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Cuba: las fuerzas productivas, su economía y política

La dictadura en Cuba, con su filosofía socio-comunista, ha sido incapaz de desarrollar las fuerzas productivas. Como es propio de este tipo de sistemas, fue el motor destructor de un sector indisolublemente ligado al político, el económico.

Imagen tomada de PanAm Post

La dictadura en Cuba, con su filosofía socio-comunista, ha sido incapaz de desarrollar las fuerzas productivas. Como es propio de este tipo de sistemas, fue el motor destructor de un sector indisolublemente ligado al político, el económico.

El gobierno ha hecho de este país una economía insostenible y parasitaria; primero de la Unión Soviética (URSS), y luego de Venezuela. Los cubanos, al depositar su confianza en este tipo de sistema, han sido víctimas y pagado con la pérdida de libertades, con hambre y miseria, la farsa del socialismo perfecto. Los hechos hablan por sí solos y Cuba es la mejor muestra de ello.

El socialismo cubano ha negado irresponsablemente la economía de mercado y el pluripartidismo. Ha mantenido al Estado militarizado, para defender a la élite defensora del partido único, no sólo de sus oponentes externos sino también de la oposición interna, compuesta por disidentes cubanos con sentido común de libertad.

Toda persona que haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión se opone a sus dictámenes es acusada de “traidora” o de “agentes de la CIA”, cuando en verdad son simplemente cubanos que no comulgan con las disposiciones del régimen; exigiéndole la devolución de los derechos y libertades extirpados. Es el síndrome evidente de gobernantes enfermos de autoritarismo, y de sociedades víctimas del fanatismo ideológico. Se le atribuye al gobierno de la isla el cargo de responsabilidad total por provocar y mantener los males políticos, económicos y sociales, del resentimiento social y el odio, la división, la manipulación, y el engaño con el que han mantenido cegada a una gran parte del pueblo cubano.

La dictadura en Cuba se ha mantenido por sesenta y dos años justificando sus fracasos de sistema, con la existencia de un supuesto “demonio imperialista”. Sustenta su poder manteniendo a los cubanos marginados, controlándolos con el miedo, la necesidad de subsistir, la dependencia al régimen y el adoctrinamiento de que “un cambio sin ellos no es posible”. Cuando en verdad estamos tan cerca y en momentos tan cruciales de lograr una transición a la democracia y a la reivindicación de nuestros derechos y libertades. Esos que nos han sido arrebatados por el mismo régimen que desde sus inicios ha dicho ser “nuestro mejor amigo”, cuando en realidad ha sido nuestro mayor obstáculo de desarrollo.

En Costa Rica hubo una guerra civil entre 1948 y 1949 que condujo a una revolución basada en un programa social demócrata que disolvió el ejército. Estableció una nueva constitución, modernizó el país, aseguró el crecimiento económico, la educación, el bienestar social y las libertades democráticas. Todo esto sin declararse antimperialista y sin satanizar al capitalismo ni a los emprendedores ambiciosos de prosperar, quienes hoy son empresarios. El líder de este movimiento, José Figueres Ferrer, ganó las elecciones en 1953, pero entregó el gobierno cinco años después; no se quedó gobernando hasta la muerte. Durante setenta y un años, en Costa Rica no ha habido golpes de Estado ni movimientos guerrilleros y ha tenido dieciocho presidentes electos libremente.

Es el país más estable. Tiene la mayor expectativa de gobernabilidad democrática y el que mejor ha respondido a la actual pandemia en toda la región. La educación en ese país ha permitido atraer inversiones de muchas compañías extranjeras, y lograr progresos no antes vistos. Tiene el salario mínimo más alto de Latinoamérica con $555 dólares; mientras que en Cuba es sólo de $25 dólares por mes. Los costarricenses no emigran en masa, al contrario, su país recibe inmigrantes (incluso cubanos) y envía más dinero en remesas del que recibe. Estos resultados han superado siempre a Cuba, incluso en los mejores momentos del subsidio soviético a la isla.

Todo esto, lo consiguió Costa Rica con solo aplicar la lógica de funcionamiento del mercado internacional. Mientras que Cuba fue menguando cada vez más gracias a una ideología utópica y contraproducente, que lejos de desarrollar el país lo ha atrasado de manera increíble.

Castro empobreció a los cubanos en todos los sentidos. Situó a Cuba con los niveles de pobreza más alto que antes de 1959, cuando la isla era más rica que todos los países de Latinoamérica. Su “sistema”, durante sesenta y dos años no ha dado los resultados esperados por el pueblo cubano.

Pero esta situación necesitamos cambiarla, no emigrar de ella. Hay que posicionarse contra la dictadura desde dentro del país, a partir de la utilización de valores humanos como el sentido común. Movidos por el amor hacia nuestra tierra, con justicia y pacifismo; pero con indignación frente a la arrogancia, la injusticia, el abuso y la crueldad de militares y dirigentes autócratas, que por mucho tiempo nos han pisoteado y sumergido en la más despreciable situación humana.

El pueblo cubano debe actuar ya. Será como único podremos vivir dignamente, como decidió hacer Costa Rica y otros países que cuentan con economías de desarrollo, de libre mercado, y que disfrutan de democracias plenas. Donde sus ciudadanos cuentan con las garantías de derechos humanos y libertades fundamentales como las libertades políticas, económicas, culturales y sociales.

De lo contrario, sesenta y dos años más en la misma situación no será raro de suponer, ni será otra opción para nuestro pueblo cubano. Nuestra vida solo va a cambiar si el pueblo toma conciencia, y se llena de una valentía multitudinaria, que sea imposible detener por los aparatos represivos. Si actúa consecuentemente para alcanzar y disfrutar del país que queremos.

Jesús Silva

En 2011, se tituló de capacitación general en periodismo por la Universidad Internacional de la Florida. Se desempeña como periodista y activista político y de DDHH. Ha laborado para varios medios de prensa como las antiguas revistas socio-culturales Renacer, Rayito de luz (revista infantil), Nuestra Voz (Semanario noticioso). Trabajó durante 5 años para el medio de prensa Panorama Pinareño, en el que se desempeñó como periodista, redactor y editor. Ha trabajado como bloguero del portal Cuba Te Cuenta en los ciclos noviembre 2019 - junio 2020 y octubre 2020 - junio 2021. Es activista defensor de Derechos Humanos del OCDH. Es editor y articulista del sitio CubaCID y actualmente dirigente del CID en Pinar del Río.

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