Cuba te Cuenta

Prisioneros en su propio país

La población cubana ha tenido que vivir una de las dictaduras más largas del mundo, bajo fuertes violaciones flagrantes de derechos humanos y una ausencia perjudicial de libertades y derechos.

Entre el paquete de medidas aplicadas por el gobierno, a raíz del alza de casos de la COVID-19 en el país, desde hace más de un año se encuentran las limitaciones de movilidad y la prohibición del acceso a provincias y municipios. El gobierno ha colocado puntos de control de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria) en las principales vías de acceso a todos los sitios. Solo en casos extremos, y con un permiso otorgado por el gobierno y la policía, se puede pasar a través de estos puntos de control.

Aunque es muy cierto que durante más de sesenta años los cubanos han sido privados de libertades fundamentales, estas medidas restrictivas han desencadenado un descontento popular en todo el territorio nacional. que los hace sentir prisioneros dentro de su propio país. Las autoridades reprimen, persiguen y multan en las calles, tiendas y otros espacios.

Exigencias para otorgar los permisos de movilidad

Solo se le permite a un individuo, por vivienda, un permiso para que únicamente salga a buscar comida y con el requisito de hacerlo en los alrededores de la localidad. Esta medida no ha sido factible para las familias, pues mientras hay una o más personas en casa que trabajan fuera con animales o en las tierras, alguien más debe ocuparse de salir a hacer las compras  de lo poco que es abastecido por el régimen, razón por la cual han sido multados muchos ciudadanos. Las autoridades no asimilan que el mal trabajo se ha realizado desde su frente, al no entender estas necesidades excepcionales, en las que se deberían otorgar más de un permiso de movilidad por vivienda dependiendo de las necesidades de cada familia.

Por otro lado, están los permisos de movilidad que solo son otorgados en situaciones de extrema gravedad como la muerte de un familiar, utilizados para moverse de un municipio a otro o de una provincia a otra. Ante este hecho los cubanos se preguntan: ¿acaso no es esta una clara muestra de violación hacia uno de los derechos humanos fundamentales?

Mientras el régimen miente descaradamente en la ONU cuando dice que respeta todos los derechos del pueblo cubano; las calles y carreteras en el país están militarizadas en su totalidad, y a los cubanos se les imponen multas arbitrarias por circular sin permiso de movilidad.

La represión autoritaria en las calles

La policía y los inspectores en las calles se sienten dueños del entorno, del espacio, incluso de las personas. Potestad que el régimen les hace sentir y que en cierto sentido les da, atendiendo a que dicta decretos leyes que los amparan al actuar contra las libertades más vitales de la población. Estos funcionarios han estado aplicando una autoridad arbitraria sobre cada individuo que sale a la calle; típico de un régimen autoritario. Por ejemplo, en las tiendas de MLC y moneda nacional, las cuales permanecen abiertas en horarios del día, se han observado a estos funcionarios del régimen activar su sistema represivo y de persecución contra las personas que se encuentran haciendo alguna compra, ya que se ha dado órdenes a los dependientes de las tiendas de no dejar entrar a los ciudadanos que no posean un permiso de movilidad.

Una de las provincias de mayor incidencia de represión en este sentido es Pinar del Río, por los altos niveles de contagio que desde hace meses se han disparado, el pueblo se siente cansado de tantos policías, militares e inspectores en las calles. Las patrullas de policías paran a las personas en las calles para pedirles identificación, carné de identidad y permiso de movilidad, se empeñan en llenar calles, barrios, consejos populares y cada zona específica, con personal y aparatos represivos que intimiden y eviten manifestaciones o rebeliones populares por el descontento generalizado; sin embargo, lo más importante es la falta de alimentos y medicinas a lo que el gobierno parece hacer caso omiso.

La excusa del régimen para reprimir

La COVID-19 ha servido como excusa perfecta para intensificar la presencia de militares y policías en las calles, asegurando su permanencia en el poder. Señal que refleja ser una clara muestra del temor que tienen las autoridades a perderlo, dado el nivel tan alto de descontento que tiene el pueblo cubano, sobre todo tras las protestas del 11 de julio, y la actual convocatoria nacional para marchar el 15 de noviembre.

El gobierno en la isla es consciente del clamor del pueblo por libertad, y como respuesta envía a diario militares a las calles para intimidar y reprimir, muestra evidente de su crueldad y prepotencia ante la ciudadanía que lleva confinada casi dos años, y que además se ve impedida de satisfacer sus necesidades más básicas como la alimentación. El confinamiento decretado por la dictadura bajo las restricciones de movilidad desde hace más de un año han llevado al pueblo a sentirse más oprimido de lo que antes se podía percibir.

El pueblo cubano ha sufrido durante más de año y medio una avalancha de represión y persecución en aumento por parte del régimen y sus funcionarios, que van en clara evidencia de abusos y malaventuras. Se espera que a partir del día 15 de noviembre, por lo menos en la libertad de movilización, todo vuelva a la relativa “normalidad” que se vivía antes del confinamiento forzado por la pandemia, y también por el régimen en mayor medida.

Zaray Fernández

Periodista independiente y delegada del partido Cuba Independiente y Democrática (CID) en Pinar del Río. Colaboró como periodista ciudadana para el medio de prensa Panorama Pinareño durante 3 años.

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