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El surrealista oficio del periodismo en Cuba

La necesidad de ser fiel a la verdad, más allá de la que quieren posicionar los medios oficialistas, es la piedra en el zapato de muchos periodistas cubanos. Cuando en 2005 anuncié que había obtenido la beca de periodismo como continuidad de mis estudios del bachillerato, muchas personas me decían: ¡Qué carrera más bonita, ahora si vas a poder decir toda la verdad! Los cinco años de estudios pusieron sobre el tapete varias contradicciones con los teóricos y las prácticas ideales de las técnicas de investigación. Muchas de ellas procedentes de países con un sistema económico y político opuesto al cubano. En ese entonces pensaba que el asunto no iría más allá de la habitual controversia entre academia y realidad.

Sin embargo, la entrada a un medio de prensa encantador y demoledor —(por el ritmo de producción) como la radio, pronto me haría despertar. La necesidad de ser fiel a la verdad en los hechos diarios, estaba en total divorcio con lo autorizado por el jefe de información o los decisores políticos. Decir la realidad, sin adornos y tal cual se vive, en los medios oficialistas, siempre se ha percibido como un obstáculo para muchos periodistas cubanos.

A pesar de exponerlo en las sesiones de trabajo de las delegaciones de la Unión de Periodistas de Cuba, en las reuniones del grupo informativo, y de ser un criterio extendido en toda la Isla, no ha cambiado en lo más mínimo. Ejemplo inequívoco resultaron ser los hechos acaecidos el 11 de julio, los que como reconociera Cristina Escobar pusieron a la prensa oficialista a reaccionar y reutilizar los materiales audiovisuales de los protagonistas, tratados como una “masa amorfa y confundida”, según estos mismos medios de prensa del gobierno.

Esta práctica se vuelve surrealista porque mientras eres parte de la maquinaria de producción de contenidos oficiales, no tienes criterio ni voz propia. No puedes ver en más colores que el rosado. No puedes empoderar razones o sugerencias de sistemas de trabajo, o denunciar malas prácticas del sistema de trabajo de los diferentes ministerios en todos sus niveles. Para ser periodista en Cuba debes tomar una posición. Tienes que definirte como si de ello dependiera tu vida. No puedes estar con el gobierno hablando de lo malo que se hace, ni de derechos laborales, ni de derechos humanos que no sean vistos desde la “óptica gubernamental”.

Es ahí donde surge lo surrealista, pues para contar tu realidad solo necesitas vivirla y estar dispuesto a cambiarla, por los medios que tienes a mano. Decir la verdad, la que tú ves, la que ven muchos, no debiera ser lo omitido en la historia.

Renata Santander

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