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Halloween cubano: El truco de la trampa del truco

Cuba ha creado su propia metodología social, basada en la manida costumbre de llamarle calumnia a lo evidente, algo muy común allí donde se cree que hablar de obviedades es hablar de ovnis. La conveniencia como rasero, está dicho.

En Cuba, los disfraces de Halloween no salían de portales, jardines y azoteas. Alguna tentativa hubo en escuelas de becados y no fue permitida. No se encontraron vínculos simbólicos entre las costuras en la piel de Frankenstein, por ejemplo, y las del uniforme escolar, aunque los múltiples rasgados en ambos digan otra cosa en lectura más profunda.

Halloween clasificaba como anatema para la Revolución cubana. Se trataba de una celebración popular en la odiada nación del norte, por muy celta que fuera su origen. Una celebración del terror y un panegírico a la existencia de la vida después de la muerte, además de constituir un elogio a la mascarada, al ocultamiento y la doblez. La Revolución necesitaba transparencia.

En su momento, fue desterrada como la Navidad, Tom & Jerry y las Selecciones del Reader Digest. La cultura, decían, también puede ser imperialista. Y lo aderezaban con alguna cita del Comunismo Científico. Se trataba de eliminar drásticamente cualquier influencia capitalista, yanqui sobre todo.

Lo paradójico es que el retorno de estos símbolos no ha sucedido porque el Gobierno cubano repartiera perestroika por la libreta de racionamiento, sino a pesar de no haberlo hecho. Paradójico y risible, pues el intento de ocultación ha tenido que viajar por el camino del mimetismo y con la desfachatez evasiva de la supervivencia.

A la envidia le resulta muy difícil eludir la imitación. Deng Xiaoping descubrió el agua tibia cuando dijo que al comunismo se llegaba transitando por el capitalismo. Mientras tanto, el socialismo se encargaba de aplastar protestas si fuera necesario. Lo demostró el propio Deng con la masacre de la plaza de Tiananmén, en 1989. La senda del coronavirus pudiera ser una versión más sutil porque, si conviene, la soga al cuello puede anunciarse como la corbata de moda.

Cuba ha creado su propia metodología social, basada en la manida costumbre de llamarle calumnia a lo evidente, algo muy común allí donde se cree que hablar de obviedades es hablar de ovnis. La conveniencia como rasero, está dicho. ¿Quién puede negar que el objetivo de enterrar a las personas en fosas comunes es procurarles compañía si resulta que al final es verdad lo de la vida eterna y/o la trasmigración de las almas? Lección positiva: el colectivismo, como la limonada, es la base de todo. Y también el futuro. Mire usted por dónde nos enteramos lo bueno de no saber el paradero del cuerpo de Wolfgang Amadeus Mozart.

En la historia de la Revolución cubana, este tema está muy relacionado con desapariciones y sustituciones culturales. Los animados de la liebre y el lobo (“Deja que te coja”), tan añorados, sustituyeron las persecuciones de Tom y Jerry. Tío Stiopa, aquel policía gigante que liberó a unos estúpidos gorriones encerrados en un semáforo, era la cara soviética de Superman. Y la demandada revista Sputnik, no era más que la versión congelada de las Selecciones del Reader Digest. No obstante, ningún niño pide un montaje fotográfico donde aparezca abrazado al Tío Stiopa.

Halloween es otro capítulo de la misma historia de sustituciones, aunque a ningún cubano se le ocurriría (todavía) disfrazarse de Elpidio Valdés en esa fiesta. Todo depende de los personajes que cuenten como monstruos, fantasmas o brujas. El diapasón es cada día más amplio e intercambiable. Si ya no existen héroes monocromáticos, tampoco pueden serlo los monstruos. En el umbral de noviembre, al Gobierno cubano solo le interesa abrir fronteras y proclamar el éxito de sus candidatos vacunales para justificar dicha apertura, convencido de que siempre encontrará fantasmas en su camino. Una fiesta popular lo beneficia.

Por supuesto, la Marcha cívica anunciada por Archipiélago también es un escollo. Halloween, quizás, ha sido la oportunidad de enfatizar los enmascaramientos reales o supuestos. Somos felices aquí; pero, ¿quién es quién? La duda es una máscara de sí misma y legitimar la máscara con la disculpa de la seguridad nacional, no es más que convertir el país en un retablo. No fue otra cosa el programa especial de “Razones de Cuba”, transmitido en la noche del 1ro de noviembre. En él, el Dr. Carlos Leonardo Vázquez González se reveló como el agente Fernando, de la Seguridad del Estado, para descubrir la esencia terrorista de Yunior García Aguilera, coordinador de Archipiélago, escondida tras su fachada de civismo.

Nada nuevo bajo el sol cubano. Al interesado por el futuro debería preocuparle más la creatividad de los disfraces. Interesarse, tal vez, por la abundancia de musulmanes y emires, ninguno salido de “Las mil y una noches”. Y en esta abundancia, el desapercibido terrorista con chaleco bomba, cuya única llamada a la caricatura era la denominación de los explosivos como TNT. Está bien eliminar algunas personas por la causa; pero no está bien que mueran sordos.

Saltar por los aires es truco si antes hubo trato. Si no lo hubo, entonces se trata del cambio climático o la emergencia de un volcán submarino. En Cuba nadie se asombra ya de que los descendientes de Elpidio Valdés sean ciudadanos españoles o estadounidenses, y vecinos de los descendientes del Tío Stiopa. La trampa es el truco y el truco es la trampa, como lo ha demostrado efectivamente la condición del socialismo irrevocable, trampa y truco. No hay trato.

Tony Pino

Técnico Medio Nuclear. Trabajó como profesor en el Politécnico de la Central Electronuclear, en Cienfuegos. En 1990 fue separado del magisterio por cuestionamientos políticos a la viabilidad de la construcción de una planta nuclear en Cuba. Fue jubilado por enfermedad en 1992.

Comentarios

  • En Cuba siempre les ha gustado el truco escondido detrás de la manga y les ha funcionado bastante tiempo pero ya no funciona con los dólares de las remesas porque le descubrieron el truco. Vamos a ver que magia hacen los americanos porque el cubano se está muriendo de hambre y el mango frito con arroz blanco ya no funciona y hasta ahora nadie ha echo nada en concreto estamos destinados a desaparecer ? No creo , nos volveremos un Haití es posible para esa fecha todos los cubanos estarán viviendo en E .U .

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