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Crónicas de la Rebelión (Parte 2)

Cuba: No es cruel que las manifestaciones se produjeran aprovechando el pico de la pandemia de Covid-19. Es cruel haber llegado a vivir una pandemia con el país en condiciones tan deplorables.

Desde luego, se está apelando a la Constitución aprobada por la “mayoría”. La situación actual demuestra el error que cometió esa “mayoría” y ahora, quizás de manera inconsciente, está intentando repararlo. Una Constitución como la de Cuba, solo es consecuente con el papel. No se puede esperar justicia del corpus legislativo que genere, si rechaza “de oficio” cualquier criterio que se oponga al sistema. Los que sean apresados en esta contienda, serán juzgados con ese rasero. No habrá atenuantes a pesar de esa rara distinción de “confundidos”, término que ya ha sido sustituido por el de “delincuentes”. El mundo más parcializado a favor del gobierno, debe estar preguntándose cómo puede haber tantos delincuentes en un sistema tan “justo”.

El gobierno cubano ha dicho que el bloqueo de los Estados Unidos a Cuba es “cruel y genocida”. Sin embargo, habría que considerar si el empecinamiento en una postura ideológica dictatorial no lo es igualmente. Puede que, de cierta manera, el gobierno cubano esté pidiendo él mismo una intervención militar norteamericana, por obra y gracia de esas inverosímiles transferencias psicológicas que ocurren entre las mentes enemigas.

No hay profecía más beneficiosa que aquella cuyo cumplimiento se propicia, sin importar los costos. En el futuro, la culpa se cargará a las circunstancias y se disculpará a los actores porque “no podían hacer otra cosa”. Mentira. Siempre es posible, sobre todo cuando hay millones de personas implicadas esperando una respuesta. Excepto los que dirigen los combates en un mapa, nadie quiere la batalla campal. La frase “la calle es para los revolucionarios”, solo puede pronunciarla tan irrespetuosamente un revolucionario que no está en la calle. Sería disculpable si no fuera presidente. La calle es para los ciudadanos. ¿O es que Cuba todavía es un feudo?

Es engañoso el llamado a la “unidad”. Es volver sobre lo andado. La paz que supuestamente reina en Cuba desde 1959, es la paz forzada del militarismo, la paz de la amenaza. No es paz. Hay mucho rencor guardado en el alma y en las historias familiares, en la memoria carcomida de la obediencia. Quien quiera paz, debe escuchar y respetar el dolor e, incluso, admitir el odio acumulado desde el momento en que se reconoce que no hay perfección. Resulta hasta positivo que el odio intente desatarse primero sobre los símbolos. Es lo que pudiera evitar una masacre. Desgraciadamente, son muchos los ingenuos que salen en defensa de las estatuas, reales o imaginarias. Es el comienzo de la guerra. Ni “patria”, ni “nación” ni “cubanidad” sirven cuando se desata la violencia. El propio gobierno se ha encargado de reelaborar los símbolos e identificar con su ideología.

No es cruel que las manifestaciones se produjeran aprovechando el pico de la pandemia de Covid-19. Es cruel haber llegado a vivir una pandemia con el país en condiciones tan deplorables. Tampoco es más cruel que la gente grite por falta de alimentos y medicinas, que por falta de convicciones políticas. Si fueron manipulados y engañados para desviarlos de una convicción, significa que antes lo fueron por esa misma convicción, pues toda decepción proviene de promesas no cumplidas y, sobre todo, de justificaciones insulsas. La gente calla por miedo, no por ignorancia, porque la ignorancia no conoce de límites. El miedo sí. Hasta un día.

No, no hay que dejarse engañar por los reclamos de “unidad”. Si se accede a ella, volveremos al mismo terreno de calma forzada. Retornarán las mordazas. Y la mordaza, aunque sea de seda, mordaza se queda. Se deben reconocer las partes en conflicto para que se pueda hablar, entonces, de diálogo, a sabiendas de que esa parte del pueblo que ha sido tratada de delincuencial, necesita representantes que no sean de la parte acusadora. En fin, que hace falta un gobierno verdaderamente representativo.

Y ojalá que, en medio del ir y venir de acusaciones, golpes y desmanes, no tengamos que escuchar ni por asomo: “La vacuna es para los revolucionarios”.

Tony Pino

Técnico Medio Nuclear. Trabajó como profesor en el Politécnico de la Central Electronuclear, en Cienfuegos. En 1990 fue separado del magisterio por cuestionamientos políticos a la viabilidad de la construcción de una planta nuclear en Cuba. Fue jubilado por enfermedad en 1992.

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