Cuba te Cuenta

Cuba: La obligación de ser revolucionarios

El pueblo cubano tiene derecho a no estar de acuerdo con la política estatal, mucho menos si es injusta, sin desarrollo, sin democracia y sin oportunidades.

La falta de oportunidades para escoger un sistema político en Cuba, genera la limitación y violación de los derechos en la realidad del contexto actual cubano. Cada día es menos probable la posibilidad de elegir un nuevo tipo de gobierno. La reforma constitucional de 2019, ha multiplicado las maneras de manipular, controlar y presionar a la población. Ellas son muestras de las acciones y medidas del Estado para ignorar los derechos ciudadanos e imponer decisiones gubernamentales.

Las históricas y patrióticas manifestaciones del pasado 11 de julio en varias ciudades de Cuba, revelaron la acumulación de insatisfacciones que padece la ciudadanía por la mala praxis gubernamental, el bajo nivel de la gestión de los gobiernos locales y la permanente imposición política de medidas de carácter totalitario.

Las manifestaciones reflejaron, sobre todo, la falta de respaldo del pueblo al mandato actual. Sin embargo, pasados unos días, la acostumbrada estrategia del régimen manipulaba y reprimía en centros de estudio, de trabajo, en las casas, entre familiares y en las calles, el derecho a decir lo que para muchos es su única verdad.

En alocución en la radio y la televisión nacional, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez convocaba a los llamados revolucionarios, para que se enfrentaran a los manifestantes que protestaban por tanta represión, sufrimiento, hambre y carencias materiales.

El análisis de estos hechos se refiere al derecho ciudadano a exponer criterios, valoraciones y expresiones que no necesariamente tengan que favorecer al gobierno. El pueblo cubano tiene derecho a no estar de acuerdo con la política estatal, mucho menos si es injusta, sin desarrollo, sin democracia y sin oportunidades.

Ahora, el discurso se ha enriquecido con medidas drásticas para todo aquel que intente exponer sus ideas, aunque lo haga de forma pacífica. La referencia, por supuesto, es la Marcha pacífica anunciada por el grupo Archipiélago para el 15 de noviembre pasado. Lo que seguirá en términos de represión, nadie lo sabe; pero es previsible que, a la militarización general, los actos de repudio que ocurrieron ayer y las acciones intimidatorias, se sumen otras que incrementen el temor del pueblo y limiten aún más sus derechos de movimiento y de expresión. Ya está sucediendo.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien también es el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), expresaba en el recién concluido Segundo Pleno del Comité Central de dicha institución: “Ahora se aparecen con una supuesta marcha pacífica. No es más que una escalada en el modo de actuar contra la Revolución y un desafío a las autoridades y al Estado de derecho socialista refrendado en nuestra Constitución; es un plan orquestado desde el exterior, se involucran tanques pensantes y portavoces del gobierno de los Estados Unidos en la concepción y preparación de estas acciones”.

Luego de estas expresiones del máximo jefe del Gobierno cubano, no era posible esperar un resultado diferente al que vimos, más represión sobre los que tenemos el deseo y la convicción de decir y pensar a favor de una isla más libre.

Juan Miguel Fernández

Coordinador del proyecto de comunicación independiente Palabras Abiertas y Cuba Comenta. Bloguero y periodista independiente. Auditor de profesión.

Comentario

Facebook

Suscribete al Newsletter

Síguenos

Don't be shy, get in touch. We love meeting interesting people and making new friends.