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Cuba: El origen de ciertas especies

El bloqueo es un pretexto, más allá de sus implicaciones y sin desdeño. Más acá, la instauración de la democracia en Cuba está relacionada con las condiciones en que viven los cubanos por culpa de su propio gobierno.

Imagen tomada de Pixabay

Las diferencias entre Cuba y los Estados Unidos en torno al embargo, tienen mucho del antológico dilema entre el huevo y la gallina, que disputa y se disputa orígenes con el consecuente olvido de las razones prácticas y las consecuencias justas.

Sea como fuere y siguiendo la imagen, lo cierto es que la gallina está tan vieja que ni siquiera sirve para caldo y el huevo ha perdido su memoria de pañales o cáscaras. Es decir, si todavía tienen tiempo y ganas de contienda, es porque han vivido a costa de ella. La contienda persiste, porque muchos no desayunan omelet. En todo caso homilías, si no han perdido la fe.

Muchos: léase pueblo, bulto informe, pretexto por excelencia, adoradores de incongruencias. La palabra pueblo tiene implicaciones de morral. Las personas deberían rebelarse primero contra el afán de embutirlas juntas en el mismo saco; pero lo gregario es la trampa de las mutaciones genéticas para dominar la historia. Es muy fácil aceptar las prebendas de ser pueblo, porque todas están relacionadas con el subsidio de las carencias y la ignorancia de los esfuerzos. Gritar con el puño en alto es ventajoso: guarnece la vida, porque el enemigo difícilmente acudirá a la cita; y preserva las cuerdas vocales, porque quien grita en grupo no grita tanto. Siempre quedará el vandalismo como recurso si las cosas se ponen fieras.

Casi es de honrar aquella figura del ladrón que dibujaban con antifaz y saco a la espalda. Entonces los ladrones eran más fetichistas que necesitados. Cada barrio tenía su caco figurín, tan mítico como el loco egregio de la zona, emparentados por la sangre o por la anécdota. Contribuían a la identidad del barrio, porque la unidad estaba implícita. Antes se extrañaban los barrios. Ahora los barrios son extraños. Sucedió cuando los barrios fueron desmembrados en cápsulas ideológicas (CDR) e incorporadas todas al oscuro concepto de pueblo. En los barrios, la gente podía sentirse afín e identificada por necesidades comunes; pero nunca por conceptos comunes.

Pura añoranza. En Cuba, el Estado se ha arrogado hasta el derecho de robar. Un jefe de empresa se beneficia personalmente cuando roba, pero no le roba al Estado, como se dice comúnmente. Roba desde el Estado, roba como Estado, roba aprovechándose de las leyes y brechas del Estado. El Estado lo autoriza a robar y, en ese sentido, puede decirse que el funcionario se roba a sí mismo, porque él le pertenece al Estado. Los funcionarios estatales no son más que potenciales chivos expiatorios. Ningún funcionario deja de trabajar para el Estado por honestidad, sino porque lo atrapan. Mientras tanto, son más marxistas que Marx, estilo Karl. Ojalá lo fueran estilo Groucho.

De manera que todo diferendo puede resolverse si se purifica el concepto de pueblo. Y lo primero es que tomen conciencia individual aquellos a quienes se lo endilgan. El gobierno de los Estados Unidos dice que eliminará el bloqueo cuando se instaure la democracia en Cuba. Por su parte, el gobierno cubano dice que no hay ninguno más democrático que él. Fin de la cuestión para los gobiernos. Del lado de allá, hay algunos “pastores por la paz” que ocupan su tiempo en recolectar concordancias entre la versión Reina-Valera de la Biblia y el pensamiento de Fidel Castro. Y del lado de acá solo hace falta aceptarlas como anexos a la Constitución, si el “pueblo” cubano, al fin y al cabo, protesta por el costo de la vida mientras hace coro a las canciones de Silvio Rodríguez.

No habrá cambios mientras el pueblo se siga comportando como tal y aceptando que las confrontaciones “históricas” son la solución a sus problemas. La lucha por la democracia en Cuba pertenece a los cubanos inmersos en el mismo saco de falsedades. Entonces, hay que luchar por salir del saco, previo acuerdo de los que están dentro de él. Hasta los más escépticos comprendieron que gritar “¡Yo soy Fidel!”, solo ayudó a la resonancia.

El embargo o bloqueo es un pretexto, más allá de sus implicaciones y sin desdeño. Más acá, la instauración de la democracia en Cuba está relacionada con las condiciones en que viven los cubanos por culpa de su propio gobierno. Un matiz que nunca podrá ser comprendido por eso que llaman pueblo, mientras asista desde las gradas a la antológica disputa entre el huevo y la gallina.

Tony Pino

Técnico Medio Nuclear. Trabajó como profesor en el Politécnico de la Central Electronuclear, en Cienfuegos. En 1990 fue separado del magisterio por cuestionamientos políticos a la viabilidad de la construcción de una planta nuclear en Cuba. Fue jubilado por enfermedad en 1992.

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