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Más allá del matrimonio gay, un nuevo Código de Familia

Tras una intensa campaña promovida por actores de la sociedad civil e integrantes de la comunidad LGBTI, el gobierno decidió acelerar la renovación del Código de Familia.

Imagen tomada de Pixabay

Tras una intensa campaña promovida por actores de la sociedad civil e integrantes de la comunidad LGBTI, el gobierno decidió acelerar la renovación del Código de Familia. Incluso, diversos medios de prensa nacionales apoyaron su inserción dentro del cronograma de actualización, establecido tras la nueva Constitución de la República, por considerarlo obsoleto y sexista.

El nuevo Código es toda una necesidad que se vislumbró desde el proceso de reforma constitucional. El Estado, estratégicamente, desvió la atención del pueblo hacia temas polémicos como la vivienda y el salario, para perpetuar la supervivencia del régimen.

El documento vigente es una norma cerrada, prejuiciada y estereotipada, como muchas de las leyes emitidas por el régimen. Es un código que refleja la pujanza machista y patriarcal de la Cuba socialista de los años ´60 y ´70, en donde los homosexuales, por ejemplo, no eran bien vistos. Tal fue el caso de las UMAP, donde fueron concentrados los de preferencia sexual “desorientada”, para ser sometidos al cumplimiento de trabajos forzosos y obligatorios.

Si bien se habla de emplear en esta nueva versión un lenguaje inclusivo que simplifique el asunto de las terminaciones “los” y “las”, y en los últimos tiempos de los “e – es”; habrá que educar a una sociedad que, a pesar de estar en pleno siglo XXI, mantiene vestigios de machismo, desconocimiento y hasta insensibilidad. Una parte de la misma discrimina, sobre todo, las nuevas formas de orientación sexual y rechaza el empoderamiento femenino.

La limitación del matrimonio solo al hombre y la mujer, la carencia de vínculos afectivos, los desequilibrios de poder y responsabilidades paterno-filiales, el uso de términos peyorativos y excluyentes como “hembra” e “incapacitado”, el no reconocimiento de la diversidad familiar y el empleo de géneros absolutos como hombre, padres, hijos, etc., deberán estar presentes en las reformas del nuevo Código de Familia.

Con antecedentes coloniales, acentuados en la etapa republicana y revolucionaria, la masculinidad y la prepotencia hegemónica se impuso no solo en el Código de Familia, sino también en todos los documentos aprobados como expresión sexista y reflejo de la pujanza dictatorial de Fidel.

Dicho arraigo desaparecerá de la isla en la medida que también desaparezca de la sociedad, por lo que el lenguaje que se emplee en el nuevo Código deberá tener una función comprensiva y educativa que contribuya a cambiar los prejuicios socio-culturales y la percepción de la realidad.

Eddy Delgado

Se graduó como arquitecto del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (CUJAE). Atiende el tema de la divulgación de la organización Centro de Estudios Políticos y Alternativos para la Transición Democrática (CEPADT), y está al frente del trabajo con los jóvenes.

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