como pago a cada trabajador cubano por realizar sus esfuerzos laborales.

Las personas trabajan toda su vida y se jubilan a una edad en la que apenas quedan fuerzas ni deseos de vivir, debido a las malas condiciones laborales y de vida a que está sometida la población cubana. Las jubilaciones están retribuidas por pensiones ínfimas que no alcanzan ni para tener una alimentación básica asegurada. Muchos ancianos se ven obligados a ejercer trabajos extras, cuando debieran estar descansando y disfrutando sus últimos años de vida, como hacen los ancianos de la mayoría de los países del mundo.

El pueblo cubano ha vivido una eterna vida de sueños y anhelos no realizados. Solo que en Cuba esos sueños siempre van a un espacio llamado “improbable”, únicamente vívidos en la mente de cada uno. Son muchas las personas que han dejado sus vidas en esta tierra, sin una sola oportunidad de goce y disfrute. El gobierno solo les ofrece una vida de trabajo y más trabajo, para al final nunca tener el dinero suficiente que permita adquirir al trabajador una casa confortable, muebles u otros artículos de primera necesidad.

A tal punto es el nivel de decepción de los trabajadores cubanos, que cuando un joven expone alguna idea o sueño de prosperidad, de planes futuros, etc., éstos nunca se concretan. Se ha hecho costumbre oír a los mayores “cortarles las alas” diciendo con frecuencia expresiones como: “aterriza que estás en Cuba; o, … en las nubes”, etc.

Por otra parte, jóvenes y adolescentes se prostituyen por la escasez de empleos; por falta de oportunidades, por el bajo nivel de ingresos y el alto índice de pobreza que tienen en sus hogares. Las familias han estado obligadas a convivir juntas, asignadas, varias generaciones bajo un mismo techo. Todo ello debido a la precariedad del fondo habitacional en el país, la escasez de viviendas, y sobre todo de recursos y materiales para construir, reconstruir y hacer reparaciones o agrandar espacios.

Los niños no cuentan con un futuro digno que les proporcione felicidad y bienestar. Están obligados a aprender y defender una filosofía política caducada que, entre otras cosas negativas, también les inculcan el odio hacia quienes piensan diferente. No reciben una buena y sana educación que los prepare para llevar una vida digna, como todos desearan. No se les instruye sobre los valores de la democracia, los derechos humanos, o el respeto a los mismos como una práctica social y cívica esencial para lograr una convivencia armónica entre los seres humanos.

El gobierno cubano, descaradamente, en todos los eventos y organismos internacionales exige sus derechos de soberanía exteriores y aboga por que se le respete y se levante el embargo. Mientras tanto, mantiene al pueblo cubano sometido a un real e inhumano bloqueo interno que desde 1959 ha imposibilitado la vida de todos los cubanos. Los mantiene subyugados, intimidados y oprimidos bajo un sistema administrativo que no ve al ser humano como una persona que tiene derechos humanos inherentes e inalienables, sino como un ser servil inmolado a su disposición y beneficio, obligado a defender su nocivo ideal social, económico y político.

Un país donde el régimen se jacta de decir en el escenario internacional, que existe una democracia y que respeta los Derechos Humanos. Mientras tanto, injustamente y por razones políticas, hostiga, persigue, reprime, amenaza, encausa y encarcela arbitrariamente y destierra. Roba artículos y equipos mediante asaltos a viviendas de opositores, criminaliza y asesina a opositores, disidentes o a cualquier otro cubano por el simple hecho de oponerse a la dictadura. Un régimen que no respeta los DD.HH ni las libertades naturales.

Entonces, ¿cómo se puede entender un sistema que le ha hecho tanto daño al pueblo cubano, que después de 60 años en el poder no ha logrado sacarlo de la miseria, sino que lo ha mantenido profundamente sumergido dentro de ella? ¿Por qué defender un sistema que ha demostrado que no funciona en ningún lugar del mundo? Sencillamente ¡no vale la pena!

Por tanto, urge un cambio de sistema. Hagamos algo mejor como ciudadanos responsables; una legítima y auténtica transición a la democracia para construir un futuro con libertades, derechos y oportunidades.

Jesús Silva

En 2011, se tituló de capacitación general en periodismo por la Universidad Internacional de la Florida. Se desempeña como periodista y activista político y de DDHH. Ha laborado para varios medios de prensa como las antiguas revistas socio-culturales Renacer, Rayito de luz (revista infantil), Nuestra Voz (Semanario noticioso). Trabajó durante 5 años para el medio de prensa Panorama Pinareño, en el que se desempeñó como periodista, redactor y editor. Ha trabajado como bloguero del portal Cuba Te Cuenta en los ciclos noviembre 2019 - junio 2020 y octubre 2020 - junio 2021. Es activista defensor de Derechos Humanos del OCDH. Es editor y articulista del sitio CubaCID y actualmente dirigente del CID en Pinar del Río.

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